10 series y películas que retrataron la sexualidad queer en 2017

Rechaza la heteronormatividad estas Navidades quitando 'Love Actually' de tu lista y viendo todas estas bonitas cosas gais en su lugar.

por Douglas Greenwood; traducido por Eva Cañada
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14 Diciembre 2017, 8:45am

Este artículo fue publicado originalmente por i-D UK.

Tenemos suerte de vivir en una época que está aprendiendo a abrazar historias sobre personas que existen fuera de la burbuja de poder de la gente cis-hetero-blanca. Hace un tiempo, el éxito de una película se basaba en una de estas dos cosas: o bien en cómo reflejaba las vidas de las personas cis-hetero de "casita rodeada de una valla blanca", o bien en lo alejada que estaba de ese mundo (en un mundo fantástico, por supuesto).

A mediados de los 2000, mientras las comedias románticas basadas en relaciones de pareja y las películas de superhéroes arrasaban en la taquilla, parecía que los espectadores estaban más dispuestos a ver múltiples versiones de lo mismo que a dedicar algo de tiempo a las vidas y experiencias de la comunidad LGBTQ+. Históricamente, el cine queer siempre se ha hecho para públicos indies y personas queer, pero 2017 ha marcado el inicio de un nuevo amanecer, determinado y orgulloso. Con el éxito de Moonlight, los estudios de cine están ahora más dispuestos a colocar las historias queer en primera línea y el público, como resultado, es más inteligente y consciente de los problemas del mundo que le rodea.

Así que, mandemos a los superhéroes a tomar viento durante un segundo. Aquí te mostramos las películas y series de televisión (porque la televisión es el nuevo Hollywood, obviamente) que llegaron a nuestras pantallas en 2017 y que desempeñaron un importante papel a la hora de cambiar la seguridad de la creación hetero de películas este año.

Moonlight
¿Qué mejor manera de empezar que con la modesta obra maestra que arrancó toda la movida queer en 2017? Moonlight es una belleza celestial que nos bendice con su presencia. Ganador del Premio de la Academia a la Mejor Película este año, el sísmico largometraje de Barry Jenkins dejó una huella inimitable en el mundo del cine contando la historia de un joven chico negro que vive en la parte más chunga de Miami y trata de descodificar su condición de queer. Una historia minoritaria prácticamente en cada uno de sus aspectos, pero que tocó el corazón de todos los que la vieron.

Basada en las experiencias reales de los hombres que escribieron conjuntamente el guion, Tarell Alvin McCraney y Barry Jenkins (que también la dirigieron), desempeñó un papel fundamental a la hora de desmontar la idea de que las películas con protagonistas gais solo eran adecuadas para públicos queer. Incluyendo algunas de las interpretaciones más destacadas del año ―por ejemplo la de Ashton Sanders, que apareció en i-D―, tenemos la sospecha de que todavía seguiremos hablando de esta belleza en las décadas que vienen.

The Misandrists
Ningún cineasta moderno es capaz de rechazar el establishment predominante como Bruce LaBruce. El director canadiense, conocido por su habilidad para (ejem) montar a horcajadas tanto sobre el cine de arte y ensayo como sobre la pornografía, sigue haciendo brillantes y audaces films para sus seguidores.

Su última creación, el embrollo protagonizado por mujeres The Misandrists, no es diferente. Ambientado en la "campiña" alemana a finales de los 90, narra la historia de una célula terrorista feminista lésbica que trata de erradicar el patriarcado e iniciar un nuevo orden mundial. El grupo vive y trabaja bajo el mandato de la "Gran Madre" quien, muy al estilo de LaBruce, anima a sus discípulas a practicar sexo y retozar para hacer alarde de su poder. Visualmente impactante y con un elenco que se ajusta a la estética de LaBruce más que nada, resultaría fácil menospreciar esta película y considerarla una obra vacía de contenido. Pero no, como teatral y gloriosamente burdo ensayo sobre la política de género, The Misandrists es ni más ni menos que la peor pesadilla de cualquier intolerante. Y eso es lo mejor que tiene.

Beach Rats
Para la mayoría de actores, debutar en la pantalla grande significa marcar el referente sobre cómo se desarrollará el resto de su carrera. Así que cuando Harris Dickinson, por entonces un adolescente, consiguió el papel protagonista en Beach Rats un papel lleno de desnudos frontales completos, consumo de drogas y sexo gay― se arriesgaba a limitarse profesionalmente. Pero gracias a su cautivadora y comedida interpretación en la película independiente queer de Eliza Hittman, en lugar de ello se convirtió en una de las estrellas más prometedoras de 2017. Este film ha conseguido colarse en nuestra lista gracias a su fluido reflejo de la identidad sexual inexperta, toda una insignia de honor para quienes no desean encajar en los cánones establecidos por la sociedad.

Princess Cyd
2017 ha sido el año en que arrojamos las etiquetas por la ventana y esa afirmación no podría ser más cierta que en el caso de Princess Cyd, la película más reciente del director norteamericano Stephen Cone. La historia sigue a una adolescente de espíritu libre de 16 años de edad que pasa el verano con su tía en Chicago, lejos del hosco panorama que supone vivir con su solitario padre soltero. Allí, con la oportunidad de explorar, conoce a una camarera llamada Katie. Como de la nada, surge rápidamente una atracción y tiene la oportunidad de experimentar un lado de su persona que apenas sabía que existía.

Jessie Pinnick hace un trabajo espectacular metiéndose en la piel de su personaje: una bulliciosa joven que empieza a comprender su propia visión de la sexualidad. Son 96 minutos de cine conmovedor que lleva el orgullo y la liberación en los huesos. Y es uno de los films más minusvalorados del año, así que búscalo donde puedas.

