el fotógrafo español que ha conquistado el mundo

Daniel Riera es uno de los fotógrafos de moda españoles más importantes de su generación, y uno de los que más y mejor están trabajando en activo. Ha disparado campañas para marcas como Dior, Bally o Mango, y trabajado para revistas como Fantastic Man...

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15 Diciembre 2015, 9:35am

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¿Cómo empezó para ti lo de ser fotógrafo?
Después de pasar por Bellas Artes, vi que lo que más me gustaba era la imagen, la inmediatez, la magia de la traducción de una cierta realidad en imagen. Ese juego donde podías desarrollar un punto de vista personal y ver las cosas a tu manera. Empecé a publicar imágenes en los medios independientes de entonces. Experimentando, para mí era un reto e intentaba hacer algo diferente.

¿Cómo era la escena de la fotografía de moda y revistas entonces?
Estaba la escena independiente -que siempre me fue más próxima y dónde más colaboré, como el aB, Vanidad, H, b-Guided, Disco 2000-, las revistas femeninas mainstream y los dominicales de los periódicos. Quizás ahora esas revistas más mainstream hayan adoptado otro tipo de imágenes; se han abierto a otro tipo de imágenes que antes sólo se podían encontrar en revistas más independientes. Creo que eso se traduce en todo el mundo más aún que en España. Siempre salvando ciertos filtros, claro…

¿Cómo ha cambiado tu trabajo desde tus inicios hasta hoy? 
No creas que ha cambiado mucho en la concepción misma de los trabajos. Te diría que sigo trabajando con la intuición y con el momento, que es donde se crea la imagen. Y los medios son casi los mismos porque siempre suelo trabajar con luz natural. Resaltaría lo importantes que son los equipos con los que trabajo, los estilistas, maquilladores, peluqueros… He tenido la fortuna de poder trabajar con equipos muy buenos.

¿Cuál fue el punto de inflexión en tu carrera?
El inicio de mi colaboración habitual con Fantastic Man en 2006 puso mi trabajo en otro punto de mira, y me empezaron a llamar de los sitios más insospechados proponiéndome trabajos interesantes mucho más acordes con mi estética. Más tarde, en 2008 David Bault me contactó de la agencia Jed Root Paris para representarme en el mundo: eso también marcó un punto de inflexión y empecé a trabajar mucho más fuera de España.

¿Hay que triunfar fuera para triunfar en España o es un cliché?
Ahora mismo es un cliché, ¿no? No sé. Lo de triunfar es tan relativo y es una cuestión de percepción que se tiene de uno mismo y que tienen los otros de ello. No creo que dependa de lo lejos que hagas tu trabajo, sino de la coherencia del mismo y de que siga una línea de la que te puedas sentir contento a largo plazo. 

Esto pasa cuando tienes más control sobre tu trabajo o cuando se siguen unas pautas de lo que es bueno hacer y lo que no. Hay trayectorias tan impecables de algunos fotógrafos… Todos los grandes nombres en la fotografía que admiramos la tienen. Creo que es lo más importante y lo que más cuesta.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión? ¿Y lo que menos?
Lo que más las fotografías en sí mismas: esa representación de la realidad que explica el mundo en que vivimos y que es una traducción poética de la vida. Lo que queda de todo es una imagen; con esa idea, se puede trabajar de tantas maneras… Eso no ha perdido para mí ni un punto de fascinación: nunca llegas a conocerlo del todo y te puedes seguir sorprendiendo día a día del propio medio. Esa parte de la creación de imágenes es un disfrute total. También lo es trabajar con gente con talento.

Lo que menos, los papeleos y la rapidez en muchos trabajos; el proceso se ha acelerado mucho y me encanta viajar, pero los aviones no son la cosa que más me gusta y cojo muchísimos a lo largo del año. Una vez estoy en los sitios disfruto mucho, pero de los tránsitos no tanto...

¿Qué significa para ti formar parte de la exposición Distinción. Un siglo de fotografía de moda del Museu de Disseny de Barcelona?
Pues creo que es una iniciativa muy interesante. Espero que se continúe y que sigan mostrando interés por el trabajo que seguimos desarrollando a partir de 2013 -que es cuando se hicieron todas las peticiones de imágenes- . Que no se quede como en una cápsula en el tiempo o que se tenga la sensación que tu trabajo acabó en 2013 porque las donaciones acabaron ahí. 

También estaría bien que en el futuro implicara adquisiciones reales que se deberían gestionar imagino con fondos de las instituciones y no gracias a las donaciones de los propios artistas, que siempre son los últimos de la fila. Digamos que ha habido muy buena voluntad por parte de los autores de que esto suceda y creo que unos por otros hemos hecho que la colección sea una realidad. 

Pero se puede hacer mucho trabajo aún para ir completando lagunas. Faltan muchos nombres que podrían estar también si estamos hablando de fotografía española, y supongo que desde dentro se sigue trabajando en ese sentido. Pero vamos, veo como algo positivo que la iniciativa se esté llevando a cabo, sea una realidad, y que se haya traducido ya en esa primera exposición en el Museu del Disseny de Barcelona.

