Toda la ropa de Prada

kendrick lamar quiere cambiar el mundo (y nos cuenta cómo)

En una entrevista en exclusiva, el rapero de Compton nos habla sobre Trump, Obama y cómo todos podemos marcar la diferencia.

por Touré; fotografías de Craig McDean; traducido por Eva Cañada
|
18 Octubre 2017, 9:00am

Toda la ropa de Prada

"No... tengo... ni... idea", dice Kendrick Lamar cuando le pedimos que explique por qué Donald Trump ha llegado a Presidente de los Estados Unidos. Muy pocas personas comprenden Norteamérica del modo en que lo hace Kendrick, así que sin duda debe de saber algo sobre el modo en que la política de la multimillonaria estrella de realities está afectando a este país.

Está sentado en una habitación de color gris claro en el backstage del Barclays Center de Brooklyn, Nueva York, una tarde de domingo. Apenas faltan unas horas para su concierto. Lleva unas Nike Air Max plateadas y un chándal marrón, sudadera y pantalones, con el logo de TDE. Es decir, de Top Dawg Entertainment, la marca de Lamar. Es calmado, habla con suavidad e irradia intensidad porque sus palabras están muy bien escogidas y llevan una enorme carga.

Kendrick no es muy hablador, pero es profundo. Es perceptivo e inteligente, de modo que ―como muchos norteamericanos― en lo que respecta a Trump todavía sigue en shock. "Estamos todos desconcertados", afirma. "Es algo que se contradice con nuestra brújula moral". El cambio es casi tangible para Kendrick porque Obama no es solo un Presidente al que ha respetado y admirado, sino también un amigo que adora su música y que le invitó a la Casa Blanca.

"Estaba hablando con Obama", dice, "y la cosa más loca que dijo fue, 'Vaya, ¿cómo hemos llegado los dos aquí?'. Me dejó alucinado. Quiero decir, que es un momento surrealista cuando tienes a dos individuos negros, individuos con amplios conocimientos, pero que también proceden de esos lugares donde nos dicen que nunca llegaremos a pisar ninguno de estos sitios".

Una pausa. Brevemente rememora a su abuela, que falleció cuando Kendrick era adolescente. Qué absolutamente increíble le habría parecido todo esto, un hombre negro a cargo del poder, hablando con su propio nieto. "Eso es lo que me alucina. Estar allí hablando con él y ver el tipo de inteligencia que tiene y la influencia que ejerce, no solo sobre mí, sino sobre mi comunidad. Eso siempre me acaba llevando a la idea de lo lejos que hemos llegado a pesar de lo que se nos dice sobre lo lejos que podemos llegar. Solo el hecho de que esté al frente del gobierno aviva la idea de que nosotros, como comunidad, podemos hacer todo lo que deseemos hacer. Y tenemos suficiente cerebro, suficiente ingenio y suficiente inteligencia para lograrlo".

Kendrick Lamar
Kendrick Lamar

Tanto Barack como Kendrick llegaron de la nada y ascendieron hasta un estatus legendario basándose en la fuerza de sus palabras y en su don para la oratoria. Se sentaron y charlaron en el Despacho Oval acerca de la improbabilidad de sus vidas ("¿cómo hemos llegado los dos hasta aquí?") y ahora, en lo que respecta a la Casa Blanca, ambos son considerados poco menos que enemigos del estado. "Es una completa locura", dice Lamar acerca de pasar de visitar la Casa Blanca a sentirse odiado por ella.

"Las diferencias principales [entre Obama y Trump] son la moral, la dignidad, los principios y el sentido común", afirma. Mientras que Obama para él fue una inspiración, le resulta muy difícil siquiera respetar a Trump. "¿Cómo puedes seguir a alguien que no sabe cómo aproximarse a los demás o hablarles con amabilidad, compasión y sensibilidad?". Pero, en última instancia, el auge de Trump ha sacado algo nuevo en Kendrick. "Está avivando mi fuego interior. Aviva el fuego que me hace seguir adelante y llegar hasta donde deseo llegar".

El fuego interior debe de estar realmente vivo ahora, porque el nuevo trabajo de Kendrick, Damn, su cuarto álbum de estudio, es un bombazo tanto a nivel comercial como crítico. Ha vendido más de dos millones de copias y ha hecho que todos los escritores de reseñas estén esforzándose al máximo para superar las alabanzas de quienes han elogiado a Kendrick al máximo antes que ellos.

