Lily Allen denuncia la hipocresía de la industria musical

La maternidad no ha domesticado a Lily Allen. ¿Debería haberlo hecho? La embajadora de Chanel y cantante de pop regresó a la música el año pasado con un álbum muy crítico. Ha compartido para I-D sus pensamientos acerca de las redes sociales, los...

por Stuart Brumfitt
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10 Febrero 2015, 4:05pm

Durante los cinco años que Lily Allen dejó a un lado su carrera musical, la cantante ha tenido tiempo para casarse, tener dos hijos e incluso anunciar que no iba a volver. Los fans incondicionales del pop lloramos: habíamos perdido a una de las mayores defensoras de las mujeres, símbolo de originalidad y un icono de genio absoluto. Pero entonces -como ha hecho otras veces- cambió de idea; lanzó el single Hard Out Here rodeada de una gran controversia que combatió al más puro estilo Lily: obstinadamente, en voz alta y sin pedir disculpas. La ames o la detestes, Allen es absoluta y descaradamente ella misma, pero tampoco es lo suficientemente terca como para admitir que ha cambiado su forma de pensar o que podría haber dicho o hecho las cosas de una forma diferente.

Si bien Hard Out Here fue elogiado inicialmente por desafiar los estereotipos de género y criticar a una industria musical misógina, lo cierto es que el videoclip fue tachado de racista a causa de las bailarinas de color que salen haciendo twerking de fondo. "Nada de lo que dije estuvo mal, pero podría haberlo dicho de una forma más coherente", admite hoy. "No me arrepiento de haber hecho el vídeo, pero obviamente sí de las secuelas que provocó. No soy un político, sólo escribo canciones pop. Es triste que este género se está volviendo más y más impreciso. Si eres una chica joven que escribe música pop, ves lo duro que es estar ahí fuera y piensas '¿Sabes qué? No pienso escribir sobre lo que creo, porque si no la gente te hace pedazos. Eso es triste. No quiero que mi música sea pura mierda insulsa". Al igual que sus contemporáneas Amy y Adele, Lily es feroz y no tiene miedo de nada, lo que pasa es que no es infalible.

Allen tiene una agenda apretada, así que después de terminar la sesión con I-D nos propone hacer la entrevista en la parte de atrás de su coche a la vez que conduce para llegar a tiempo a una cita secreta en Knightsbridge. Desde allí nos habla sobre su carrera, su vida privada y su enorme capacidad para causar revuelo. 

Su aparición, después de un largo descanso, fue del todo inesperada. La gente asumió que se había mudado al campo para cuidar de sus hijos y que había perdido el hilo de la actualidad. Pero hoy, con su pelo teñido blanqueado y su mochila de hombre de Vuitton (regalo de su amigo Kim Jones) está lejos de cumplir el estereotipo de madre a la puerta del colegio. "Los días no me llenaban como esperaba", dice Lily con respecto a su retorno a la música. "Dejé mi carrera porque decidí tener hijos, pero también porque no estaba pasando por un buen momento al final de mi último trabajo. No sabía realmente lo que buscaba en la vida. Tenía un montón de preguntas acerca de la edad adulta y no quería ser el centro de atención en ese momento".

Aunque Lily fue una de las primeras estrellas en surgir gracias a las redes sociales -su éxito vía MySpace fue beneficioso para ambos-,  lo cierto es que comenzó a estar descontenta con su efecto sobre la industria, y que ha terminado con gente robando música a las compañías discográficas. Las ventas se desplomaron, la piratería aumentó de forma increíble y las marcas empezaron a exprimir de cualquier forma posible a los artistas para aumentar los beneficios."No había una solución acerca de cómo se iba a transformar nuestro trabajo en el futuro. Puse todo mi esfuerzo en hacer algo creativo aun siendo consciente de que cualquiera puede robarlo y aprovecharse de él", nos cuenta.

