1988, el verano en el que kate moss se convirtió en inmortal

Owen Scarbiena inmortalizó por primera vez a una adolescente inglesa cualquiera. Unas imágenes que jamás habían visto la luz. ¿Preparados? Hoy en i-D presentamos las fotografías que celebran la creación del icono Kate Moss.

por Hannah Ewens y i-D Staff
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17 Febrero 2016, 1:10pm

Kate Moss es más inglesa que la reina de Inglaterra, la lluvia o el Big Ben. Es un icono de ayer, de hoy y de siempre y, lo quiera o no, representa las bondades de su país allá por dónde va. Su historia -o más bien su cuento de hadas- es conocida por medio mundo: creció en el barrio londinense de Croydon y a los 14 años se cruzó con Sarah Doukas -fundadora de la agencia de modelos Storm- en el JFK de Nueva York, que en seguida vio en ella a una estrella en ciernes. Al año siguiente, la entonces novata modelo protagonizaba su primera portada para una revista inglesa.

Kate llegó en el momento oportuno, y a comienzos de los años 90 se convirtió en la "anti-modelo" por excelencia. Han pasado más de veinte años desde esos comienzos, y en este tiempo ha sido portada de más de 300 revistas y ha protagonizado innumerables campañas para firmas de moda del mundo.

Vale, hasta aquí todos conocíamos (o sabíamos algo) de esta historia. Pero lo que no habíamos podido ver era esta serie de fotografías de Kate. Recientemente, las primeras imágenes profesionales de Kate Moss han sido publicadas en la red y expuestas en una galería. Hoy en i-D hablamos con Owen Scarbiena, el fotógrafo responsable de inmortalizar a la estrella británica en los albores de su carrera.

Hola, Owen. ¿Cómo surgió la oportunidad de fotografiar a Kate Moss?
Eran mis comienzos haciendo fotos. Había hecho algunas sesiones para [las agencias de modelos] Premier, Select y Storm. Conocía a Sarah y a Caroline de la agencia y, sobre todo, estaba sediento por encontrar caras nuevas. En aquella época trabajaba en un nuevo proyecto, que consistía en mezclar camisas blancas de diseñadores con los shorts que solían llevar las chicas en el colegio. Entonces me llamó Sarah Doukas de Storm para decirme que le encantaba mi trabajo -'muy inimalista'- y que había una chica, Kate, que estaba segura de que me encantaría. Y voilà!

¿Cómo se desarrolló la sesión con Kate? 
En aquella época, Kate no tenía ni idea de cómo debía moverse o posar. Era simplemente ella, y eso fue genial. Hicimos un test donde llevaba una camisa y unos shorts, y fue simplemente sublime. Un poco extraño también, pero muy natural. Yo le decía cosas como: 'Son las 4 de la madrugada y estás en la parada del autobús'; le contaba una historia y ella la seguía.

De pequeños, en el colegio, jugábamos a que éramos un árbol y que no podíamos movernos. Se lo conté y le propuse jugar a ello también, así que en realidad Kate no estaba posando, sino que seguía los movimientos de la historia que le contaba.

Era muy abierta y se dejaba llevar, así que lo pasamos muy bien en la sesión. En muchas ocasiones las nuevas modelos están nerviosas o son muy tímidas, pero con ella no era así; parecía que nos conociéramos desde siempre. Da la casualidad de que mi hija también estaba aquel día en la sesión y charló con ella con mucha naturalidad. De algún modo tenía la impresión de estar fotografiando a una vieja conocida. 

¿Cómo re descubriste estas fotos? ¿Por qué no habían sido publicadas anteriormente?
No sé. Los fotógrafos disparamos a muchísimas modelos -algunas se hacen famosas, pero las fotos no siempre son publicadas en una revista-, así que a veces simplemente olvidas que las hiciste. ¡Es lo que me pasó! Pero el año pasado hablé con una compañera que me contaba que tenía un amigo que dirigía una galería especializada en exponer imágenes inéditas de personas famosas. Me dijo: '¿No tienes las fotos de Kate Moss?'. 

Todavía tenía los negativos, así que busqué en mi archivo y los encontré. Ni siquiera tenía una hoja de contactos, así que las imprimí en grande y me dije: '¡Wow, es Kate Moss y es genial!'. Nunca había imprimido sus fotos tan grandes, así que fue un pequeño (y maravilloso) shock cuando las vi.

Más tarde se las enseñé a mis amigos -que se entusiasmaron tanto como yo- y acto seguido fui a la galería para exponerlas. Así es cómo empezó todo.

Cuando la fotografiabas, ¿pensaste en algún momento que se convertiría en el icono que es hoy?
Ni pensarlo. Hay modelos normales -Cindy Crawford, por ejemplo- que son obviamente sublimes, pero hay otras que son inquietantes, menos sosas y más sorprendentes. Ese era el caso de Kate. Puesto que ella no encajaba en absoluto con los cánones de la época, pensé que no le iría muy bien. No era lo suficientemente alta, pero con el tiempo ha demostrado que tiene algo mucho mejor, algo muy especial e intangible: un cierto encanto único que ninguna otra modelo tiene.

¿Has podido hacerle fotos de nuevo?
Nunca, qué va: la primera vez fue también la última. Poco después de esta sesión me fui a Milán y en ese momento su carrera comenzó a despegar. En realidad nunca la he vuelto a ver. Bueno, sí: una vez en Notting Hill. Pero eso es todo.

¿Qué fue lo que más te impactó de Kate Moss ?
De lo que más me acuerdo es de que cuando la fotografié pensé que sería capaz trabajar con cualquiera. Era muy fácil tratar con ella, y también teníamos una amiga en común -Corinne Day- que le hizo muchas fotos a lo largo de su vida.  

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Texto Hannah Ewens
Fotografía Owen Scarbiena

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