sian davey retrata el dolor y la fugacidad del primer amor adolescente

La fotógrafa británica se dedica a inmortalizar esa primera relación intensa, tortuosa e inolvidable.

por Alice Newell-Hanson
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03 Octubre 2016, 7:53am

A Sian Davey le fascina ese breve periodo de tiempo que va desde que te das cuenta que has dejado de ser una posesión de tus padres hasta que decides que tienes que hacer algo con tu vida. "Se tiene esa sensación de estar desconectado", dice. "No te van a pedir cuentas por casi nada. Puedes pillarte un pedo y vomitar en la calle si quieres". El artista se dedica a retratar a chicos y chicas en esos últimos años de la adolescencia.

En su última serie, titulada Martha, documenta a su hijastra —corriendo por campos, preparándose para salir, bañada por el sol de la mañana— en fotografías mágicas que tienen esa estética británica que las hace tan mundanas, pero a la vez son como un retrato universal de esta confusa etapa. Dos fotografías de la serie acaban de ser seleccionadas para la prestigiosa exposición del premio Taylor Wessing Portrait Prize en Inglaterra, y se presentarán en la National Gallery de Londres en Noviembre. Hace un año, una imagen de su proyecto anterior, Looking for Alice, también fue seleccionada. Esa serie documentaba a su hija menor, Alice, que tiene síndrome de Down, durante sus primeros años de vida en la familia, explorando la propia experiencia de Davey como madre.

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Pero fueron el hijo de Davey, Luke, y la que entonces era su novia, Amy, los que dieron pie a su serie más extensa hasta la fecha, First Love. Una foto de la pareja fue una de las primeras fotografías que hizo Davey cuando empezó a jugar con una cámara. Desde entonces ha fotografiado a más de 20 parejas jóvenes "bajo el hechizo", como ella dice, del primer amor. Davey habló con nosotros por teléfono desde su casa en Devon, sobre los recuerdos de su primer amor y sobre cómo su anterior carrera como psicoterapeuta le ayuda en su trabajo como fotógrafa.

¿Cómo empezaste a fotografiar esta serie?
En realidad no empezó como una serie. Simplemente empecé a fotografiar a mi hijo con su novia, y eso despertó mi interés por la fotografía. Empecé a utilizar eso como vehículo para mi forma de entender la fotografía como una forma narrativa. Acababa de empezar a utilizar una cámara y empecé a experimentar. Me perdí en esas fotos. Tenían algo que realmente me conmovía por la calidad del amor de una primera relación, por lo intensa y dolorosa que puede ser esa sensación, por la ausencia de límites y el sentido de inmortalidad.

¿Recuerdas haber sentido lo mismo?
No, [mi primer amor] fue una tortura y un horror. Eso es lo que fue, creo. Buscaba algo que no había experimentado antes, pero no en un sentido voyeur. Estaba muy presente en ello y era muy consciente. Creo que para mucha gente esa primera relación es dolorosa. Experimentar con la intimidad por primera vez a menudo acaba siendo como un accidente de coche.

¿Siguen juntos?
No. Solo hay como dos parejas en la serie que siguen juntos. Creo que eso es lo que se puede esperar cuando tienes 16 o 17 años.

¿Cómo conociste a las otras parejas?
Muchas son amigos de mis hijos. Al principio solo quería hacer fotos, así que andaba buscando cualquier cosa. Es el proyecto más difícil que he hecho, todas las fotos han sido muy problemáticas porque se trata de relaciones reales. Cuando fotografío a dos jóvenes me estoy metiendo en un mundo que no está ocupado por adultos, hay una barrera invisible. Además, no puedo fotografiarlos durante la semana porque están estudiando y durante el fin de semana salen de marcha así que no me quieren ahí por la mañana. Y como solo trabajo con luz natural tengo pocas oportunidades para fotografiar en interiores. La luz está muy limitada donde vivo en Inglaterra, así que muchas veces cuando por fin tengo la oportunidad de fotografiar a una pareja ya han roto. Es algo extraordinario que me pueda introducir en su espacio con ellos.

Las imágenes parecen muy relajadas.
Llegar hasta ellas es lo más difícil, pero luego simplemente pasaba el rato con ellos. Una sesión dura aproximadamente una hora o dos, y en ese tiempo encontramos la suficiente comodidad en la relación como para trabajar con ella. He sido psicoterapeuta durante muchos años y parte de ello implica ayudar a la gente a que se sienta cómoda conmigo.

¿Crees que hay una similitud entre lo que convierte a alguien en un buen fotógrafo y lo que convierte a alguien en un buen terapeuta?
Creo que hay algo clave para ser un buen fotógrafo: te tiene que gustar la gente. Tienes que tener curiosidad sobre lo que les entusiasma. Eso es algo que yo siempre tuve. La psicoterapia me permitió entender los paisajes interiores de la gente, así que ahora puedo navegar por las fronteras y saber dónde situarme en su ámbito relacional. Básicamente, la idea es que puedan ser quienes son y no quienes quieren ser.

¿Te pareció que en ocasiones intentaban establecer una barrara? ¿Intentaste romperla?
Sí, pero solo puedo hacerlo hasta cierto punto. Todos son muy conscientes de su propia imagen y de cómo quieren que se les vea. Las chicas querían una foto perfecta con su novio para su perfil y eso también es algo relevante. Puedes intentar esquivarlo pero en realidad eso es lo que está pasando ahora, y casi cualquier chica adolescente quiere ofrecer su mejor imagen. Se cabreaban mucho con sus novios por no mostrarse suficiente afectivos, por no parecer el estereotipo del primer novio perfecto. Siento mucho respeto porque me dejaran estar en la habitación con ellos, algunos de los chicos lo disfrutaron y para otros parecía ser un verdadero suplicio.

¿Qué historia esperas que cuenten estas imágenes?
No trabajo con un plan. Espero que cada una de las imágenes cuente su propia historia, pero si tienen que comunicar algo, espero que sea esa sensación de intensidad e inmortalidad del primer amor, esa especie de vida y muerte, la intensidad de preguntarte "¿puedo sobrevivir a esto?".

Es increíble que tus sujetos puedan tener para siempre este documento de su primera relación, aunque puede que en algún momento futuro esa misma foto les haga sentirse muy tristes.
Exacto. Hubo alguien que se me acercó y me dijo: "Esa era mi novia y ahora está en una foto con otro". También hay dos parejas gay en la serie, y uno de ellos no ha salido del armario en su familia. La foto tiene como tres o cuatro años y cuando le pregunté qué le parecería que la foto se publicara en algún sitio me dijo: "Pero salgo tan guapo...", no le importaba el resto, solo quería que le vieran guapo.

siandavey.com

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Texto Alice Newell-Hanson
Fotografía Sian Davey

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