Top 10 de escenografías de moda

El de la moda es un mundo inherentemente teatral, de vestirse y desvestirse y pensar en formas de presentarte ante los demás, y los pases son sus funciones de la noche de estreno. Aunque sus formas son a menudo muy tradicionales, con modelos paseando y...

por Vicente Ferrer
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14 Noviembre 2014, 1:05pm

1. Las fuentes de chocolate de Opening Ceremony
Si vas a hacer un pase en Nueva York, tu escenografía debería ser una opulenta muestra de poder financiero, una indulgente celebración de caer en la tentación y deleitarte a ti mismo, y esa es probablemente la razón de que Opening Ceremony tuviera más de 1.800 kilos de chocolate "couverture" fundido -conocido por su inusualmente alto contenido de manteca de cacao- de la Chocolaterie Callebaut, en la campiña belga, cayendo en cascada por las paredes mientras las modelos desfilaban como Oompa Loompas altas y erguidas. Tan pronto como el espectáculo dio inicio, el aire se llenó de un denso y pegajoso aroma a chocolate continental caliente, y cuando terminó, el público tuvo permiso para comerse el decorado, lamiendo las efímeras paredes de la fuente de repostería más grande del mundo (creo); Opening Ceremony puso en circulación el doble de chocolate que su lujosa prima de más de ocho metros que se encuentra en el recibidor del Bellagio Las vegas.

2. El supermercado de Chanel
Aunque no estoy exactamente seguro de dónde hace Karl Lagerfeld sus compras para la semana -¿Monoprix? ¿Carrefour? ¿Aldi?- está claro sus pasillos le han inspirado, ya que esta mañana Chanel abrió un amplio supermercado bajo las cúpulas de cristal del Grand Palais, vendiendo "Cereales Coco", "Biscocottes" y cosas así. Supermodelos vestidas con práctica ropa deportiva empujaron carritos arriba y abajo, cargando con cestas de la compra con incrustaciones de diamantes, bolsos de mano retractilados o, en el caso de Maggie Jablonski, una sierra mecánica Chanel dorada. ¿En qué consiste realmente un pase de moda si no en comprar? Una vez todo hubo terminado, Michel Gaubert se hizo con el micrófono para anunciar que el público podía servirse libremente frutas y verduras, ¡pero nada más! Open Ceremony también distribuyó sus propias barritas de chocolate, un par de las cuales contenían "tickets dorados" que podían ser canjeados por premios. En Milán, las invitaciones para el pase de Moschino eran barritas de chocolate especiales de la firma, y una selección de los diseños con sabor a comida rápida de la colección se hicieron inmediatamente disponibles para llevar en 10 Corso Como.

3. El bosque de setas de Mulberry
También se exhibió arquitectura con gusto en el almuerzo de la Semana de la Moda de Londres a cargo de Mulberry y Cara Delevingne en el Claridge's Ballroom, para la cual, "abedules adornados con velas y seis tipos de setas silvestres incluyendo rebozuelos, champiñones, enokis y hon shimejis suministrados por el New Coven Garden Market permanecieron suspendidas encima de las mesas, con las hermosas luces entrecortadas filtrándose a través de los árboles proporcionando una atmósfera inspirada por una comida al aire libre en una fresca tarde de otoño". Evocando una idílica campiña en el corazón de la ciudad gracias a los 160 abedules y 25.000 hojas diseminadas, de igual modo que el ejército inglés desplazando literalmente el bosque de Birnam para atacar a Macbeth, la firma importó su propio bosque mágico para que Cara jugueteara en él con su manada de perros de presa de Mulberry.

4. El tiovivo mágico de Alexander Wang
Para el gran final del pase de Alexander Wang, la pasarela cobró vida y empezó a moverse, haciendo girar a las modelos alrededor del interior del enorme invernadero como si se tratara de un carrusel. Pero eso no fue todo. A medida que giraban, los futuristas tejidos de Wang empezaron a cambiar de color bajo los conductos de calefacción, los limas y limones y púrpuras fundiéndose termocromáticamente unos con otros.

5. El círculo de fuego de Roberto Cavalli
En la Florencia del siglo XIV, el poeta Dante describió los nueve círculos del infierno, caracterizados por cosas como la lujuria, la gula y la avaricia. Ahora, en la Milán del siglo XXI, Roberto Cavalli ha prendido fuego a su pasarela circular, las llamas lamiendo los bordes de una piscina de oscuros reflejos. Y aunque esta temporada se ha visto a un sorprendente número de modelos tropezando y dando tumbos -puede que sea el efecto Jennifer Lawrence, puede que se haya debido a las faldas con cables colgantes- afortunadamente ninguna de las modelos de Cavalli cayó en su ardiente círculo de fuego. Además, como nota al margen, la colección tomó inspiración de Lee Miller, una fotógrafa de Vogue en los años 40, que en una ocasión se hizo este sorprendente autorretrato desnuda en la bañera de Hitler.

