tenemos que empezar a hablar del 'straightsplaining'

Y Kevin Hart no es el único culpable de esto.

por Tom George
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17 Septiembre 2019, 9:32am

Hay un vídeo viral de The Shop: Uninterrupted (resulta irónico que se el programa se llame "ininterrumpido" dadas las circunstancias), de HBO, en el que a Lil Nas X se le hace una pregunta sobre su último lanzamiento. Pero antes de que pueda responder, el humorista Kevin Hart interviene: "Ha dicho que era gay, ¿y qué?". A medida que la pregunta se redirige de nuevo al cantante de "Old Town Road", el humorista sigue interponiendo su supuesta confusión sobre el porqué Nas se crió odiando su homosexualidad y tuvo que lidiar con problemas para salir del armario.

"Eres gay, ¿y qué?" = "No veo el color de las personas, ¿por qué estás siempre con lo mismo?"

Aunque es desconcertante ver a un hombre que no presentó los Oscar porque no quiso disculparse por sus 'tuits' homófobos preguntarse por qué a un artista de country y hip-hop le podría resultar difícil salir del armario, lo que ha frustrado a la gente es su incapacidad para dejar que Nas responda a la pregunta. Este clip está sacado de una entrevista más larga en la que Hart luego afirma que cree que Lil Nas X no debería tener que demostrar su valía a nadie.

A pesar del limitado conocimiento que tiene Hart acerca de ser gay y el hecho de que él es la persona menos calificada en la sala para hablar sobre el tema, no le falta tiempo para hacerse con el control de la conversación. Él asegura que Nas no tiene nada de qué preocuparse y que no hay razón para que las personas queer se sientan incómodas en según qué contextos. En Internet, la reacción ha sido rápida y ha dejado a mucha gente desconcertada. "¿Qué sabe Kevin Hart sobre la experiencia queer?", se preguntan los espectadores. ¿Qué puede aportar él a este debate y por qué no para de hablar todo el rato? Sin embargo, para la comunidad queer, esta situación es más común de lo que parece: esto es 'straightsplaining'.

El 'straightsplaining', o el acto heterosexual y condescendiente de hablarle de los problemas y las experiencias LGBTQ a las personas LGBTQ, ocurre con más frecuencia de lo que piensas. Está ese hermano de tu padre que siempre se emborracha demasiado y se pregunta en voz alta que para qué necesitamos el Orgullo. Está el 'troll' de las redes sociales que pasa la vida obsesionado con la idea de que "ahora hay demasiadas sexualidades y géneros".

Como personas queer, nos encontramos constantemente teniendo que explicar o defender nuestra realidad a desconocidos que creen que lo saben todo mejor que nosotros. Y, obviamente, no es así.

Tomemos como ejemplo a Cardi B y Offset, por ejemplo. El año pasado, cuando el rapero de Migos fue criticado por la frase "I don't vibe with queers" en la canción "Boss Life", pasó de afirmar que "queer" no tenía un sentido despectivo a argumentar que le ofendía que la gente se sintiese ofendida por ello. Dado que Migos tiene un buen historial de comentarios anti-LGBTQ en su música, la sugerencia de que esa letra puede resultar homófoba no parece algo descabellado. Cardi B no ayudó nada a la situación. "No voy a dejar que nadie le llame homófobo cuando yo sé que no lo es", aseguraba la rapera.

Cuando la gente se le echó encima a Cardi después de esa declaración, hubo quienes señalaron que su instinto de defender a su pareja era comprensible. Y sí, eso es verdad. Sin embargo, tampoco evade esa incómoda dicotomía que existe entre las palabras de Cardi y su imagen como artista y su discurso, que toma muchas cosas prestadas de la escena 'ballroom' de la comunidad negra y latina del Nueva York de los 80. Sus palabras añadidas a la polémica de Offset, que intentaron echarle la culpa de nuevo a los fans ofendidos, resultaron igual de problemáticas, ya que tratan de librar de responsabilidad al delincuente para pasársela a las víctimas. La educación LGBTQ ha existido durante muchos años, pero hay personas que, claramente, prefieren no escuchar.

