jeremy scott: el rey del pop de moschino en florencia

Moschino reinó en Florencia en la última velada de Pitti gracias a Jeremy Scott y su coronación al motociclista barroco.

por Anders Christian Madsen
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19 Junio 2015, 3:45pm

¡Ah, Florencia! La ciudad que volvió mercaderes en señores, donde las dinastías evolucionaron a diseñadores, y donde Kimye tuvo su boda real. En una visita en 1817, el autor francés Stendhal estaba tan abrumado por la belleza de Florencia que se le vio desmayándose por toda la ciudad en cortes psicosomáticos que luego serían nombrados como el Síndrome Stendhal. "He llegado al punto en el que uno se encuentra con sensaciones celestiales", escribió. Rodeado por las magníficas paredes embellecidas del Palazzo Corsini, Jeremy Scott estaba muy consciente después de su show de Moschino, el cual lideró Pitti Immagine esta temporada y tuvo al diseñador americano abrazando la majestuosidad de Florencia de tal manera que si Stendhal hubiera estado en primera fila, se hubiera desmayado una y otra vez.

"Ya lo estaba contemplando, y cuando la idea de mostrar en Florencia surgió tuvo sentido hacer este show especial aquí, con este ambiente, y dejarte llevar a toda velocidad", Scott dijo backstage, con una mesa de coronas enormes detrás de él y unos apropiados lentes oscuros, como si los techos del Corsini lo estuvieran cegando. Él recurrió al siglo más sofisticado de todos los tiempos, el siglo 18 lleno de sus pelucas, camisas de olanes, trajes de cola, cubriendo sus atuendos en pesados bordados y fusionándolos con elementos de los uniformes deportivos más extravagantes de motocross. "Solo quería que fuera muy decadente. Como si la colección fuera perfume, sería intoxicante" -dijo emocionado y sin aliento- "con todas las telas lujosas y las capas de estas, y el trabajo de parche."

Jeremy Scott mostrando toda su fuerza en Moschino no es algo muy sorprendente, pero cuando aplica el esplendor del atuendo de la corte del siglo 18, sus excesos llegan de una manera completamente distinta. Si los anteriores shows de Scott para Moschino, tanto de hombre como de mujer, han sido emocionantes con todo la cultura pop del consumismo, la exquisitez del guardarropa barroco hizo que este se acercara más al quedarnos sin aliento -con todo y los elementos caricaturescos que llenan el universo de Scott a cargo.

"Quería hacer algo que fuera únicamente mío, así que quería usar el elemento de caricatura con esa línea delgada, aunque no obtuvieras todo el efecto. Solo eran para conseguir ese matiz. Por su puesto, no debe de ser de los 1700s, o de los setenta inspirándose los sesenta. Es el día de hoy. Es mío. Me pertenece", dijo.

¿Acaso el show era una súplica para que regresara la majestuosidad en la moda, conectado de alguna manera con el couture de John Galliano? "Siempre he sido un tanto pomposo", sonrió Scott, "así que puedes estar preguntando a la persona correcta o a la incorrecta, depende de que respuesta estés esperando." Por supuesto que era una súplica, y mientras el mundo de Moschino es una galaxia completamente distinta a la del Dior de Galliano, la majestuosidad representada vino con el mismo mensaje ensoñador de vivir una vida en tu propio mundo de fantasía. 

La colección pasó por la máquina de inocencia infantil y la sed por diversión de Scott, pero esta vez, usó la honestidad de su marca de una manera distinta a sus shows pasados de McDonald's o Barbie o Looney Tunes, confrontando una forma de vida anticuada, donde los deseos de la gente por la belleza y la magnificencia crearon una especie de mundo de ensueño perdido el día de hoy.

En cuanto a los elementos de motocross, Scott -como todo buen rey- dijo que era un regalo otorgado a él mismo. "Siempre hago menswear muy egoístamente: cosas que no tengo en mi clóset, cosas que quiero. Y siempre he amado esos parches de estilo motocross, especialmente los de ciclista. Son pegados a la piel. Son para gente que son atletas con cero por ciento de grasa corporal, y yo pues, no voy a usar eso. Así que quería algo que pudiera darme ese sentimiento y el corte. Así que pensé: ¿que tal si los uso y los pongo en las colas de sacos y camisas de botones que yo pudiera usar totalmente, sin sentirme incómodo?" Y justo así, el motociclista barroco nació.

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