Izquierda: anuncio en i-D por Williams Strobeck, 2016. Derecha: número del 35ª aniversario de i-D Magazine, portada de Supreme con Slick Rick, 2015. Imágenes cortesía de Supreme

un primer adelanto en exclusiva del nuevo libro de supreme

En la introducción, Carlo McCormick reflexiona sobre el nacimiento de esta emblemática marca.

por i-D Staff
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22 Noviembre 2019, 10:06am

Izquierda: anuncio en i-D por Williams Strobeck, 2016. Derecha: número del 35ª aniversario de i-D Magazine, portada de Supreme con Slick Rick, 2015. Imágenes cortesía de Supreme

Acaba de salir la segunda monografía de Supreme, y no hay duda de que se agotará pronto. Publicada con Phaidon, la edición especial del libro viene en un estuche, e incluye un póster y una pegatina. Sin embargo, es lo que hay dentro del libro lo que lo distingue de otros volúmenes: documenta el universo visual de la marca desde 2010 hasta 2018 (hemos tenido que esperar nueve años desde el lanzamiento del primer libro de la firma), momento en el que la marca de skate neoyorkina ha pasado de firma de culto a libro de arte. Con una considerable cantidad de 351 páginas, la pieza presenta obras de Alasdair McLellan, David Sims y Nobuyoshi Araki, así como de William Strobeck y Hanna Moon. En cuanto al texto, resulta obvio que la palabra "Supreme" está escrita numerosas veces, pero también encontramos un poema de Harmony Korine y un ensayo de Carlo McCormick. A continuación, te presentamos un extracto del texto de Carlo que Supreme ha compartido con i-D:

"Twenty-five years: not the end of the story by any means, seems now to just be getting started, it offers a worthy moment to consider what Supreme, as a brand and an attitude, has come to represent. Supreme opened because the city didn’t have a real skate shop, and it was what might be kindly called a failing business until they hit on the idea of making and selling their own tee shirts for a bit of desperate cash flow. As a site of irascible delinquency, not as a brand or even a store so much as a clubhouse for a new wave of miscreants, Supreme was born out of the irrepressible energies and wretched boredom that is youth.”

"Veinticinco años: no es el final de la historia en absoluto, sino que parece que empieza ahora; nos ofrece algo remarcable a la hora de pensar en lo que Supreme, como marca y actitud, ha llegado a representar. Supreme abrió porque la ciudad no tenía una verdadera tienda de skate, y era lo que podría llamarse amablemente un negocio fallido hasta que se les ocurrió la idea de hacer y vender sus propias camisetas por un flujo de efectivo desesperado. Como paradero de delincuencia irascible; no como una marca o incluso una tienda, sino como un club para una nueva ola de delincuentes, Supreme nació de las energías incontenibles y el miserable aburrimiento que engloba la juventud".

Photograph of skaters from the Supreme book
El equipo de Supreme por Atiba Jefferson, Nueva York, 2013. Cortesía de Supreme

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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