"Para todos los que todavía piensan que nuestro vicepresidente es antigay, me gustaría enseñaros que mañana en su agenda y la de la segunda dama hay una cita con el primer ministro @LeoVaradkar y su pareja Dr. Matthew Barrett para almorzar en Irlanda. 🇮🇪 @merrionstreet

Otro ejemplo reciente de tal comportamiento vino —como era de esperar— de un asistente de Mike Pence, quien tuiteó que el vicepresidente de los Estados Unidos no podía ser homófobo porque iba a almorzar con el primer ministro irlandés y su pareja. En este caso, la audacia de decirle a la gente queer qué es la homofobia y qué no —como si un historial de votos increíblemente anti-LGBTQ y comentarios homófobos pudiesen pasarse por alto solo porque Pence ha almorzado con dos homosexuales de gran poder— es alucinante.

Sin embargo, uno de los culpables más notorios de Gran Bretaña en este aspecto es Piers Morgan. En un episodio de Good Morning Britain emitido a principios de este mes, Piers Morgan hizo lo que mejor sabe hacer: despotricar contra un ministro de salud del Partido Unionista Democrático que cree que las parejas del mismo sexo no deberían estar bailando en un programa familiar como Strictly Come Dancing. Piers adoptó una postura típicamente contraria, defendiendo agresivamente a las personas LGBTQ y llamando a la homofobia sin reconocer sus propios ataques casi diarios contra las personas trans y no binarias.

Pero no son solo los Piers y Pence del mundo los culpables del 'straightsplaining'. Los aliados bien intencionados de la comunidad a veces también se sobrepasan. "You Need to Calm Down", de Taylor Swift, ha ayudado a ensalzar el talento LGBTQ y ha abogado por la Ley de Igualdad, pero muchos oyentes tienen serios problemas con la letra de la canción, que compara el odio que recibe Taylor en las redes con la homofobia y la transfobia que sufren las personas en el mundo real. Si bien el abuso de cualquier tipo es algo inaceptable, los problemas a los que se enfrenta Taylor no tienen nada que ver con la discriminación a menudo respaldada por la ley que sufre la comunidad queer en todo el mundo.

La verdad es que estos debates tiene que estar liderados por personas queer. Es por eso por lo que algunos actores y actrices heterosexuales se están empezando a cuestionar los papeles que han y están desempeñando. Aunque Scarlett Johannson se siente bastante cómoda robándole el papel a cualquier árbol que se le ponga por delante, la estrella de Glee y American Crime Story Darren Criss ha anunciado recientemente que ya no interpretará más personajes queer porque no quiere ser "otro actor heterosexual quitándole el papel a un hombre gay". Aunque el debate sobre los límites de la interpretación continúa vigente y todavía se le siguen negando papeles a actores homosexuales por ser "demasiado homosexuales", lo cierto es que los retratos de las minorías interpretados por actores que nunca han vivido esas experiencias a menudo pueden llegar a verse limitados y poco auténticos.

Además, los hombres heterosexuales que desempeñan papeles queer han intensificado la fetichización del comportamiento cishetero entre los hombres queer. Solo hace falta que te metas en Grindr y deslices un poco para encontrarte varios perfiles que digan "No me van femeninos" o "MascxMasc". En el cine, los hombres gay que parecen hetero son a menudo aquellos que acaban encontrando el amor, mientras que los hombres afeminados se presentan como un apoyo cómico, como si fuesen demasiado 'camp' como para atraer a alguien.

Cuando se anunció que Jack Whitehall interpretará a un "hombre gay y afeminado" en la nueva película de Disney Jungle Cruise, el descontento de muchos se hizo latente. Aunque la aparición de un personaje LGBTQ en una película de Disney es algo que no sorprende a nadie desde hace mucho, que un tío hetero actúe de forma afeminada para hacer gracia es algo que ni necesitamos ni queremos ver.

Lo cierto es que la línea que separa el ser un buen aliado de la comunidad y silenciar sus voces es muy delgada.

Sin embargo, como aliado, sí que puedes hablar por la comunidad y defender a sus integrantes. ¿Os acordáis de esos anuncios antihomofobia protagonizados por Hilary Duff? Pero cuando empiezas a hablarle a las personas queer sobre su propia realidad, deberías parar un segundo y reflexionar. Las personas LGBTQ de todos los rincones de la comunidad deben tener un espacio para contar sus propias historias sin que nadie intervenga o les interrumpa. Las personas heterosexuales tienen que aprender cuándo deben retroceder y dejar que esas voces tengan su momento; permitirles contar sus historias como mejor les parezca y aprender de lo que las personas LGBTQ tienen que decir.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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