Vivienne wears dress Andreas Kronthaler for Vivienne Westwood autumn/winter 17. Crown Vivienne Westwood autumn/winter 17 ecotricity. Shoes Vivienne Westwood archive. Andreas wears hat, skirt and boots Andreas Kronthaler for Vivienne Westwood. Trousers Andreas' own.

vivienne westwood y andreas kronthaler están salvando el mundo gracias a la creatividad

Tim Walker retrata al querido matrimonio de diseñadores para nuestro 'Creativity Issue' y nosotros charlamos con ellos sobre moda y de cambiar las cosas (y este es el mejor momento para hacerlo).

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11 mayo 2017, 7:55am

Vivienne wears dress Andreas Kronthaler for Vivienne Westwood autumn/winter 17. Crown Vivienne Westwood autumn/winter 17 ecotricity. Shoes Vivienne Westwood archive. Andreas wears hat, skirt and boots Andreas Kronthaler for Vivienne Westwood. Trousers Andreas' own.

"Entonces", empieza Vivienne, con su todavía marcado acento de Derbyshire interrumpido únicamente por bocados de ensalada. "¿Conoces mi mapa? ¿Mi mapa rojo y verde? Es lo mejor que he hecho nunca". Estamos sentados en torno a una mesa en el estudio de Bethnal Green del fotógrafo Tim Walker y la mujer que dio al mundo colecciones como Punkature y Mini-Crini está explicando que su mayor logro ha sido, bueno, ninguna de esas dos cosas, sino un pequeño mapa en el que se señala qué zonas de la tierra se volverán inhabitables si el incremento estimado de las temperaturas es correcto. Es imposible no admirar lo infatigable que es esta mujer.

El mensaje es ―por si no lo has oído aún― "cambia". Cambia a la energía verde. Cambia y deja de pagar a las grandes eléctricas. Cambia tu modo de pensar, consumir y vivir. Es una continuación de un trabajo que comenzó en parte en 2005, cuando Vivienne se topó en una entrevista con el experto medioambiental James Lovelock, que afirmaba que hacia el final de este siglo solo quedarían mil millones de personas debido al calentamiento global. El absoluto horror de la imagen ―familias desplazándose, luchando por encontrar comida― impulsó a la diseñadora a pasar a la acción. 

Desde entonces, su creencia en el aprendizaje y la cultura, combinada con su desdén por el consumo al por mayor, ha sido un tema recurrente en todas las colecciones de Vivienne. De hecho, da la impresión de que es lo único que le estimula acerca de la moda. "Eso es lo que yo llamo creatividad", afirma la diseñadora, si no la mujer inglesa de 75 años más famosa del planeta, ciertamente sí la más visible que sigue haciendo campaña a favor del cambio radical. "Intentar comunicarse a través de algo representativo ―una imitación de la realidad―, en eso consiste el arte. Así es como entendemos el mundo. De lo contrario, no seríamos capaces de saber qué sucede más que a través de la intuición, como los animales. Creo que es la cosa más creativa que he hecho jamás".

Vivienne está acompañada hoy, como viene sucediendo durante los últimos veinticinco años, por su marido Andreas Kronthaler. Andreas, que es tanto codiseñador como director creativo de la marca, forma parte de la historia de Vivienne Westwood mucho más que, digamos, Harris Tweed (una única colección allá por 1987) o el punk (un par de años durante el auge de los imperdibles). Da la sensación de que se siente en cierto modo aliviado de que ella sea la más famosa de los dos, independientemente de lo que pueda sugerir su a menudo fantástico sentido de la moda. Pero desde que una reestructuración provocara que el antiguo nombre Vivienne Westwood Gold Label se convirtiera en Andreas Kronthaler for Vivienne Westwood el pasado mes de febrero, este atractivo tirolés ha pasado a ser el centro de atención, cosa que exige su nivel de importancia para la marca. "Desde luego, es una parte fundamental de la vida, la creatividad, el arte o como quieras llamarlo", murmura con acento austríaco. "Es parte de la vida, tan necesario como todo lo demás".

Con Vivienne, que utiliza cada vez más el activismo como medio para hablar, tanto a través de sus colecciones como de sus tiendas ―por ejemplo, la rama Climate Revolution de la marca―, Andreas prefiere utilizar el diseño como vehículo para examinar su propio lugar en el mundo. "Cuestiono todo lo que hago", indica. "¿Necesitamos otro par de pantalones como estos? ¿Otro vestido como ese? ¿El mundo realmente lo necesita?" ("Bueno, yo digo ¡no!", responde Vivienne enérgicamente. Él asiente). "Si realmente pensara en ello y decidiera que significa algo, que significa algo para mí, que es algo que creo que va a hacer del mundo un lugar mejor o más bonito, entonces me parece bien. Pero me cuestiono cosas así. Y creo que mucha gente está haciendo lo mismo". Ambos ven el paralelismo entre la creatividad de ahora y la de los años 30, cuando la inseguridad económica y social del período de entreguerras llevó a un auge de la innovación: aviones, automóviles, la Bauhaus, el Wiener Werkstätten. "Fue una época increíblemente intensa", describe Andreas. "En Europa, al menos. Desarrollos muy extremos. Y quizá ahora estamos en una situación parecida. Políticamente parece algo similar. Existen dos bandos y todo va en esa dirección". 

Para Vivienne, la única forma de avanzar es alejarse de lo que ella denomina "Sistema Financiero Podrido", una alianza impía de entidades bancarias, corporaciones y políticos cuyo trabajo es servir a los que están arriba, mientras el resto del mundo se va al infierno en una carretilla. Tiene el objetivo de que la mitad de Estados Unidos se cambie a la energía verde en los próximos cinco años ―algo que, según ella, podría enviar un mensaje anti-sistema mucho más potente que votar― y ya ha comenzado a contemplar los desfiles de temporada de su marca como ejercicios de protesta y no como meramente un ejercicio de ventas (la colección otoñó/invierno'17 presentada el pasado enero fue bautizada con el nombre del proveedor de energía verde Ecotricity).

"Eso daría mucho poder a la gente", explica. "Por eso llevábamos coronas en el último desfile. En la primera corona escribí '¿Quiénes son nuestros gobernantes?' y la cuestión es que nosotros somos nuestros gobernantes. Solo es una corona de papel, pero si todos lleváramos una significaría, ya sabes, ¡yo gobierno el mundo!". Solo cuando se echa la vista atrás, a las primeras décadas de activismo y moda de Vivienne ―rebelándose a través de su ropa en el 430 de Kings Road, saqueando la historia para la colección Pirates, dando forma en silencio a lo que más tarde evolucionaría hasta convertirse en el proyecto Climate Revolution― se da uno cuenta de que sus motivos para hacer cualquier cosa a lo largo de toda su vida son los mismos ahora que entonces. Quiere entender el mundo como es y utilizar ese conocimiento para mejorar las cosas, por herético que pueda sonar.

"Si las personas quieren ser realmente creativas, deberían leer un libro, deberían ir a pasear al campo e intentar adivinar los nombres de los árboles", explica. "Empieza a intentar comprender el pasado. Y cuando lo hagas empezarás a seguir tus intereses más profundos. Puede que no sepas cuáles son ahora mismo, pero lo descubrirás". Quien sabe, quizá sea lo mejor que hayas hecho en tu vida.

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Texto Matthew Whitehouse
Fotografía Tim Walker
Maquillaje y peluquería Rozelle Parry de Le Management. Toda la ropa y accesorios de Vivienne y Andreas son de la colección otoño/invierno'17 de Vivienne Westwood