Todas las tendencias de moda están en Internet

Ha cambiado la forma en la que vestimos, cómo nos vemos a nosotros mismos y aquello a lo que aspiramos. Desde el hueco entre los muslos de Cara a las 'barbies' humanas, los fenómenos de Internet han llegado a la calle.

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feb. 4 2015, 9:10am

Takay

Cada vez nos distraemos con más facilidad. Estamos constantemente mirando nuestros móviles y adentrándonos en el inacabable mundo de Facebook, Instagram, Tumblr, Twitter y todo lo demás. Los desfiles se han convertido en un ritual donde la gente captura a las modelos al instante con su móvil, graba el carrusel final y lo sube a todas las redes sociales (en lugar de fijarse en la ropa). 

Vivimos en el mundo de los bloggers (y, bueno, de los editores también) que Suzy Menkes retrató con su teléfono para el artículo The Circus of Fashion que publicó en el blog de T Magazine: "Los smartphones son tan maravillosos que parece que ya nadie siente nostalgia por aquellos tiempos en los que una imagen no daba la vuelta al mundo en un nanosegundo... Sin embargo, no tenía la menor idea del papel que llegarían a jugar las imágenes enfrentando a los profesionales de la moda (que van a los desfiles con fines comerciales o divulgativos) con un jurado online de seguidores de esta industria.

Pero esto tiene que ver con muchas más que una simple fashion week; se trata de nuestras vidas y nuestra experiencia en este mundo. Nos hemos quedado en un punto en el que queremos disfrutar del momento pero a la vez estamos muy preocupados por inmortalizarlo con las cámaras de nuestros móviles y compartirlo con los demás. Porque, ¿realmente ha pasado si no lo puedes demostrar en Instagram? Hubo un tiempo en el que las luces del centro de las ciudades nos deslumbraban y nos divertíamos en la calle, pero ahora es Internet el nuevo lugar donde los adolescentes pueden hacer de las suyas. No importa que quedemos con nuestros amigos (los reales, los que conocemos cara a cara) porque, mientras tanto, todos están hipnotizados por una minúscula pantalla. Nuestro teléfono se ha convertido en la bola de cristal; una en la que tratamos de descifrar el futuro y que no paramos de actualizar con un ansia voraz de likes. Ya no existe el "te quiero", ahora son todo "me gusta".

i-D empezó siendo un fanzine de street style que documentaba todo aquello que pasaba en Londres. Ahí estábamos, con los punks, los New Romantics y de los ravers a los indies del East London. El auge de la calle como lugar de inspiración cambió el concepto de moda para siempre. Todo empezó con nuestros 'Straight Ups' y a eso le siguió una nueva ola de jóvenes fotógrafos de lo más realistas: primero Walter Pfeiffer y luego Wolfgang Tillmans y Juergen Teller. Nuestra forma de vestir y de sacar fotos nunca volvió a ser igual. Incluso nuestro concepto de lo "chic" dio un giro de 180º la Navidad del 92 cuando, sin previo aviso, el grunge hacía un cameo en las páginas de la edición americana de Vogue con "Grunge and Glory" (una fantástica editorial de moda fotografiada por Steven Meisel con estilismo de Grace Coddington protagonizada por Kristen McMenamy, Nadja Auermann y Naomi Campbell).

Se suponía que el 'punk' iba a ser una revolución, no un tema para la Gala del Met. Aquello fue una excusa para que Miley se pusiese un erizo en la cabeza y para que Kim Kardashian se vistiese de sofá.

Ahora parece que las calles ya no están de moda. Se suponía que el punk iba a ser una revolución, no un tema para la Gala del Met. Aquello fue una excusa para que Miley se pusiese un erizo en la cabeza y para que Kim Kardashian se vistiese de sofá. El street style se ha convertido sencillamente en style y ahora no es más que otra tendencia a analizar por temporadas en las revistas.

