los adolescentes más irresistibles del mundo

La fotógrafa francesa ha capturado la vida de sus dos hijos adolescentes con todo lujo de detales durante los últimos diez años.

por Rory Satran
|
25 Mayo 2015, 12:36pm

Photography Martine Fougeron

¿Te imaginas que tu madre hubiese estado contigo y tus amigos en tu fiesta post-graduación? La fotógrafa Martine Fougeron estuvo en la de sus hijos y fotografío cada minuto -al igual que hizo con otros muchos momentos de su adolescencia- y lo reunió en su poderoso trabajo, al que bautizó Teen Tribe. Las fotografías íntimas de Martine, que pronto serán lanzadas como libro con la editorial Steidl, muestran a sus hijos y a sus amigos mientras comen, se bañan, bromean, leen, fuman, coquetean y duermen. 

Fougeron lleva viviendo seis años en un barrio del Bronx, justo al lado del peligroso Bruckner Boulevard -la peor parte de la zona- en una bonita casa y con la compañía de sus hijos Nicolas y Adrien. Este lugar -junto con su vivienda anterior en West Village y su casa de verano al sur de Francia- es el escenario donde ha fotografiado la adolescencia de ambos chicos: una etapa compleja, emocional y presuntuosa. 

Aunque la obra de Martine ha aparecido en decenas de exposiciones, en dos libros y en las páginas de The New Yorker y The New York Times, lo cierto es que llegó al mundo de la fotografía en una etapa tardía de su vida. Como directora creativa de perfumes, trabajó para emblemáticas marcas como "Happy" de Clinique hasta que la industria empezó a volverse demasiado corporativa. "Yo era demasiado joven para aburrirme en un trabajo. Me pagaban bien y tenían buena fama, pero no reflejaban mi forma de ser". En 2011, acudió a su primera clase de fotografía en el International Center of Photography, y desde aquel momento comenzó a documentar formalmente la vida de sus hijos. 

Al principio la idea no le convencía demasiado, le preocupaba que la temática la encasillase ("No quería ser la madre que regresa a la escuela y hace fotos de sus hijos"), pero al final no pudo resistirse ante el potencial que tenía frente a sus ojos. "Las mejores fotos eran las más íntimas. Creo que hacer algo doméstico me dio bastante control creativo", afirma la artista.

Ella no es la única fotógrafa que centra el trabajo en sus hijos; también lo hacen Tierney Gearon y Sally Mann. En un artículo de The New York Times Magazine, Mann cuenta que elaboró la edición de las fotografías con sus hijos, y ellos tenían el poder de vetarlas, algo que también hace Fougeron. 

Aún así, afirma que la incomodidad en torno a ciertas imágenes es algo positivo. "Había una foto de mi hijo [Adrien] acostado en un sofá azul en la que se ve muy andrógino. La gente decía: "¿Quién es esa chica ta n guapa?'". La tercera vez que lo escuchó, simplemente se volvió loco y dijo: "No soy una niña", y se fue rápidamente a cortarse el pelo. No se veía a sí mismo como las otras personas lo veían. De la misma manera, Nicolas sintió que las fotos en las que aparecía jugando a la videoconsola con los ojos llorosos eran perturbadoras, así que procuró no aislarse tanto".

Con el pelo alborotado, siempre fumando, y con una actitud tan relajada y apasionada, es comprensible que Martine fuese bien recibida en el universo adolescente de sus hijos. Su trabajo fue, en parte, una manera de mantenerlos cerca de casa en esos años en los que empezaban a ir a bares y a deambular por las calles. "Mis hijos siempre traían a sus amigos. Yo solía imprimir las fotografías, y ellos las veían, e incluso también me aconsejaban. Solían decir: '"Así es como somos, así que has logrado capturarnos'. Las fotografías representan una parte importante de sus vidas".

"Traté de hacerme bastante invisible", dice Martine. "Muchas se hicieron de noche, así que no me podían ver demasiado. Me quedaba 20 minutos en una fiesta. Si después de esos veinte minutos no obtenía una fotografía, me iba. Era una forma de decirles que no iba a quedarme todo el rato".

¿Qué pensaron los otros padres de estas curiosas revelaciones acerca de la vida de sus hijos? "No lo supieron realmente hasta que salió el film y la primera exposición", respondió Fougeron. "¿Estaban un poco celosos? Creo que yo soy como la tía enrollada y supongo que la mayoría de ellos tenía una forma más estricta de criar a sus propios hijos e hijas. Más distante".

Pero la casa de Martine no era un sitio para que los adolescentes montaran sus orgías: "Puse reglas estrictas". A los chicos que estaban fuera de control los mandaba a casa, las fiestas tenían límite de hora y se les prohibió el acceso a los traficantes de drogas. Lo más importante, no podían mentirle. Un chico lo hizo, y no se le permitió volver.

Con las reglas establecidas, Martine fue capaz de ver cómo se desarrolla el gran drama de la vida de un adolescente. Es una observadora apasionada: "Creo que es una edad fabulosa, y quería revivirla. Creo que todos tus sueños florecen en la adolescencia. También tu sentido de identidad".

Además de todo eso, Martine considera que los años de la adolescencia son momentos mágicos de energía creativa y sexual. "Siempre están discutiendo cuestiones metafísicas. Es increíble todo lo que les pasa por la cabeza; yo lo interpreto como una mezcla entre temas metafísicos intensos con creatividad sexual. La sexualidad es básicamente el surgimiento de la fuerza creativa".

Mientras cientos de personas en todo el mundo disfrutan de Teen Tribe, ¿qué es lo que Martine cree que la gente no entiende de su obra? "Una cosa que me molesta es cuando la gente dice: "Qué fotos tan bonitas'. Cuando dicen algo así de mi obra me siento ofendida. Me alegra que piensen que son 'bonitas', pero no creo que el interés de la obra radique en su atractivo estético. Ese es un beneficio adicional, pero no diría que es el centro de la obra". 

Así que hacer las comparaciones con -por ejemplo- las fotografías tomadas por Hedi Slimane de modelos para Saint Laurent, o las fotografías de los chicos andróginos de Gucci tomadas por Glen Luchford, serían comprensibles pero no bienvenidas.

Los hijos de Martine volvieron de la universidad y viven en casa de nuevo. Ahora son artistas, y ella todavía les hace fotos. Éste es el último capítulo del proyecto, sus veinte años. Ella está convencida de que Teen Tribe ha unido a la familia. "Lo que me alegra es que el hecho de retratarlos fortaleció nuestro vínculo. Me ayudó a ver aún más de lo que habría visto, quiénes eran individualmente, y cómo debía educar a cada uno".

No te pierdas:

*La vuelta al mundo con la fotógrafa Kate Bellm
*Daniel King documenta la juventud ucraniana antes de la revolución
*Cómo hacer una buena fotografía rock'n'roll

Recomendados


Texto Rory Satran
Todas las fotografías cortesía de Martine Fougeron

Tagged:
arte
Cultură
Martine Fougeron