La reseña de Pitchfork dice que Damn es "una obra maestra del rap de dimensiones gigantescas, llena de valiosos ritmos, furiosos versos y una narrativa sin rival acerca del destino de Kendrick en Norteamérica". La filosofía de Lamar para la creación de Damn implicó preguntar a sus productores, "'¿Qué podemos hacer para lograr que el álbum viva en un espacio completamente nuevo y que sigamos siendo nosotros mismos pero también nos desafiemos a nosotros mismos?'. En lo que respecta a los sonidos del álbum, queríamos conseguir que fuera realmente un regreso al futuro, algo que nunca antes habías oído, pero que sí habías oído con anterioridad, si es que eso tiene algún sentido". En este momento, el universo del hip hop parece unánime en su creencia de que Kendrick Lamar es el mayor MC del mundo ahora mismo. Podría ganar un duelo contra cualquier MC underground y vender más discos que la mayoría de raperos pop. Es el rey indiscutible del hip hop en la actualidad.

Kendrick Lamar
Kendrick Lamar

Kendrick lleva una vida que beneficia al rey del hip hop, si crees que lo que realmente beneficia al rey del hip hop es básicamente vivir en el estudio buscando el ritmo perfecto y la rima definitiva. "A veces puedo cortar el mundo entero por la mitad para escribir un verso que para mí sea perfecto", afirma. "Puedo estar en el estudio todo el día, apagar el teléfono y aislarme completamente, porque siento que fui elegido para hacer esto. Y no puedo dejar que nadie se interponga en mi camino".

A diferencia de muchos MCs, cuando Kendrick crea no está colocado. "Deseo crear mi música con la mente más sobria posible, ¡de ese modo sé que soy yo quien la está haciendo, no solo el alcohol!". Si el hip hop es un juego, Kendrick quiere ganar. "El hip hop desempeña dos papeles en mi cabeza. Por una parte es un deporte de contacto y por el otro es algo con lo que puedo conectar, componiendo las canciones. Mientras crecía escuchaba duelos entre Nas y Jay-Z, esa es la parte que tiene de deporte. Ahí es donde puedes ponerte chulito, ahí es donde puedo decir lo que quiero, como quiero y cuando quiero. Y luego está la otra parte, que consiste en mostrar algo con lo que la gente pueda sentirse identificada y con lo que pueda conectar. Tengo una naturaleza competitiva y también tengo la empatía necesaria para hablar sobre algo que es real".

"El hip hop desempeña dos papeles en mi cabeza. Por una parte es un deporte de contacto y por el otro es algo con lo que puedo conectar, componiendo las canciones. Mientras crecía escuchaba duelos entre Nas y Jay-Z, esa es la parte que tiene de deporte".

Cuando le preguntamos si ya ha escrito la rima perfecta, Kendrick decide que la 12º canción del álbum, "Fear", contiene los mejores versos que ha escrito hasta ahora. "Es completamente sincera", explica. "El primer verso es todo lo que he temido desde que tenía siete años. El segundo habla de cuando tenía 17 y el tercero es todo lo que me atemorizaba a los 27. Estos versos son completamente sinceros".

Ha llegado a este punto de sinceridad a través de años de trabajo con una familia en el estudio que le ha ayudado a conservar la humildad. "No todo lo que escribes es bueno", afirma. "Incluso aunque seas un gran letrista, un puñado de lo que escribes siempre es un asco. Pero la mayoría de gente no tiene a alguien a su alrededor que le diga 'Eso es un asco'". Kendrick tiene amigos con suficiente confianza como para decirle qué es lo que no funciona y afirma que eso ha marcado una diferencia enorme.

"Alguna vez he estado en ese estudio escribiendo versos horribles, escribiendo rimas terribles, y mis colegas y amigos y la gente en que confío me ha dicho, 'Eso es una basura'. Así que lo acepto, vuelvo a entrar y lo empiezo todo de nuevo. Y entonces finalmente desarrollas la capacidad de saber cuándo algo va demasiado lejos. He aprendido a desafiarme a mí mismo para llevarlo todo hasta el siguiente nivel".

K
Kendrick Lamar

Pero para que Kendrick llegara hasta su trono, ha tenido que hacer mucho más que aprender a rimar. Creció en Compton, California, un lugar duro que se ha llevado por delante muchas almas, un lugar donde las pandillas, los asesinos y los cadáveres plagaban Rosecrans Avenue, donde vivía hasta hace relativamente poco. La música no solo era una vía de escape, la necesitaba para salvar su espíritu.

