rosalía es la cantaora que nuestra generación necesitaba

Con motivo del reciente lanzamiento de 'Los Ángeles' —su álbum de debut—, hablamos con la artista de Barcelona acerca de la oscuridad que encierra su nuevo trabajo, del viaje que ha emprendido junto a Raül Refree y su estrecha relación con la moda.

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feb. 20 2017, 7:47am

A paso lento, pero seguro. Con esta máxima como eje, Rosalía Vilà nos saluda en largo por primera vez con Los Ángeles, un álbum producido y arreglado por Raül Refee que revisa con acierto temas de algunos de los nombres clave del flamenco y la canción clásica española. Un disco que rezuma muerte, luto y salpica de un profundo sentimiento de pérdida que enmudece y pone la piel de gallina.

Aprovechando el lanzamiento del LP el pasado 10 de febrero, quedamos con Rosalía en un céntrico hotel de Madrid para desgranar Los Ángeles y charlar sobre las etiquetas, la moda, la escena flamenca alternativa y su gusto por Kanye West y Kendrick Lamar.

Tienes 23 años, pero llevas más de 10 subida a un escenario. ¿Por qué esperar una década para grabar tu primer disco?
La primera oportunidad me surgió con 16 o 17 años. La intención era también grabar un disco y hacer alguna que otra cosita a nivel discográfico: pegar un bombazo, fusionar copla con flamenco o copla con electrónica… Lo cierto es que lo que me ofrecieron por entonces no me convenció. Elegí esperar lo que tuviera que esperar hasta estar segura y orgullosa de mi primer disco.

Quería ir paso a paso, formarme y tener claro qué quería hacer en la música. Beber de muchas músicas distintas al final hace que también tengas muchas posibilidades distintas de decir "hola" al mundo. Poco a poco, fui teniendo claro que lo que quería hacer era un disco de flamenco. Aunque me gustaría puntualizar que este es un disco con cantes flamencos, no de flamenco en sí, porque gira hacia otra cosa y se convierte en algo que no sé muy bien cómo definir.

Aquí entra en juego Raül Refree. ¿Cómo os conocéis y cómo te propone la idea de hacer un disco así?
Antes de conocernos, Raül ya me había visto actuar en el Mercat de les Flors, que es un sitio en Barcelona donde se hace danza contemporánea. Luego, al cabo de unas semanas, un amigo en común nos presentó. Entonces nos dimos cuenta de que teníamos referencias musicales muy parecidas y que nuestra idea sobre qué es la música también era muy similar.

Los Ángeles gira en torno a la muerte. ¿Por qué elegisteis este hilo conductor para las canciones de un debut?
Simplemente Raül y yo teníamos muy claro que queríamos hacer un disco conceptual. Hicimos una lluvia de ideas y, entre los temas, apareció la muerte. Creímos que era interesante y nos gustaba a los dos. En todo momento, yo entiendo este disco como algo de dos. Ambos pensamos que podía dar juego porque es un tema oscuro. Hay muchas letras de flamenco que hablan de tragedia y de muerte. Yo me encargué de hacer la parte de investigación de melodías y letras. Hay cantes en los que es más fácil encontrar la temática de la tragedia y hay cantes en los que no. También está la guasa ahí, en intentar encontrar una guajira, por ejemplo, que tuviera que ver con la muerte.

El disco es una revisión contemporánea a canciones de Enrique Morente, Antonio Molina, Manolo Caracol, Manuel Vallejo... ¿Cómo llevasteis a cabo investigación que comentas y la selección de los textos?
Partiendo de ese tema central, yo empecé a buscar material. Raül se ha dedicado más a la producción y los arreglos, y yo, como te comentaba, me encargué más de la investigación. Supongo que mis referencias flamencas vienen dadas por mi maestro, Jose Miguel Vizcaya, "El Chiqui", que es quien me ha enseñado todo y quien me introdujo a un flamenco más clásico.

Gracias a él conocí desde Caracol hasta La Niña de los Peines, pasando por Valderrama y demás. Entonces, teniendo ese imaginario presente y esas referencias, empecé a buscar en esa época concreta. En esos cantaores antiguos "precamaronistas" y en una estética también concreta. Letras que hablaban sobre la muerte, a veces sin mencionarla, o que conectaran de alguna forma con un personaje relacionado con la muerte o con cualquier forma de ver el luto, la pérdida y el paso del tiempo.

Hablas de los clásicos, pero de pronto el disco acaba con I See A Darkness de Bonnie "Prince" Billy,; tema que desbarata de pronto toda la estructura marcada, pero que también confirma aquello de que haces lo que quieres y lo que realmente te nace. ¿Cómo surge la idea de meter este tema en Los Ángeles?
Se trata de un 'bonus track'. Es una canción que tiene un significado para Raül y para mí, porque fue la primera que tocamos juntos. Antes de todo, cuando nos conocimos, solo escuchábamos discos. Luego, al cabo de unas semanas, él se puso al piano y yo canté esa canción, y ahí pasó algo. Los dos nos quedamos callados. Recuerdo que a partir de ahí dijimos: "tenemos que hacer algo juntos, tenemos que pensar proyectos".

