el futuro feminista de los impresos

A pesar del crecimiento de lo digital, el impreso está entrando en un período de renacimiento. Y bien, ¿qué está haciendo que un nuevo grupo de editoras intercambie los pixeles por plumas y papel?​

por Billie Brand
|
07 Agosto 2015, 3:35pm

En nuestro brillante mundo obsesionado con lo digital, la vida útil de los impresos se ha puesto en duda. ¿Qué depara el futuro para las revistas? ¿El impreso ha muerto? Para alguien que tiene una relación amorosa desde hace mucho tiempo con la impresión como un formato de comunicar esperanzas, sueños e ideas, estas preguntas -y, hasta cierto punto, las respuestas- suenan bastante sombrías. De la misma manera que el video mató a la estrella de radio, las plataformas digitales comenzaron a reemplazar a la impresión como una forma más barata de producir y consumir moda y contenidos culturales. Pero ¿por qué ahora, en 2015, cuando los jóvenes se enfrentan a luchas financieras más duras que nunca antes y el Internet no tiene límites, los impresos están teniendo éxito?

Como generación, crecimos con los consejos de moda de Girl Talk y arrancamos posters pop de las revistas de adolescentes. Estampitas brillantes de gatitos y Britney Spears, que venían gratis con nuestras revistas favoritas, cubrían los dormitorios y cuadernos de nuestros años previos a la pubertad, pero al llegar la adolescencia pasamos directamente a Myspace. Con un movimiento de varita mágica de Tom, nació la generación de Internet. Al ser testigos de primera mano del aumento de la toma de control de las redes sociales, de los top friends a Twitter y luego Tinder, también somos, posiblemente, la última generación de adolescentes en apreciar plenamente la alegría de arrancar los posters y columnas de consejos que las revistas nos ofrecían. Tal vez sea esta afiliación nostálgica por el impreso lo que ha llevado a un nuevo grupo de editoriales a desafiar la forma en la que las ideas se comunican en la era digital y permanecen fieles a las versiones en papel físico.

OOMK es el zine feminista que tienes que leer

Pintándole el dedo a la política, al patriarcado y a los consejos basura de belleza de las revistas de moda para mujeres, están floreciendo nuevas publicaciones independientes como Radical People, Polyester, OOMK, Mushpit y Sister, y las comunidades de creativos afines están poniendo sus ideas en papel y autopublicando nuevos títulos progresivos. "La impresión era un medio con el que estábamos familiarizados y al que le teníamos afecto. Nos encantó el proceso de hacer revistas y cómics, compartirlos con nuestros amigos y venderlos por una propina", dice Sofía Niaza, co-fundadora de la maravillosa revista bianual OOMK (One of My Kind), que explora el activismo, la espiritualidad y la fe a través de un núcleo feminista. "Las ferias de zines eran un lugar donde conocíamos gente y hacíamos lluvia de ideas de nuevos proyectos, así que asociamos el impreso con energía y ethos de colaboración, lo cual queríamos que otra gente experimentara".

De OOMK

Es seguro decir que el impreso ha entrado en un período de renacimiento. No es coincidencia que en sintonía con el auge de la política del poder de la mujer del siglo XXI, todos los colectivos de mujeres hayan florecido en el underground y hayan pasado a establecer una postura en contra de la misoginia y lo mainstream. Los antepasados anti-sistema de la impresión antigua -piensa en Bust, Cheap Date, Lipstick e incluso i-D-, ayudaron a crear las olas queer y punk del feminismo. De la misma manera, la nueva oleada de publicaciones independientes está creando ideas revolucionarias y sueños liberadores. El resultado de las elecciones generales de 2015 podría haber sido aún más deprimente que el fin de la coalición previa, pero, sin duda, ha impulsado a los jóvenes a estar más políticamente comprometidos que antes, y es la impresión la que ofrece un escape para demostrar ideas radicales. "¿Estás cansado de los mismos estúpidos en el gobierno?" preguntan las cofundadoras de Mushpit, Bertie Brandes y Charlotte Roberts. Si brincas a la última página de la sexta edición de su zine, autofinanciado y bullshit-free, encontrarás a la pandilla de chicas de la vida real posando en su soñado partido político, New Labia, usando camisetas iguales, con un juramento por un gobierno dirigido por mujeres en 2020.

Puede que sea con tono de broma, pero las publicaciones DIY actuales representan la voz de una generación en lucha que necesita ser escuchada -una que no puede ser reflejada por cualquier vlogger superestrella con sonrisa de perlas. Libres del estilo fijado por las empresas, las restricciones impuestas por los anunciantes, y alejándose del copy-paste, las editoriales jóvenes e increíblemente valientes pueden decir lo que se les pegue la gana y rebelarse en contra de las convenciones. "La mayoría de las revistas más importantes están dictadas por la publicidad, así que la gente quiere sentir que está leyendo algo honesto", explica Reba Maybury, fundadora y editora de Radical People, el periódico dedicado a los héroes anarquistas de la historia del punk.

Personales, políticas y deliberadamente lo-fi, las revistas del siglo XXI le rinden homenaje, de manera consciente, a los punks originales de la impresión, tomando prestada la estética DIY que llegó a definir las ideas y la rebelión anárquicas de la contra-cultura a finales de los años setenta. "Es emocionante, puedes construir tu propio mundo y no necesitas el permiso de nadie. Creo que las comunidades y la cultura que rodean la impresión y la elaboración de revistas se sienten más ricas que las comunidades que existen exclusivamente en línea", Sofía le dice a i-D. "Sientes como si pudieras tener una participación más directa y significativa, ya sea al comprarla o apoyando a la comunidad creativa cuyo ethos encaje contigo, o asistiendo a eventos, colaborando y presentando tu trabajo. Creo que otro aspecto de esto es el hecho de que la impresión ocupa el espacio de una manera que lo digital no hace". No se puede negar que el Internet nos ofrece un escape -basta con pensar en la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros ojos pegados a nuestras pantallas- pero no es suficiente. "Lo impreso tiene que existir dentro de lo físico en lugar de en las profundidades de las tendencias de Internet. Lo impreso tiene que ser almacenado y apreciado. Hay que dejarle espacio, te tiene que gustar, lo tienes que sostener y darle su tiempo", explica Reba sobre por qué eligió el formato impreso para su publicación.

De Polyester

Echa un vistazo al nuevo Polyester Zine

Mientras que es fácil perderse en la web, lo impreso dura para siempre -ésa es su belleza. Una consecuencia de las obsesiones que llevan a las colecciones, las revistas de hoy están capturando los altibajos actuales -de la misma manera que la impresión documentó a los rebeldes de los años setenta, a los punks de los años ochenta y a las riot grrrls de los años noventa. La afinidad que sentimos por la impresión puede haber comenzado con Sugar y Seventeen -mucho antes de que las feministas de cabello rosa se sumaran a la cuarta oleada de feminismo- pero es el compromiso con los problemas sociales y políticos lo que ha revivido las ideas que alguna vez llenaron nuestros dormitorios. En nuestra sociedad cada vez más digitalizada, los manifiestos materiales pueden tener un precio, pero al igual que las revistas fotocopiadas de antaño inspiraron una nueva ola de editoriales de hoy en día, nuestra escena actual de zines, sin duda, guarda un pedazo de historia generacional y se lanza a darle forma a una nueva ola de publicaciones impresas en el futuro cercano. 

Credits


Texto Billie Brand

Tagged:
Feminismo
zine
publicaciones
impresos