Imagen cortesía de Avalon

'tierra firme' demuestra que la juventud sí tiene esperanza

Tras alcanzar la fama con '10.000 KM', Carlos Marques-Marcet vuelve a los cines para retratar las dificultades del paso a la edad adulta con su tercer largometraje.

por Alberto Sisí
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28 Noviembre 2017, 9:59am

Imagen cortesía de Avalon

Llega un punto en la vida de toda persona en el que se plantea si compensa vivir en un quinto sin ascensor y sin calefacción, si debería adoptar a un perro, si debería llamar más a su madre o hacia dónde va esa relación que ya arrastra desde hace años. En Tierra Firme, la nueva película de Carlos Marques-Marcet, se reproduce todo esto y más con un elenco formado por Natalia Tena, Oona Chaplin y David Verdaguer.

El último se dio a conocer, precisamente, en 10.000 KM, el primer largo de ficción de Carlos. Aquí se pone en la piel de Roger, el amigo de Kat (Tena) y de Eva (Chaplin), una pareja de chicas que tras la muerte de su gato Chorizo se encuentran en un delicado momento de encrucijada: quieren tener un hijo. Y, como siempre, la pareja se encontrará con que lo de criar a un bebé tiene sus luces y sus sombras y, sobre todo, un problema de logística bastante importante.

Los tres cohabitan en un barco de los que surcan los canales de Londres —Roger de visita, y Kat y Eva de forma habitual— situado enfrente del Anchor and Hope (el título de la película en inglés), uno de los pocos pubs que resisten la gentrificación de Clapton, en el este de la ciudad, y que ha permitido que el dueño y los parroquianos habituales aparezcan en escena.

Con un tinte hípster (pero no demasiado), la película se centra de forma nada oscura en las complicaciones derivadas de ser una persona soñadora, de querer enfrentarse al duro momento que supone afrontar la edad aduta y el amor. Porque amor en la cinta hay raudales, y eso en la que probablemente sea una de las ciudades más individualistas del mundo desarrollado, es de agradecer.

"La película trata sobre la decisión de tener hijos o no porque veía muchas parejas alrededor que pasaba por ese dilema en un momento u otro", nos cuenta el director del largometraje y continúa: "Rodamos en el barco, en el que vive Natalia Tena, porque era una caja y se convierte casi en un espacio metafórico durante la película".

Imagen cortesía de Avalon

Una caja, la de los barcos fluviales de Londres, que se convierte en la cuarta protagonista —con permiso de la maravillosa Geraldine Chaplin— y que representa sin remilgos esa personalidad veleta que tiene que moverse de emplazamiento por orden del gobierno local cada dos semanas: "No encontramos otro lugar que no fuera Londres que tuviese esa forma de vida en los canales tan específica. Tan cerca de la ciudad, pero a la vez de la naturaleza, y en la que vives en un eterno nomadismo. No encontramos otro sitio que respetara de esa manera la historia", apunta Carlos.

"El hecho de que las protagonistas fueran una pareja de lesbianas no supuso problemas a la hora de llevar la película a cabo, pero sí hubo gente de la industria —las menos— que se cuestionaba por qué la película tenía que ser tan queer. ¿Y por qué no?", nos cuenta Carlos sobre la realidad que representa Tierra Firme. Si bien es cierto que para las nuevas generaciones —como también nos recordará el director— una pareja de lesbianas no supone nada novedoso, sí es cierto que la realidad LGTB no deja de ser anecdótica, todavía, en el cine español actual.

Imagen cortesía de Avalon

Aunque la película perpetúe ciertos clichés, como ese Roger desesperado por meterla en cualquier agujero, es cierto que la sensibilidad con la que trata la relación sólida y bien construida fuera de la heteronormatividad de Kat y Eva resulta imperante. Eso, viniendo de alguien que se dio a conocer gracias a una película que contaba los dislates de una pareja convencional con inquietudes convencionales, demuestra que Marqués-Marcet todavía tiene un enorme recorrido que hacer con su cine y sus historias.

Historias que cuentan con la ayuda de sus amigos, y que puede que por eso la complicidad, el cariño y la ternura llegan a cruzar la pantalla. Puede que sea la relación construida entre Roger y Kat —Verdaguer y Tena en la vida real también son amigos— lo que refleje más fielmente lo que es la realidad que sentimos los jóvenes en la encrucijada vital del "¿y ahora qué?".

Tierra Firme es una 'comfort movie' (tan en boga en estos días de crispación a nivel global) que entra como un buen guiso de una madre —quizá no para todos los paladares, claro— y que resulta más que apetecible en este invierno que justo acaba de llegar. Una propuesta que está llena de esperanza.

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