Creció obsesionado con Snoop, Dre, Pac, Public Enemy, KRS-One, Rakim, Jay-Z y Kanye, además de con Michael Jackson, Quincy Jones, Prince, Marvin Gaye, los Isley Brothers, Luther Vandross y también Malcolm X. "Sus ideas son las que sentaron las bases de mi enfoque hacia la música", dice. Leer La autobiografía de Malcolm X cuando era adolescente contribuyó a conformar a Kendrick como artista. "Aquella fue la primera idea que inspiró el modo en que iba a enfocar mi música. La sencilla idea de desear ser mejor manteniéndome en este estado mental, el mismo en el que se mantenía Malcolm".

Sin música que le diera un propósito en la vida, es posible que hubiera crecido totalmente perdido. "Solía venir gente de éxito a explicarnos qué es bueno y qué es malo en el mundo, pero desde nuestra perspectiva aquello no significaba una mierda para nosotros, porque nos contaban todas aquellas cosas positivas pero cuando salíamos a la calle y veíamos cómo le volaban la cabeza a alguien, todo lo que nos habían dicho se convertía en basura. Y además aquello anulaba nuestra confianza. Nos hacía sentir pequeños ante el mundo. Cuanta más violencia te rodea cuando eres un crío, más mella te hace. En su mayor parte, los críos con los que iba se sentían rotos por dentro. Hasta tal punto que les hacía decir, 'A la mierda todo, voy a hacer lo que sea para sobrevivir'". ¿Cómo logró él no caer en eso? "Antes de dejar que me destruyera al cien por cien ya había empezado a componer música".

Esa misma noche, en el Barclays Centre de Brooklyn, Lamar aparece sobre el escenario ante una multitud enfervorecida. Las entradas se han agotado. Lleva un chándal amarillo con una franja negra que recuerda a Bruce Lee en Jugando con la muerte y domina completamente el escenario, trabajando solo durante la mayor parte del concierto. Su pequeño cuerpo emana poder mientras se mueve por el escenario. Igual que Rakim y Nas antes que él, no baila y se mantiene más serio que un ataque al corazón. La multitud no puede apartar sus ojos de él.

Entre canción y canción, Lamar aparece en la pantalla gigante en fragmentos de The Legend of Kung Fu Kenny, un cortometraje que hizo inspirándose en las películas de kung-fu de los 70. En él, Lamar consigue parecer que está en una película de kung-fu, pero no se trata de un juego de disfraces, sino que llega hasta lo más profundo de quién es en realidad. En esas películas a menudo había una obsesión por adquirir una habilidad, demostrar maestría y librar una batalla interna para conseguir la excelencia. Así es Kendrick como artista: está centrado en pulir sus habilidades, en mostrar su talento y en llevarse más y más hasta el límite para lograr la grandeza.

Cuando le preguntamos por sus palabras favoritas, aparte de "perspectiva" Lamar dice "disciplina". "Me encanta esa palabra", afirma, "porque muestra quién eres en realidad. En el mundo hay muchísimos vicios, especialmente en el mundo del espectáculo. Estás expuesto a muchas cosas en todo momento. Todo lo que necesitas está ahí mismo, al alcance de tu mano. Pero, ¿cuánta disciplina tienes cuando se apaga la cámara, cuando se apagan las luces? Eso me inspira. Cómo controlar eso. Y eso muestra quién eres en realidad. Controlarte a ti mismo, ese es el poder definitivo".

Kendrick Lamar

Kendrick está aprendiendo cada vez más a controlarse a sí mismo, en parte a través de sus sesiones de meditación diarias, que practica todas las mañanas. "Necesito 30 minutos al día para reflexionar sobre el momento", indica. "Cuando estás en esta industria, todo es... [chasquea los dedos]. Los años pasan muy deprisa, porque estás trabajando y también estás planeando más trabajo para los seis meses siguientes o el año siguiente. Así que debo sentarme esos 30 minutos y reflexionar sobre lo que sucede". Su práctica de la meditación le ayuda a obtener perspectiva, según él, su "palabra favorita número uno".