¿Cuáles son tus fotógrafos de moda españoles favoritos?
Alberto García-Alix no está catalogado de fotógrafo de moda, pero hay algo en su trabajo que creo que es esencial en la fotografía española sea o no sea de moda. Leopoldo Pomés me encanta y Oriol Maspons, también. Vallhonrat, Toni Bernad, Maria Espeus, Outumuro... Ferraté con lo que hizo en Armand Basi y Miquel Arnal fueron los reyes de los años 80 y 90, así que les tengo mucho respeto. Miguel Trillo también me encanta.

Me gusta Hugo de la Rosa, que es un 'outsider' y ahora vive en Londres. Rosa Codina debería reunir de una vez sus fotos de mujeres mayores, que son una maravilla. También me fascina la constancia de Paco y Manolo con sus fotos de chicos. Y, por supuesto, todos los que he visto crecer porque empezamos más o menos en la misma época: Txema Yeste y Nico Bustos, a los que sigo con mucho interés. Seguro que me dejo nombres…

En la fotografía de moda también hay 'modas'. ¿Qué tipo de estética dirías que es la que domina ahora mismo en el mercado?
Creo que cada vez se aprecian más las personalidades únicas; me refiero a cuando se puede identificar el trabajo de un fotógrafo con sólo ver una foto. Cuando pasa algo más en la foto que sólo enseñar la ropa, la ropa es la excusa o el detonante para algo más: cuando se trasciende esto podemos empezar a hablar de fotografía de moda, creo. 

Eso no depende tanto de una estética como de algo que va más allá. Se van a comunicar emociones que van a perdurar, y los trabajos están más ligados a lo artístico, algo que ya vemos en las campañas de algunas marcas.

¿Y cómo ves a la generación de jóvenes fotógrafos? ¿Tienes favoritos?
Me tendrás que perdonar pero no los controlo mucho aún. Siempre digo que tengo que mirar más revistas y ver qué hace la gente en España ahora mismo, pero voy bastante a mil. Por decirte que tengo Purples o Self Services con plástico del verano pasado y que nunca he abierto… Tengo eso pendiente. Vi fotos preciosas de Coco Capitán, por ejemplo, y con ese nombre, pues me acuerdo. Es española, ¿no? [Sí!]

¿Cuál es tu relación con las redes sociales?
Bueno, están ahí… Para lo bueno y para lo malo. Lo que más disfruto es Instagram, porque es como una suerte de diario de campo, es como un librito de apuntes. @dianelreare se llama mi cuenta porque una vez me vino a buscar un chófer en Londres con ese nombre apuntado: "Dianel Reare". Me dije, "¿ese seré yo?". Me hizo tanta gracia el nombre que ahí quedó… Siempre se equivocan, Danielle, Danile, Rivera, Reira, Rieira, Ribeiro… Vamos, que el spelling cuesta en todos los idiomas.

¿Es difícil tener una vida personal cuando la profesional va tan bien?
Digamos que durante muchos años ha ganado el Daniel profesional en cuanto a tiempo y dedicación, porque absorbe mucho tiempo con los viajes. Sin embargo, siempre he cuidado los amigos: son parte importantísima de mi vida, los que te dan un sentido real de todo, y sin los que no imaginaría mi vida. Los vea más o menos están todos ahí, y mentalmente están todos conmigo.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere dedicarse a la fotografía?
Que vaya a desarrollar su trabajo lo más personal posible, que no mire lo que ya está hecho y que se invente el mundo de nuevo como cada generación ha hecho a su manera… Me encantaría empezar de nuevo: ¡Con lo que sé ahora te aseguro que lo bordaba! Especialmente no me desviaría ni un milímetro de lo que querría hacer. Y hubiera dicho muchísimo más que no.

¿Qué sueños te quedan por cumplir en tu carrera?
Buf, muchísimos. Dedicarme más a lo mío, a hacer lo que realmente me apetezca. A reunir los trabajos en libros o en monográficos y a desarrollar trabajos más largos. Hacer alguna película, documental, vídeo… Vivir en otro país, hacer más colaboraciones con gente que me interesa... ¡Vivir! Y que esa vida destile el trabajo fotográfico de la manera más auténtica y honesta posible. Que el trabajo sea un espejo de lo que vivo como persona, eso es a lo que aspiro.

¿Cuál crees que será el futuro de la fotografía en los próximos años?
No sé si llegaremos a la saturación absoluta con tanto móvil y el hecho de que en estos momentos cada persona gestiona sus propias imágenes y las expande al mundo. Todos somos fotógrafos de alguna manera y  creo que el reto será encontrar el medio apropiado para enseñar tu trabajo y que no se pierda en un mundo digital que está muy saturado y que no tiene filtros de selección. 

Y repito: lo más personal posible, porque aparentemente todo el mundo conseguirá el mismo tipo de imagen. Imágenes totalmente intrascendentes y "bonitas" preparadas para durar unos "likes" totalmente intrascendentes y banales que se pueden conseguir desde los mismos terminales, ya equipados con filtros al gusto… Es decir, creo que ocurrirá algo en contra de la estandarización y la banalización de la imagen que sufrimos.

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Texto Vicente Ferrer
Imágenes cortesía de Daniel Riera