El ornitólogo
Con los arrullos de los pájaros y el rumor del agua como banda sonora, El ornitólogo es un misterio erótico, una pesadilla alegórica y un retorcido thriller todo en uno. Criminalmente infravalorada a pesar de ser una de las mejores películas del año, no es la típica película queer al uso: toma una leyenda religiosa y la recrea de una forma gloriosamente blasfema.

Dirigido por Jõao Pedro Rodriguez, el film sigue a Fernando, un ornitólogo gay perdido en la parte rural de Portugal, que mantiene contacto intermitente con su novio en el "mundo exterior" gracias a su vacilante conexión telefónica. Mientras está en la naturaleza, experimenta una serie de acontecimientos que sutilmente trazan paralelismos con la vida de San Antonio de Padua, pero de forma más desordenada. Para quienes disfrutaron con el thriller "hitchcockiano" El desconocido del lago hace algunos años, esta brillante obra de arte queer puede ser todo un descubrimiento.

Call Me by Your Name
Pocas películas son suficientemente adoradas como para generar todo un ejército de fans en internet, e incluso menos de ellas son narraciones sobre muchachos adolescentes que experimentan un despertar gay en la Italia rural. Pero esa es justamente la improbable respuesta que obtuvo Call Me by Your Name cuando se estrenó en Sundance el pasado mes de enero. Reforzado por una armonía que no se explora muy a menudo en los peligrosos recursos estilísticos del cine queer, el film es un estudio magistral de cómo es sentir afecto, admiración y lujuria por primera vez. No es ninguna sorpresa que esté suscitando un montón de rumores relacionados con los Oscar.

Angels in America at the National Theatre
Vale, estamos haciendo un poco de trampa con esta, pero muy pocas producciones teatrales son tan monumentales y capaces de cambiar la industria como el revival de 2017 de Angels in America (y, técnicamente, ¡llego a los cines!). Con Andrew Garfield como protagonista principal, este espectáculo de cinco estrellas de la afamada directora teatral Marianne Elliott agotó todas las entradas para la gira en Londres en cuestión de minutos. Y en febrero del año que viene, los neoyorquinos también tendrán oportunidad de disfrutarla.

Una auténtica historia épica de más de siete horas de duración, Angels in America nos lleva hasta el corazón del Nueva York de los 80 conforme sus ciudadanos queer luchan contra la epidemia de SIDA y contra la administración Reagan, que estaba desesperada por rechazarles. Rutilante, hábil, divertida, sombría, toda una obra maestra de principio a fin.

Thelma
Joachim Trier está acostumbrado a hacer películas que incomodan a la gente. Su primer film, Oslo, 31 de agosto, contaba la historia de un drogadicto que se escapa de la clínica de rehabilitación para vivir en el mundo real durante un día. Su debut en lengua inglesa, El amor es más fuerte que las bombas, es un drama que se desencadena a partir de un accidente de tráfico, protagonizado por Isabelle Huppert y Jesse Eisenberg. Pero es su último trabajo, un atípico film de terror sobre una mujer que desarrolla poderes etéreos, el que realmente ha tocado la fibra a los críticos y al público por igual.

En Thelma, el personaje del título escapa de su familia cristiana para vivir una nueva vida en la Universidad de Oslo, donde conoce a Anja ―otra estudiante, por la que empieza a sentir cosas― y donde se desarrollan sus capacidades sobrenaturales. Aunque la mayoría de películas con personajes queer tienen argumentos completamente condicionados por la sexualidad, Thelma la utiliza como inteligente subtrama de una historia que gira en torno a escapar de lo que se espera de nosotros y formar nuestra propia identidad. Narrada con un giro mucho más siniestro, piensa en esta película como una versión más queer de Carrie, de Stephen King.

When We Rise
Con el continuado auge de los servicios de streaming como Netflix, Hulu y Amazon Prime, el público y el espacio para el entretenimiento LGBTQ+ han crecido y, en el caso de algunas series se han vuelto mainstream. Mientras que series como Transparent de Amazon (que se ha renovado para otra temporada sin la controvertida estrella principal Jeffrey Tambour) están prosperando, hubo una miniserie televisada de temática LGBT creada por un director oscarizado que de algún modo se ha escapado del radar.

When We Rise, creada por Dustin Lance Black (guionista de Mi nombre es Harvey Milk) y por el director Gus Van Sant, narra la historia moderna de los activistas más prolíficos de la comunidad LGBTQ, desde los disturbios de Stonewall a finales de los 60 hasta el día de hoy. No solo toca el tema de los derechos de los hombres gais, sino que la serie de Black cubre todos los frentes, contando la historia de la defensora de los derechos de las mujeres Roma Guy, así como la de Ken Jones, un hombre que luchó muy duro para ser escuchado como hombre gay de color informando a cientos de personas sobre el impacto del SIDA.

Tierra de Dios
¿Qué obtienes cuando mezclas la vida en una granja de Yorkshire con sexo y dos atractivos protagonistas? Pues lo que obtienes es Tierra de Dios. Siendo el largometraje de debut de Francis Lee, esta joya está en boca de todo el mundo desde que se estrenó en el Festival de Cine de Sundance el pasado mes de enero. Mientras que la mayoría de películas queer parecen estar marcadas por la tragedia o el conflicto, Tierra de Dios toma un camino más esperanzador con sus dos protagonistas. No solo se trata de una historia de amor contada con delicadeza y realismo ―un reflejo de la propia adolescencia rural de Francis Lee―, sino que también muestra la más embarrada y quizá más conmovedora escena de sexo que hayas visto en una película en todo el año.

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