"Soy un ser humano, soy una persona. Tengo familia, tengo mis propios problemas personales. Pero debo entregarme al mundo. Esa es mi responsabilidad. No es solo un trabajo o un entretenimiento para mí: es lo que tengo para ofrecer al mundo".

Pero aun así, sigue viviendo en la Norteamérica de Trump, donde el racismo se está volviendo más patente, más extendido y más violento. Algunos miembros de la resistencia han adoptado "To Pimp A Butterfly's Alright" como himno y él sabe cuánto poder tiene esa canción. "Diría que es uno de mis mejores discos, porque ofreció a esos críos una voz real y una filosofía real para salir ahí fuera y marcar la diferencia. Salen a las calles y manifiestan su sentir, ya sea dentro de sus comunidades o de sus sistemas juveniles. Quieren provocar un cambio".

¿Existe de algún modo un sentido de la responsabilidad? ¿Lleva Kendrick el peso de la comunidad sobre sus hombros? "Definitivamente es una responsabilidad", reconoce. "Sigo siendo un ser humano, sigo siendo una persona. Sigo teniendo una familia, sigo teniendo mis propios problemas personales. Pero debo entregarme al mundo. Creo que es mi responsabilidad, [aprender] de mis errores y [y difundir] el conocimiento que poseo, la sabiduría que tengo. No es solo un trabajo o un entretenimiento para mí: es lo que tengo para ofrecer al mundo".

Kendrick Lamar
Kendrick Lamar

Además de su impacto sobre la cultura popular global, la comunidad local de Kendrick también se está beneficiando de su éxito. Ha ayudado a decenas de muchachos a encontrar trabajos que no sirvan solo para "ganar dinero", sino para "ganarse la vida". "Introduces un YMCA en tu comunidad y das trabajo a esos jóvenes, a quienes no contratarían en ningún otro lugar. Tú creas las oportunidades y eso es lo que estoy haciendo personalmente. Porque una vez que pongo el poder en sus manos, ellos pueden ponerlo en manos de los siguientes y así sucesivamente. La gente no puede creer que las cosas puedan cambiar así. Pero tiene que empezar por una sola persona".

Dr. Dre y Venus y Serena Williams también son muy activos en la ciudad de Compton, donde su alcaldesa, la joven de 35 años Aja Brown, está haciendo efectivo un cambio real. "Esta generación tiene oportunidades que mi generación no tuvo", indica. Y añade que estar presente en esas comunidades es lo que te da el poder. No es suficiente con limitarse a hacer donaciones o a escribir canciones potentes o tuits positivos: debes mostrar y demostrar.

"A mucha gente le asusta su propia gente, la cultura de las bandas que sigue ahí, pero no puedes tener miedo. Tienes que estar ahí, porque muestra confianza no solo en ti mismo, sino también en la gente del barrio. La gente desea tener una razón para odiarte. No les des esa razón. Lo que está sucediendo ahora mismo es esa transformación, según la cual no nos asusta el lugar del que procedemos. Y esa idea se va a transmitir y va a perdurar".

Mucha gente desea un cambio pero, ¿cómo se produce la revolución estructural? ¿"Alright" es solo una canción o hay algo más detrás de ella? Lamar promete que vamos a estar bien (" alright"), pero ¿cómo? ¿Cómo podemos estar realmente bien en esta nación de locos?

"Yo siempre regreso a la comunidad", afirma Lamar. "Tan simple como eso. Porque veo a esos críos que crecen sin padre y no tienen la confianza suficiente para saber que son mejores que el entorno que les rodea. Así que llegar a estar bien pasa por instalar confianza en sus corazones, hacerles saber que yo procedo del mismo lugar que ellos y que sin duda pueden provocar un cambio".

Kendrick Lamar sabe que es un artista que tiene poder suficiente para cambiar el mundo y está trabajando para hacer exactamente eso. "Cuando ya no esté", afirma, "podré descansar en paz sabiendo que contribuí a la evolución de esto de aquí [se señala la cabeza], la mente".

Credits


Texto Touré
Fotografía Craig McDean
Director de moda Alastair McKimm

Peluquería Francelle Daly de Art and Commerce.
Asistentes de fotografía Nick Brinley y Maru Teppei.
Técnico digital Nick Ong.
Asistentes de estilismo Sydney Rose Thomas y Madeleine Jones.
Asistente de peluquería Ryo Yamazaki.
Producción Gracey Connelly y Dyonne Wasserman.

Kendrick lleva toda la ropa de Prada.