Es obvio que la industria de la moda se inspiró en el punk londinense en varias ocasiones pero, ¿dónde estaban durante las subidas y bajadas del seapunk en Chicago? Hará un par de años, hubo un apogeo de una estética post-Internet en el arte, la moda y la música. Una estética que creó una generación que vio nacer Internet cuando eran muy pequeños. Según Grimes, "un músico muy oscuro llamado Lil Internet desencadenó una tendencia a nivel mundial por accidente cuando "twitteó" algo sobre una chaqueta de cuero seapunk con conchas incrustadas donde antes había flecos (o algo así)". Sus seguidores inventaron el seapunk con sus propias conclusiones, y al poco tiempo Tumblr estaba inundado de colores aguamarina, delfines que bailan y camisetas con estampados tropicales y psicodélicos. El single True Love Fantasy de Unicorn Kid fue denominado como "el mayor temazo del mundo" según Radio 1, aunque solo fuese por un rato ya que, los colores turquesa se han desvanecido tras su introducción en la cultura popular con actuaciones como el Diamonds de Rihanna en Saturday Night Live, tiburones como los del videoclip de Azealia Banks, Atlantis, y cuentas de Tumblr como el mágico mundo submarino de Charlotte Free.

La calle ya no es algo puntero en la moda del futuro: ahora es Internet el que dicta las tendencias. Los chicos y chicas de Tumblr en sus dormitorios son el alma de las nuevas tribus urbanas multicolor a nivel mundial, como Hirari Ikeda en Tokio, Molly Soda en Chicago y Niki Takesh en Los Ángeles. Las nuevas sensaciones pop son revolucionarios de Tumblr como Frank Ocean (el chico de Odd Future que ha dado antes su salto a la fama) y Grimes (una rito grrrl con un pelo que cambia de color por momentos). Ambos han aterrizado en nuestras pantallas para deleitarnos con sus universos visuales de forma honesta y a veces tan generosa que han lanzado sus temas de forma gratuita por medio de sus redes sociales. 

En su extraordinario videoclip (que ella misma dirigió) para su tema Génesis, Grimes actúa como si de un blog de fantasías adolescentes se tratase; con espadas anime en el desierto y una pitón albina en el cuello mientras baila con la rapera/stripper de Los Ángeles, Brooke Candy (que además se enfunda en un body-armadura metálico). No existe narrativa, solo un imaginario de escenas de lo más seductoras; algo parecido a lo que hizo Lana del Rey con su Video Games. Skaters californianos grabados con Super 8 que se entremezclan con imágenes de una Paz de la Huerta borracha cayéndose en el Chateau Marmont.

Hay muchísimo choque de culturas en Internet. Los artistas, los diseñadores de moda y los músicos de todo el mundo están estrechando lazos con las redes sociales y, cada vez más, se dejan influir por la estética de los demás como en los años dorados de la cultura club. Pero eso ya no ocurre en las calles. Ahora las tribus urbanas están por todas partes y los adolescentes pueden venerar a los desconocidos por medio de Tumblr siempre que tengan una buena red wifi. Ya no les hace falta salir a la calle para admirar a los demás ni tener su propio fanzine para difundir sus imágenes: los blogs lo hacen solos.

Así, no podemos considerar a Cara Delevingne una chica de la alta sociedad, sino más bien una superestrella de las redes sociales que cuenta con un arsenal de millones de seguidores en Twitter, Tumblr e Instagram (y no nos pongamos a contar las cuentas creadas por sus fans en su honor). Hasta el hueco que tiene entre los muslos tiene cuenta de Twitter propia: @CarasThighGap que sigue con una biografía que dice algo como "@Caradelevingne me entrena cada día para poder ser perfecta...". Lo más seguro es que el secreto de su éxito no esté solo en su imagen; su obsesión por los selfies y los video-selfie nos permite hacernos eco de todo lo que pasa en su día a día y, por tanto, que todo el mundo lo tome como un ejemplo aspiracional. En los 90, las supermodelos pasaban de las revistas de moda a las de cotilleo y las de ahora se saltan la prensa rosa para pasar directamente a sus propias cuentas en las redes sociales.

Sácate algunas (o muchas) fotos y compártelas con el mundo. A lo mejor así acabas antes desfilando en una pasarela...

La nueva ola fotográfica es el selfie. Con los 'straight ups' en la calle, el auge de un tipo de fotografía más realista, las fotos de perfil y las cámaras en el móvil, nuestra forma de hacer fotos ha cambiado por completo. El centro de las ciudades ya no es la pasarela para los adolescentes, ni tampoco las discotecas; ahora lo es el espejo de tu dormitorio (gracias a SoundCloud ya puedes ponerte una buena sesión mientras bailas con el armario al lado). Puede que así acabes desfilando por una pasarela real porque, como muchos directores de casting nos han revelado, el 'street casting' cada vez consiste más en espiar los perfiles de Facebook de la gente.

