hemos quedado con lily-rose depp...

Y la experiencia nos ha encantado.

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14 Octubre 2015, 8:45am

El ser humano ha nacido para admirar a sus ídolos. Lo necesita: es así. Los iconos y los dioses han caído, ¿y qué? Seguimos levantando los ojos al cielo (o a nuestras pantallas, pero ya me entendéis) y babeamos, fantaseamos y también envidiamos aquello que queremos o aquellos a los que admiramos.

Es verdad que no siempre nos encontramos con divinidades, pero, a veces, alguien irrumpe de la nada y nos maravilla con sus encantos. Así nos ocurrió con Lily-Rose, la hija de 16 años de Johny Depp y Vanessa Paradis: pómulos de ensueño (qué esperábamos de la hija de dos semidioses) y un carisma arrebatador (tiene la cuenta de Instagram más cool del mundo y una carrera como actriz que está calentando motores). Un pequeño alien de la belleza y la modernidad que, en persona, demuestra un candor y una sencillez tan agradables como sorprendentes:

"He crecido con la atención de los medios. Mis padres estaban muy tranquilos al respecto -con los fotógrafos, los fans y todo eso-. Pronto me di cuenta de que no había hecho nada especial para merecer esta atención, pero que, pase lo que pase, siempre estará ahí. Yo no la he elegido, así que simplemente creo que no hay que tomársela demasiado en serio. Hay que seguir viviendo y mantener la calma".

Lily-Rose ya ha hecho una campaña para Chanel, apareció en el casino de la firma francesa en su último desfile y entretanto ha confirmado su fichaje como actriz en dos películas francesas: Planetarium, de Rebecca Zlotowski (con Natalie Portman como compañera de reparto) y La Danseuse de Stephanie Di Gusto (junto a Soko).

La encontramos de pie entre muchísima gente mientras sonríe afable y va vestida con un top palabra de honor y un moño descuidadamente desaliñado. Mientras tanto, Karl la vigila desde lejos y, unos metros más cerca, su madre Vanessa Paradis se asegura de que todo vaya bien.

"De momento, lo que más que apetece es hacer películas. Me ayuda a salir de mí misma, a convertirme en otra persona. Me libera y me sienta realmente bien", explica Lily-Rose. Le preguntamos si es una carrera que le gustaría continuar; entonces levanta los hombros y sonríe antes de decir: "Soy Géminis, es decir, muy espontánea. De momento es lo que me gusta hacer, pero ya veremos qué ocurre en el futuro".

Lily-Rose no pretende ser extraordinaria: simplemente lo es. Para estos casos deberíamos inventar un hashtag; algo que nos indicara que la realidad supera con creces a lo que vemos en nuestros móviles, y cuyo atractivo no tiene nada que ver con los filtros ni con el contouring. Pero, ¿cómo percibe Lily-Rose su propio Instagram?

"Sé que mi Instagram es un poco diferente al de otras chicas, sobre todo a las que se dedican a la moda. Pero creo que es un reflejo real de cómo es mi vida. Así son mis amigos del colegio y mi entorno; nos gusta hacer el payaso y tomarnos las cosas con humor. Soy así realmente. No creo que haya que tomárselo todo tan en serio. Hay que reír, vivir y ser natural".

Cuanto más habla Lily-Rose más nos sorprende su normalidad y su aparente incapacidad para mentir o para dar las típicas respuestas programadas que los famosos dan en las entrevistas. Casi nos da miedo su inocencia: nos ganas de protegerla y de contarle que el mundo ahí fuera, más allá de Chanel y de su familia, está listo para arremeter contra ella a la mínima oportunidad.

Pero, poco a poco, su voz se endurece, su mirada de agudiza y sus hombros se relajan cuidadosamente. Y entonces lo entendemos: no se trata de una persona frágil, sino de una persona amable.

Hace unas semanas se comprometió con la causa LGTBQ en su Instagram. Al preguntarle si ésta era una lucha importante para ella, una vez más nos sorprendió su aplomo y sensatez: "Hombre, por supuesto. Para mí la libertad de poder ser y amar a quién quieras es lo más importante que existe. Todo el mundo tiene derecho a amar a quién quiera y a vivir como quiera".

Al final de la entrevista, nos quedamos con la sensación de que Lily-Rose no va a ser solo famosa por ser la hija de estrellas de cine, por ser increíblemente guapa o por ser una actriz a punto de arrasar en nuestras pantallas; Lily-Rose será famosa porque está destinada a hacer mucho bien en nuestro mundo. Por ser un pequeño ángel, eso es.

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Texto Tess Lochanski
Fotografía Angelo Pennetta