nunca una película sobre canibalismo describió tan bien la crisis de los "veintitantos"

Con 'Crudo', la directora Julia Ducournau nos muestra cómo comer carne humana pueden enseñarnos mucho sobre crecer y descubrir nuestra humanidad.

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mar. 28 2017, 7:25am

A estas alturas probablemente ya habrás oído hablar de Crudo, el film debut de Julia Ducournau que trata sobre una joven caníbal. Tan pronto como el primer espectador se desmayó durante una proyección en Toronto, la película pasó a ocupar un puesto dentro del imaginario cinematográfico tradicional. Hubo mucho revuelo y numerosas especulaciones y los fans del género empezaron a entusiasmarse ante la expectativa de un horripilante nuevo referente en el cine contemporáneo de terror. Cada nueva imagen del delicado rostro de la protagonista ―Garance Marillier― cubierto de sangre estimulaba apetitos y revolvía estómagos por igual.

Pero bajo el consumo de carne humana ―que, sí, resulta muy inquietante― hay una interpretación singularmente original de la narrativa en torno al paso a la edad adulta. Aunque la mayoría de filmes de este género se centran en temas más familiares como la sexualidad y la independencia, Ducournau toma estas ideas y las hace girar en torno a una pregunta más amplia: ¿qué significa ser un humano?

Vemos al personaje central, Justine, pasar de ser una vegetariana militante a ser una adolescente caníbal que se debate en un conflicto emocional interno cuando la obligan a comer carne durante una novatada en la universidad. Entre bocado y bocado, negocia internamente su propio concepto de control mientras en su interior se libra una batalla entre su lado humano y su lado salvaje. Llamamos a Julia para que nos contara cómo dio la vuelta a algunos de los recursos más familiares del cine de terror para crear una de las reflexiones más esperadas del año sobre la identidad, la familia, el sexo y los valores vegetarianos. 

Esta película trata sobre muchas cosas: el crecimiento, el sexo, la violencia, la relación entre hermanas... ¿Por qué empleaste el canibalismo como lente a través de la que examinar estos temas?
Bueno, en primer lugar tienes razón cuando dices que trata todos esos temas, pero para mí la cuestión central en mi película es, ¿qué significa ser un humano? Es decir, ¿cómo te conviertes en un ser humano? ¿Cuándo abordas tu primera elección en la vida? Yo creo que en la adolescencia, todos los jóvenes se enfrentan a la creación de su propia brújula moral.

Dicho esto, cuando empecé a centrarme en el canibalismo con mi productor le dije, "¿Sabes? Es interesante. En la mayoría de películas los caníbales son representados como el otro". Es como si fueran criaturas del espacio exterior o zombies y eso resulta extraño porque los caníbales son reales, siempre los ha habido y siempre los habrá. No puedes representarlos como si no formaran parte de la raza humana, forman parte de la humanidad. Me pregunté, ¿por qué siempre los observamos desde fuera? ¿Por qué suprimimos esa parte de humanidad? ¿Por qué no explorar precisamente esa parte de humanidad?

Son temas muy complicados de tratar y mucho más complicados de representar en menos de dos horas. ¿Cómo los enfocaste?
Al abordar la cuestión de qué significa ser un humano, quería comprender qué sucede cuando alguien va más allá del punto en el que todos habríamos parado. ¿En qué le convierte eso? ¿Puede afirmarse que ella no es humana al final de la película? ¿Puedes decir que tenía tentáculos en las orejas? No, sigue siendo humana. Ha hecho lo que ha hecho, pero al final de la película es incluso más humana, porque se ha enfrentado por primera vez a sus propias opciones morales, que son: podría matar, pero no lo haré.

Tu comentario sobre que el canibalismo es tan antiguo como la humanidad misma es muy interesante. Al ver esta película hay obviamente referencias a las películas de zombis, pero también resuenan ecos de los relatos bíblicos y de la mitología de la Grecia Antigua. ¿Te inspiraste en alguna historia popular?
Estoy muy interesada en la obra de Claude Lévi-Strauss, un famosísimo antropólogo y geógrafo francés que trabajó mucho en torno al canibalismo. Recorrió el mundo entero, yendo a lugares donde todavía había tribus que participaban en el canibalismo ritual y cuestionó por qué para nosotros es un comportamiento monstruoso cuando aquellas tribus también considerarían monstruosos algunos de nuestros comportamientos. Por ejemplo, encerrar a la gente en la cárcel.

