Fotografía Víctor Vergara

rafa bodgar diseña en el futuro, y chromosome es su máquina del tiempo

Hablamos con él tras la última 'performance' de moda que presentó en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid para desentrañar las claves de su transgresora filosofía.

por Alberto Sisí; fotografías de Víctor Vergara
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feb. 21 2018, 10:31am

Fotografía Víctor Vergara

Desde hace ya algunos años, las firmas emergentes que participan en la semana de la moda de Madrid han huido de Ifema. Sí, en los recintos feriales de la capital se siguen dando cita la mayoría de las marcas, pero es fuera de allí donde se puede disfrutar de la creatividad y las propuestas más subversivas. En teatros, en mercados, en oficinas y hasta en el Parque de Atracciones. La cita semestral más importante de nuestra industria ha evolucionado, y uno de los potenciadores de estos nuevos cambios es Chromosome Residence.

Desde 2015, la firma presenta colecciones irreverentes que nos recuerdan que la moda es un juego al que pocos saben jugar y no aburrir en el intento. Suyas son las 'putaboots', unas botas que nos recuerdan a las de Julia Roberts en Pretty Woman solo que con el añadido de lucir unas bragas rojas entre ellas; también los 'sauna pants', que nos recuerdan a aquellos inventos que prometían perder peso en la teletienda más noventera, y no podemos olvidarnos de los 'stick heels' con topes de unas muletas a modo de tacón.

Chromosome Residence recluta a gente de la calle para protagonizar sus desfiles y, aunque muchos crean que esto es algo a lo que ya está acostumbrada la audiencia, todavía sigue impactando y llamando la atención tanto de los críticos como del público que abarrota sus presentaciones. Eso y la radicalidad de sus creaciones, completamente alejadas de lo que se acostumbra a ver en el circuito comercial.

En su último desfile, reunió a hombres y mujeres que superaban con creces la cincuentena y lucían sus mejores galas para celebrar una boda. Una boda con uno mismo. Todos ellos enfundados en looks corrientes a los que añadió sudaderas anudadas a modo de turbante o bufanda y entre los que destacaba un particular vestido de novia —llevado por María Forqué—, que ocultaba un coche bajo sus pies.

Hablamos con Rafa Bodgar, director creativo de Chromosome Residence, para que nos cuente el verdadero trasfondo de su colección otoño/invierno '18.

¿Cuál es la historia detrás de tu última colección?
Hacer una colección de una forma diferente partiendo de la idea de una boda real, pero para uno mismo, y desarrollando unos trajes de novia de forma diferente, como nunca se había hecho: dándole importancia a las colas desde la locura de la marca, haciendo que los elementos con los que llegas o te vas de una boda sean parte fundamental para que estos luzcan y no [se] arrastren.

¿Por qué decidiste llevar a gente mayor a la pasarela?
Eran los invitados y, bueno, son imagen de marca desde el inicio de esta. No por hacernos mayores dejamos de ser interesantes y útiles. Todos, al fin y al cabo, nos convertiremos en mayores, y como es una marca que mira al futuro, es lógico que ese futuro se viva con el público desde el presente.

¿Crees que es necesario ofrecer algo más (como la performance) en tus desfiles?
Creo que no. Es más, creo que hace falta que en España se renueven esos aires de conservación de lo moderno que no aportan absolutamente nada nuevo.

¿Es el concepto de Chromosome Residence algo comprensible para todo el mundo o hablamos de una filosofía de marca complicada?
No creo que sea compatible para todo el mundo. Siempre va a ver intolerantes a la leche y alérgicos al polen.

¿En qué te inspiras a la hora de diseñar?
En nada.

¿Se puede vivir de una marca como la tuya?
Sí. De hecho, estoy vivo. ¿Se podrá vivir de las marcas diferentes a la mía en el futuro? Tienen que cambiar muchas cosas en el profesorado de las escuelas de moda y filtrar un poquito todo.