6. El muro de modelos de Iris Van Herpen
¿La escenografía más aterradora? Esa tiene que ser la del almacén de Iris Van Herpen en París, con modelos como Soo Joo envasadas al vacío, colgando sin peso en el no-aire, respirando tranquilamente a través de un tubo. Como alguien me preguntó, "¿Está ahora en Matrix?"

7. El espectáculo de luces de Christian Dior
Para el primer espectáculo de Raf Simons con Christian Dior, se alinearon cinco salones con, literalmente, un millón de flores, y semejante extravagancia floral se ha convertido en parte de la caligrafía de la casa. Sin embargo, en esta ocasión no ha sido así. El espacio donde transcurrió el pase se iluminó con miles de luces de colores cambiantes de todos los tamaños y formas -incluyendo, por supuesto, las de brillantes brotes florales-, dando el efecto conjunto de un campo de color fosforescente que colgara de un cielo electrificado. Aunque este fue con toda seguridad el techo de la temporada, Marc Jacobs merece también una mención por sus cientos de oscuras nubes colgando de manera ominosa sobre las cabezas del público.

8. La perfumería de Meadham Kirchhoff
Una vez visité la exposición de los arquitectos Herzog & de Meuron en la Tate Modern, en la que se incluían muestras de su propio perfume, Rotterdam; una evocadora mezcla de mandarina, agua del Rin, pachuli, hachís y perro. Esa fue mi más memorable experiencia con los efluvios del Turbine Hall, pero la presentación de esta temporada de Meadham Kirchoff se ha colocado en el segundo puesto. Su primer perfume, Tralala, una colaboración con la brillante nariz de Bertrand Duchafour para Penhaligon, llenó la vasta sala con abrumadoras notas de whisky, azafrán y violeta verde que siguieron al público hasta sus casas, y su iconografía a base de lazos púrpuras se abrió paso a través de las puertas, cortinas doradas y cajas con forma de corazón de la reluciente escenografía, lo que de alguna manera de recordó, antes que a otra cosa, a una carrera de obstáculos en Crufts.

9. La realidad virtual de Topshop
En el pase de la siempre innovadora Topshop, una cámara escaneó en gran angular a las modelos a medida que pasaban, transmitiendo las imágenes río a través hasta unos visores Oculus Rift colocados en las ventanas del Topshop Oxford Circus, creando una experiencia inmersiva fuera de colección. En este mundo virtual, los espectadores podían ver desarrollarse el espectáculo enfrente de ellos, o girarse hacia un lado para ver las estrellas sentadas en primera fila, o darse la vuelta para teleportarse hasta los camerinos; mientras todo esto sucedía, pájaros digitales dejaban caer flores digitales desde el cielo, inspirados por la decadencia, el tema general de la colección. Con esta clase de tecnología, las escenografías podrían ir más allá de los límites de las posibilidades físicas, como la catedral fractal generada por ordenador que threeASFOUR construyó esta temporada para Lily McMenamy, y un día permitir que cualquiera pueda tener la experiencia de los desfiles desde la comodidad de su propio dormitorio.

10. Los drones de Fendi y el teléfono de Cara
Una vez oí el rumor de que cierta firma italiana de moda había escondido en secreto cámaras y micrófonos en sus pasillos, de manera que pudieran escuchar de forma clandestina las opiniones del público mientras se marchaba del pase, algo que siempre me ha parecido muy agudo. Esta temporada, sin embargo, fue Fendi la que probó las tecnologías de espionaje, con tres drones de vigilancia flotando en los cielos por encima de la pasarela -en ocasiones acercándose entre zumbidos a alguna de las modelos para conseguir un plano más cercano- y transmitiendo en streaming a todo el mundo sus perspectivas… Pero, con toda seguridad, la mejor transmisión en streaming de un pase se hizo en Giles, donde Cara Delevingne grabó sus primeros selfies mientras caminaba por la pasarela. Y lo cierto es que, ¿para qué ver el espectáculo desde una primera fila virtual o mediante la visión de un temblequeante robot volador cuando puedes gozar de la experiencia de cómo es caminar tú mismo por la sagrada pasarela?

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Texto Dean Kissick