Me interesaba mucho el aspecto antropológico del canibalismo. No existe un solo canibalismo, cada caso aislado representa una situación moral diferente. Un asesino en serie que se come a sus víctimas no es lo mismo que aquel equipo de rugby que sufrió un accidente aéreo en los Andes y tuvo que alimentarse de los cuerpos de sus compañeros, incluso aunque el acto en sí sea el mismo.

Eso introduce la idea de los distintos grados de depravación, algo que aborda el filme. Por ejemplo, al principio comer carne de animales es algo impensable pare Justine, pero al final acaba comiendo gente.
No está en paz con la idea [de comer gente], lucha contra ella. En eso se diferencia de su hermana, ella es humana y su hermana es un animal. Su hermana responde a sus necesidades primarias y no las cuestiona, pero ella intenta encontrar una forma de vivir dentro de la humanidad a pesar de lo que le dicta su propia naturaleza.

El tema del control es una constante y es una de las razones por las que quienes han escrito sobre la película se han estado debatiendo entre si se trata de una cinta de terror o una historia sobre el paso a la edad adulta. ¿Tú cómo la clasificas?
Para mí es una historia sobre el paso a la edad adulta. Muchos la han clasificado como película de terror, pero yo no creo que lo sea. Soy una gran fan del cine de terror y cuando veo una película de este género deseo que me asusten y me hagan saltar del asiento, pero ese no es el motivo por el que he hecho esta película. Lo que hice fue intentar perturbar a los espectadores y hacerles pensar por qué se sienten así. Pero para mí eso es un gesto muy diferente a hacer una película de terror.

Hemos oído muchos comentarios sobre personas que se han desmayado en los cines, que han abandonado la sala, que se han empezado a encontrar mal... ¿Te sorprendió la reacción física que tuvo la gente?
Mi intención era crear una reacción corporal en el público. Primero quiero hablar a los cuerpos de mis espectadores y después a sus mentes. Cuando reaccionas físicamente ante una imagen te preguntas por qué te sientes así.
Es cierto que dos personas se desmayaron en Toronto, pero se ha creado un gran efecto de bola de nieve en internet contra el que no he podido hacer nada. No creo que [lo que se ha escrito] se corresponda con lo que yo intenté hacer, que era encontrar un equilibrio entre lo que tengo que mostrar y lo que no para mantener la empatía del público hacia mi personaje. Cuando hablas de humanidad, realmente intentas que haya el mayor grado de empatía posible.

Puede que no sea tan bestia como la gente imagina, pero hay algunas escenas o imágenes concretas que se te quedan grabadas. Como cineasta que trabaja durante un período en que películas como El ciempiés humano y Hostel son éxitos mainsteam, ¿cómo consigues crear una imagen que realmente cause impacto en el espectador?
Es una pregunta interesante. Lo primero, una vez más, se siente empatía por el personaje. Cuanto más estamos con ella, más nos situamos a su nivel y más sentimos su vulnerabilidad. Por eso se reacciona de forma tan intensa cuando vomita su pelo, porque estamos a su nivel, estamos viviendo con ella y sentimos miedo conforme su cuerpo se vuelve autónomo. En ese momento sentimos que nuestro cuerpo también puede volverse autónomo.
En segundo lugar, existe un equilibrio entre lo que muestro y lo que no muestro. Si la mostrara con la cabeza enterrada en cuerpos sin vida, comiendo cerebros, desde el primer momento nadie habría sentido nada por ella. El espectador se habría insensibilizado y no habría causado ningún efecto. Por eso odio la violencia gratuita, no me hace sentir nada porque te acostumbras a ella y ya no te dice nada. Es como, vale, ya lo he visto, ¿y ahora qué?
Crudo está en cartelera en cines de toda España desde el pasado 17 de marzo.

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Texto Wendy Syfret