Y eso no es todo. Si te gusta el perfil de alguien en concreto, puedes mirar sus selfies, darle un toque o incluso tener sexo cibernético y todo desde la comodidad de tu cama. The Bling Ring de Sofia Coppola fue uno de los mayores taquillazos de los últimos años y cuenta una historia real que dice mucho de los tiempos que corren: después de espiar a sus famosas favoritas, un grupo de adolescentes al más puro estilo LA se cuelan en sus casas (¡a Paris Hilton le robaron más de seis veces!) y se ponen toda su ropa mientras pasan el rato y se hacen fotos para retratar la hazaña. La única prueba que hubo para detenerlas y meterlas en prisión es que publicaron todas sus fotos en sus páginas de Facebook. En el siglo XXI parece que muchos jóvenes anhelan el estilo de vida de una celebrity que ha alcanzado su fama a través de un video porno casero. Entonces, cuando te enamoras de alguien, ¿por qué no grabar un porno casero? Así es como dos de las personalidades más famosas de nuestros, Paris y Kim, lo consiguieron y, aunque os pueda parecer disparatado, no es más que otro de los matices de la cultura selfie en la que vivimos.

Nos hemos vuelto como Narciso, ese joven de la mitología griega que se mira en una fuente, se queda hipnotizado con su reflejo y se enamora de él.

El retoque ha distorsionado nuestra idea de lo que es una foto bonita. Mientras algunos adolescentes aspiran a ser modelos, otros aspiran a ser muñecos de plástico o dibujos animados, pero ha sido siempre así. El culto a las 'Living Dolls' (esas mujeres que tienen como objetivo ser como muñecas) es un tema muy interesante de tratar ya que deriva de una serie de auto-vídeos en Youtube que documentan su metamorfosis.

Estas "muñecas humanas" nacen en Odessa, Ucrania, a finales de 2011 capitaneadas por Valeria Lukyanova, de 27 años; una rubia etérea que adopta el rol de una Barbie de carne y hueso; también le siguen chicas como Anastasiya Shpagina, de 20, que ha transformado todo su cuerpo para parecer una princesa de un cuento de hadas japonés. Valeria (que, por cierto, ha protagonizado una editorial de moda con V Magazine) escribe e interpreta sus propias óperas espirituales que ella justifica como una proyección astral extracorporal y, según ella, está bajo la mirada del Servicio Secreto ucraniano por eso. Anastasiya en cambio se dedica a hacer tutoriales de maquillaje en YouTube donde se transforma misteriosamente en Lana del Rey, en Johnny Depp y en la cantante pop japonesa en formato de holograma, Hatsune Miku.

Esta última, Hatsune, es también un icono de estilo en Internet muy particular en sí mismo. Es una cantante con voz sintética que adopta la forma de un holograma manga proyectado en 3D y a su vez es una sensación pop con el poder de llenar estadios enteros en Japón y que sirve de modelo a seguir para toda una jauría de fans de lo más leales. Puede que en un futuro la mayoría de nuestros iconos ni siquiera existan...

En el Reino Unido, la "muñeca" más conocida es Venus Palermo; una chica de procedencia suiza y húngara de 16 años que se ha convertido en una especie de colegiala japonesa de referencia. El año pasado, Venus hizo una aparición en el programa de la cadena ITV, Daybreak y quedó como delante de todo el país como una dulce y inocente niñita (una suerte que no tuvo Anastasiya, que se largó llorando tras sufrir humillaciones y abucheos por el público en un programa de sobremesa ucraniano). Durante el programa se mostró de lo más calmada y educada sentada al lado de su madre, que la apoya incondicionalmente. Incluso cuando la presentadora Helen Fospero le dice que "le horrorizaría que su hija se pareciese a ella", Venus no reacciona siquiera.

Pero, ¿no es eso de lo que realmente se trata? ¡El estilo de la calle y la rebeldía adolescente es algo que debe perturbar a tus padres! O como mínimo a alguna que otra presentadora de televisión demasiado bronceada...

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Texto Dean Kissick @deankissick
Fotografía Willy Vanderperre