Lily pasó la mayor parte de 2014 de gira con su tercer álbum, Sheezus, y a menudo con sus hijos a cuestas. "Cuando no estaban resultó muy difícil, pero cuando estaban fue realmente increíble", afirma. Acudió a numerosos festivales en Reino Unido, apoyó a Miley Cirus en EE.UU. y protagonizó su propia gira. "Fue realmente divertido hacer la gira con Miley Cirus. Sus fans no tenían ni puñetera idea de quién era yo, y fue la mejor experiencia que podría haber tenido porque me enseñó a ganarme a un público en un entorno en el que estaba totalmente fuera de juego. Tomé mi trabajo con una seriedad que nunca antes había tenido".

A pesar de haber rehuído la fama durante media década, su personaje nunca ha pasado desapercibido. Siempre estaba cerca de la Sidebade of Shame o de las páginas de Heat! [una especie de Cuore inglés] y la moda nunca ha dejado de amarla: todavía hoy sigue siendo una de las embajadoras de Karl Lagerfeld. "No entiendo muy bien por qué", ríe, claramente desconcertada, "¡Pero no voy a hacer más preguntas al respecto!" Cuando Lagerfeld vio a la entonces emergente cantante llevando sus bolsos de Chanel, asumió que había sido su propio equipo de relaciones públicas quien se los había regalado. Pero cuando se enteró de que era una gran amante de la marca y que los había comprado con su propio dinero, decidió invitarla a un espectáculo. Se conocieron al coincidir en una fiesta en la rue Cambon 31, en el viejo apartamento de Coco. "Estaba pinchando para ellos", cuenta, "y de repente ahí estaba yo: borracha en el estudio de diseño de Karl. Estuvimos hablando sobre el diseño de aquellos zapatos que tenían anillos de jade menta en el tacón. Al día siguiente me pidió que hiciera la campaña".

Puede que no haya sido la opción más segura para poner rostro a la marca de lujo, pero ahí reside el encanto de Allen. Donde la mayoría apenas no diría ni pío por miedo a perder una campaña, la cantante no ha tenido nunca pelos en la lengua. "Me metí en un montón de problemas, pero no me importa. Soy honesta, y esa es la razón por la que me va también en Internet. La mayor parte de la gente en mi posición es más seria y se dedican a seguir el juego". Se encoge de hombros y prosigue: "Uso Internet para expresar mis sentimientos. En ocasiones estoy indignada por algo y quiero compartirlo, saber lo que opina la gente de ello o si sienten lo mismo, opinión y validación", nos cuenta".

Es este tipo de comportamiento público el que provoca la diversidad de opiniones en torno a la figura de la cantante. En un mundo plagado de declaraciones políticamente correctas, Allen es una de las pocas personalidades del pop que está dispuesta a compartir sus opiniones online sin cortarse un pelo y estamos seguros de que, sin ella,  el mundo de la música sería un lugar mucho, mucho más aburrido. 

¿Primer disco que compraste? 
Ultimate Kaos.

¿Último concierto al que fuiste?
Jamie T en el Alexandre Palace. 

Estás atrapada en la luna y puedes escoger a un artista para que te acompañe, ¿quién sería y por qué?
Kurt Cobain, para poder hacer el amor con él y escucharle cantar.

¿Cuál es tu canción de karaoke?
R Kelly, The World's Greatest.

¿La canción que te gustaría que sonase en tu funeral?
The Cardigans, Lovefool.

Tus tres mayores influencias.
El viaje, observar a las personas y las relaciones.

¿Qué es lo que te hace resistir? La honestidad, la valentía y el humor.

¿Cuál de tus canciones es la que mejor te resume?
Fear. Trata sobre ser hipócrita. Eso es lo que soy.

¿Qué quieres alcanzar en 2015?
La satisfacción personal.

@lilyallen

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Texto Stuart Brumfitt
Fotografía Matteo Montanari
Estilismo Max Clark
Peluquería Kei Terada @ Julian Watson Agency.
Maquillaje Jenny Coombs @ Streeters usando Chanel spring/summer 15 y Chanel Body Excellence.
Uñas Adam Slee @ Streeters usando Chanel.
Asistentes de fotografía Nicholas Riley Bentham, Nicola De Cecchi.
Asistentes de estilismo Bojana Kozarevic, Kristofj Von Strass.
Asistente de peluquería Takuya Uchiyama.
Asistente de maquillaje Mona Leanne.
Producción Joe Streeter @ Streeters.
Lily lleva total look Chanel

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