descubrimos el mundo secreto de las fiestas chemsex

Cada vez son más los gays que participan en fiestas chemsex, orgías de sexo y drogas duras que duran todo un fin de semana. i-D habló con el director William Fairman sobre su nuevo documental que nos descubre este mundo secreto.

por i-D Staff
|
26 Noviembre 2015, 10:20am

Síguenos en Facebook para estar al día de todas las noticias de moda y cultura joven

Uno de los documentales de los que más se ha hablado este año es Chemsex, una cinta producida por VICE que explica con todo detalle y sinceridad las vidas de una docena de hombres que participan de forma activa en esta escena. El de Chemsex es un fenómeno que está ganando cada vez más popularidad entre los miembros de la comunidad gay de Londres: allí, los chicos suelen practicar sexo bajo los efectos de metanfetaminas, GHB, mefedrona y otras drogas que se inyectan ellos mismos o a otros. 

Estas orgías pueden durar todo un fin de semana, y con la accesibilidad que ofrece Grindr y otras aplicaciones para ligar no es difícil encontrar nuevos voluntarios dispuestos a pasar un buen rato. Sin embargo, el aumento de la tasa de VIH incrementa aún más los riesgos de esta escena, sobre todo porque la gente no utiliza ningún tipo de protección (o lo hacen pero solo "cuando se acuerdan").

En la escena de apertura del documental vemos a uno de los chicos pinchándose y, acto seguido, vemos cómo se pone inmediatamente cachondo y empieza a buscar en Grindr a alguien con el que divertirse. Aunque resulta duro de ver, el documental engancha, y sirve para demostrar al mundo que estos adictos acaban buscando intimidad en lugares inesperados. Hablamos con William Fairman, uno de los dos directores de la película.

¿Han visto el documental los hombres que aparecen en él?
Sí, la mayoría de ellos lo han visto. Uno de los chicos está todavía en fase de recuperación, intentando acabar con su adicción a las drogas y el documental podría ser una tentación, así que decidimos que sería mejor que no lo viera por el momento. Durante la proyección me puse muy nervioso porque el film trata una de las partes más íntimas y extremas de la vida de alguien, pero por suerte todos ellos lo apoyaron completamente.

¿Os costó encontrar a gente que quisiera participar de forma abierta en el documental?
Bueno, muchos de los personajes que aparecen acudieron a nosotros. Trabajamos con la clínica de salud sexual de Dean Street. Allí distribuimos flyers y preguntamos si había alguien que quisiera compartir sus experiencias con nosotros, simplemente para abrir un poco el debate.

Además de mostrar las fiestas chemsex, el documental también cuenta historias personales de los chicos que participan en ellas. ¿Cómo fue estar ahí sentado escuchando esas conversaciones?
Obviamente sentí mucha empatía por ellos cuando se ponían tan emotivos, pero mi papel como cineasta es crear un ambiente abierto y seguro en el que puedan contar sus historias. Por otro lado, siempre se respetaban sus condiciones, así que si querían parar, se paraba. Al principio, la mayoría de ellos tenía miedo a ser juzgados por lo que hacen, pero muchos acabaron revelando mucho más de lo que pretendían en un principio, y eso es lo que hace que las historias tengan tanta fuerza.

Estos chicos se han expuesto completamente y ahora sus colegas, amigos y familiares lo pueden ver todo. ¿Fue eso un problema para ti?Nuestra intención no fue nunca crear una versión Disney sobre este asunto: eso nunca habría funcionado. Desde el principio quisimos mostrarlo todo tal y como es: desde la introducción en la escena hasta caer en la adicción, llegar al límite y pedir ayuda. Luego pedimos a todo el mundo que volviera a considerar su participación en el documental y les dimos la posibilidad de echarse atrás, pero todos decidieron seguir apoyándolo. Me siento responsable por el bienestar de todos los chicos que aparecen en el documental, pero no por toda su vida.

¿Por qué quisisteis hacer este documental?
Se trata de un tema polémico, así que queríamos abrir un debate y acabar con el tabú de no hablar sobre ello. La cinta está dedicada a la gente de la comunidad chemsex y a las personas que aparecen en el documental.

Recomendados


Texto Noor Spanjer 

Tagged:
gay
Sexo
Drogas
Cultură
Documentales
William Fairman
sexo con drogas
fiestas chemsex