Imágenes cortesía del artista

la sexualidad queer masculina vista desde una lente surrealista

El fotógrafo griego Kostis Fokas presenta una visión progresista del erotismo y la belleza masculinas.

|
jul. 20 2018, 9:50am

Imágenes cortesía del artista

En estos momentos, se está poniendo en marcha una redefinición de los factores que realmente convierten en "sexy" a un hombre. Además, cada vez vemos a más hombres trans y 'genderqueer' en los medios de comunicación y la inclusión de las diversas formas de sexualidad masculina es mayor (por ejemplo, que alguien como Troye Sivan pueda mantener un estatus de ídolo pop adolescente mientras se pavonea en sus videoclips con vestidos de Alta Costura era algo impensable hace unos años). Ah, y los codos —de repente— también se están volviendo algo muy sexy.

El fotógrafo Kostis Fokas, nacido en Atenas, es una de esas personas que están propiciando el cambio, demostrando que los pezones, los tríceps y las pollas (¡Ups! Perdonad la vulgaridad) no son las únicas partes bonitas del cuerpo masculino. Su objetivo proyecta una confusa pero tentadora energía sexual que consigue extraer de los codos, las rodillas y las piernas retorcidas. Por ejemplo, una cabeza metida en unos pantalones de chándal puede parecer tanto un acto sexual en proceso como un tumor maligno que sobresale de tu entrepierna. "No intento abrazar la belleza de la misma forma que lo hace la moda", dice Kostis cuando le pregunto sobre cómo su visión de la sexualidad ha captado la atención de la industria editorial (a menudo colabora con la publicación independiente GAYLETTER). "Mi trabajo es muy personal; refleja mis sentimientos y las historias personales que a mí me gustaría compartir. Hay un objetivo tras esas imágenes, pero no estoy tratando de venderte nada y tampoco se basan en formas específicas".

Lo que Kostis quiere es retratar a sujetos que están liberados y desprovistos de tabúes sociales cuando hablamos de desnudo, me cuenta. Como si se tratase de un intento para que los hombres queer encuentren algo sexy más allá de Pornhub y el 'mainstream'. Porque no tiene nada que ver el mundo que acepta la identidad queer con el que acepta la sexualidad queer, que son dos cosas muy distintas..

A continuación, Kostis habla con i-D sobre su surrealista y dadaísta interpretación de la belleza masculina.

¿Qué parte del cuerpo te gusta más fotografiar?
Las partes más intrigantes del cuerpo humano, para mí, son las manos, gracias a su expresividad, y las piernas por su dinámica. Por eso utilizo esas partes del cuerpo tan a menudo en mi trabajo. Sin embargo, mi parte favorita del cuerpo humano —que es la que encuentro más erótica— son los ojos.

Lo que más me atrae de tu trabajo es cómo tus fotos pueden convertir las cosas más inesperadas en algo plenamente erótico —como un hombre aplastando su cara contra una axila o un codo—. ¿Cómo entiendes tú la sexualidad?
La sexualidad no es el único pilar de mi trabajo. Los cuerpos desnudos que encontramos en mi fotografía no pretenden seducirte eróticamente; mi intención es crear un juego entre el ojo del espectador y sus sentidos, como pasa con el amor más real. A través de mi trabajo, creo un discurso personal que trata sobre la satisfacción. Mi lente se convierte en un conjunto de dedos tan largos que son capaces de tocar y descubrir qué hay más allá de la carne.

¿Qué rasgo del cuerpo quieres pretendes explorar a través de esas contorsiones y ángulos grotescos?
"Explorar" es la palabra correcta para describir mi trabajo y sus intenciones por lo que respecta mi arte. Lo que me gustaría explorar es mi admiración por el cuerpo humano, así como la curiosidad, la belleza, la fealdad, la diversidad y todo aquello que nuestros cuerpos expresan espontáneamente.

La gente es honesta cuando está desnuda; se acerca mucho más a su verdadero "yo" y no puede refugiarse en la comodidad que te brinda la ropa.


¿Cómo llegaste a este enfoque tan interesante hacia el nudismo?
Intento acercarme a las personas de formas significativas y creo que retratarme a mí mismo iba en esa dirección. En 2013, empecé a hacerme fotos para sobrepasar unos cuantos obstáculos personales y tabúes. De esta forma, encontré la fuerza para hablar de temas que normalmente solía evitar —no solo cuando hablaba con los demás; conmigo mismo también—. Al final, logré poner encarar todos esos temas y no pude hacer otra cosa más que aceptarme tal y como soy.

¿Cómo funciona la masculinidad en tu trabajo?
Me atrae la masculinidad, pero también me gustaría acercarme a los chicos femeninos. Durante muchos años, la fotografía gay ha estado vinculada muy de cerca a la masculinidad. Ahora veo que esos patrones están cambiando, y estoy preparado para ello.

¿Cómo te adentraste en el mundo de la fotografía?
Fue en los años 90, cuando me gastaba todo mi dinero en revistas como i-D y The Face. La forma en la que se comunicaba la revolución cultural a través de imágenes y revistas fue la motivación y la inspiración que hicieron que amase la fotografía. La fotografía "flasehada" y sexualizada de Terry Richardson fue mi primer amor. El blanco y negro de Herb Ritts y la mirada de Wolfgang Tillmans eran algo heroico para mí por aquel entonces. Ahí fue cuando decidí estudiar Fotografía, para poder ser como ellos. De todos modos, la parte más importante fue la que llegó después, cuando empecé a descubrirme a mí mismo con mi propia fotografía y trabajo personal.

¿En qué fotógrafos buscas inspiración?
Cuando busco inspiración, siempre miro atrás en el tiempo. Me encanta leer sobre Historia del Arte y, más concretamente, sobre los inicios del surrealismo y el dadaísmo. Todos esos espíritus libres me hacen querer crear cosas que derrumben cualquier barrera o lógica. Siempre me ha fascinado imaginarme a mí formando parte de los revolucionarios estéticos de principios del siglo XX, que crearon lo que a día de hoy llamamos "movimientos vanguardistas". Artistas como Man Rey y Andre Breton siempre han supuesto una fuente de inspiración para mí, por no mencionar a Guy Bourdin y Martin Parr, a quienes considero mis héroes de la fotografía.

@kostis_fokas

Este artículo apareció originalmente en i-D US.