Que esa canción, que fue la primera que tocamos juntos, cierre el disco; que Los Ángeles sea un trabajo sobre la muerte y que, cuando tocamos el tema, no supiéramos que hablaba sobre ella… Sí, esa canción se merecía cerrar el álbum. Es una declaración de principios también, porque tanto Raül como yo somos músicos que no nos limitamos a un género. Creo que esa canción refleja muy bien esa actitud y esa forma que tenemos de ver la música.

Continuando con este batiburrillo sonoro que se aprecia en Los Ángeles y que rompe esquemas, ¿qué músicos te inspiran? ¿Qué tipo de música escuchas más allá de que se aprecie su influencia o no en tu forma de interpretar?
Yo escucho de todo. Y de todo es de todo. Especialmente me ha influido el mainstream americano. También el R&B —Kanye West me encanta—, James Blake, Kendrick Lamar…; todo el flamenco clásico: Agujetas, Caracol, Chocolate, La Niña de los Peines… Además, también me gusta el punk; el dance hall; la música clásica, me encanta Mozart… Me gusta todo. Me gusta cualquier tipo de música porque creo que todas ellas tienen muchas funciones. No es igual la música que te pones en un momento dado de la mañana que la que escuchas por la noche. No hay que aplicar clasismos a la música; lo he dicho siempre. Para mí, no hay una música mejor que otra.

Por tus colaboraciones con C. Tangana también se te relaciona con la escena urbana española, pero eres cantaora. ¿Cómo llevas esto de que la gente intente encasillarte?
Pienso que la gente que me conoce sabe qué tipo de artista soy. Creo que soy la misma cantando un género u otro porque para mí, como te digo, al final es música. No siento la barrera de los estilos. Entiendo que la prensa, el sector musical y el público a veces necesiten poner una etiqueta… Lo entiendo, pero a la vez es limitador. De hecho, como músico, estoy todo el tiempo dando a entender que no me limito solo a un género o a una parte de la música, sino que intento estar en contacto todo el tiempo con varios estilos. Me gusta y me inquieta toda la música en general; no tengo prejuicios en ese sentido.

Al flamenco le ocurre como al hip-hop, que es un género todavía muy cerrado y lleno de clichés. Clichés que artistas como tú o El Niño de Elche —con su proyecto en solitario o con Exquirla—, se me ocurre, estáis rompiendo. ¿Se está creando una escena alternativa?
Yo creo que está pasando algo a nivel musical. No solo es una escena alternativa de un tipo de flamenco, que ya no sé cómo se le va a llamar o cómo se le tiene que llamar. Si te fijas, es un cambio general a nivel musical, quizás también cultural. Por ejemplo, el hip hop antes hablaba mucho de unas temáticas muy concretas y la búsqueda de "lo real". Sin embargo, hoy en día todo eso se ha diluido.

El discurso ya no es el mismo; ya no hay un discurso como tal. Ahora pueden hablar de cualquier cosa. Todo está cambiando de alguna forma. Creo que se está creando una escena en la que el underground se está volviendo cada vez más mainstream; donde los artistas underground tienen cada vez más oportunidades de tener proyección y de convertirse en lo que potencialmente son. También está ocurriendo esto en el mundo del flamenco.

En verano vuelves al Primavera Sound, y esta vez lo haces con tu propio disco. ¿Se están abriendo los festivales españoles a acoger nuevos géneros musicales?
Esto ya venía pasando desde Morente. Morente actuó en festivales que no eran estrictamente de flamenco. Yo creo que siempre ha habido artistas a los que les ha interesado colocar un género de una forma descontextualizada, en un sitio que no es su contexto natural. Creo que es muy interesante.

Además de la música, también te hemos visto posando en varios editoriales de moda. ¿Te llama la atención este mundo?
(Ríe). A ver, a mí me divierte el juego que puede haber en el vestuario. Me encanta pensar muy bien qué me pongo antes de subir a un escenario porque eso puede dar un mensaje u otro. Me gusta que lo visual acompañe a mi propuesta musical. Cuando estás en un escenario, la música no solo te entra por los oídos, también lo hace por los ojos. Hablo de una experiencia estética en el buen sentido de "estética": una experiencia de sentidos, sensorial, lo más global posible. El vestuario y la moda son un vehículo más a través del que expresarte. Cuido todos los detalles de lo que llevo puesto, y soy muy fan de diseñadores que tienen propuestas arriesgadas y se implican en la moda como yo me implico o vivo la música.

Créditos


Texto Sara Peláez
Fotografía Ana Larruy