The Cut, Torbjørn Rødland, 2016

retratos que reflejan lo absurdo que es hacerse mayor

Antes de la inauguración de su nueva exposición en Berlín, el fotógrafo noruego nos habla sobre su amor por las parejas extrañas y la simbología que se esconde tras el inicio de la edad adulta.

por Nadja Sayej; traducido por Eva Cañada
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01 Diciembre 2017, 5:00am

The Cut, Torbjørn Rødland, 2016

Este artículo se publicó originalmente en i-D US.

Culturistas. Rollos de canela. Pijamas de topos. No hay forma exacta de predecir lo que capturará a continuación el fotógrafo residente en Los Ángeles Torbjørn Rødland.

La obra de este artista noruego tiene un aire de fotografía comercial creada con una lente retorcida. Contiene todos los elementos que conforman una foto vendible ―una cámara de alta calidad, modelos atractivos, luz equilibrada y un enfoque nítido―, pero Rødland va más allá de la superficie. Crea imágenes extrañas y quijotescas que parecen ideadas para volvernos locos, para que sigamos meditando sobre preguntas sin respuesta.

Su próxima exposición, Back in Touch, que se inaugura en el Museo de Fotografía C/O Berlin el próximo 9 de diciembre, muestra imágenes realizadas durante los últimos cinco años de la carrera como fotógrafo de Rødland, que ya dura dos décadas. Se exhibirán 25 fotografías y cada una de ellas es un mini misterio.

Cuando le pregunto si sus fotografías están creadas con la intención de ser una especie de acertijo, Rødland ofrece una respuesta peculiar: “Son un acertijo, pero no un acertijo típico, porque normalmente solo hay una solución posible", dice por teléfono desde su casa en Laurel Canyon.

Después del Edén Nº2, Torbjørn Rødland, 2013-2014

Dado que Rødland, que ahora tiene 47 años, fotografía muchos modelos jóvenes (aunque no exclusivamente), me pregunto si el título de la exposición, Back in Touch (de nuevo en contacto), sugiere un retorno al espíritu de nuestra época tras un período sintiéndose desvinculado.

“‘De nuevo en contacto’ significa volver a tomar contacto después de haber estado menos conectado", explica. “Todo nuestro vocabulario está completamente influido por la fotografía comercial y la fotografía centrada en el estilo de vida, pero en lugar de tomar la ruta crítica y posmoderna de descubrir lo vacío que es ese lenguaje y lo ridícula que es su iconografía, trato de utilizarlos para encontrar algo de valor”.

Rødland añade: “Empleo este lenguaje para volver a entrar en contacto con algo más humano o más en línea con nuestras esperanzas, nuestros miedos y nuestras paranoias".

Sin palabras No. 3, Torbjørn Rødland, 2010-2017

La exposición empezó con dos muestras de la obra de Rødland en varias galerías de arte este verano, una en el Air de Paris en París y la otra en el Nils Staerk de Copenhague. Ann-Christin Bertrand, comisaria de C/O Berlin, escogió personalmente un número de fotos de ambas exposiciones, incluyendo piezas de la sutil pero escalofriante serie de Rødland titulada Wordless (Sin palabras): fotografías de jóvenes millennials cuyas cabezas son sostenidas por un par de manos ancianas despojadas de cuerpo.

“Esta exposición se ha estructurado para que esté enfocada hacia la juventud", afirma el artista. “Es interesante ver las preferencias de otra persona". Hay una foto de cámaras desechables esparcidas sobre el suelo, una imagen de zapatos de plataforma de color rosa y una instantánea de una mujer joven a la que están cortando con un par de tijeras la tira del tanga que lleva puesto.

Rødland es experto en crear contrastes inquietantes, como en su fotografía Medias, pantalones vaqueros y escaleras enmoquetadas, en la que un culturista sostiene el pie de una mujer que lleva medias de rejilla. “Me resulta muy fructífero dejar que estos contrastes se aúnen", afirma. "Se necesitan entre sí".

Sin título, Torbjørn Rødland

Es en estas yuxtaposiciones donde surgen las preguntas. “Cuando se trata de tener más de una persona dentro del encuadre, resulta más fructífero si es una pareja extraña, con una diferencia de edad, tamaño o etnia que insinúe que hay algo más grande en juego que el mero emparejamiento de personas que se da en la fotografía comercial, donde las personas son más similares”, indica Rødland. “Quiero que las yuxtaposiciones tengan sentido a nivel emocional, a un nivel más profundo o intuitivo. No quiero que sean aleatorias”.

Rødland también crea tensión combinando una frialdad quirúrgica con la sensualidad, como en Goldene Tränen, la imagen de una modelo con el cabello color arena que parece estar llorando lágrimas de miel.

Sus modelos a menudo son amigos de amigos, a veces modelos encontrados a través de agencias y ocasionalmente gente que conoce por internet o en las inauguraciones. “Me siento atraído hacia ciertos arquetipos, personas capaces de representar algo más grande que ellos mismos", explica.

Goldene Tränen

A lo largo de las décadas, Rødland ha continuado experimentando. El suyo no es un proceso basado en una fórmula para encontrar la foto "adecuada", incluso después de llevar 25 años fotografiando. Siempre se ha resistido a la idea de ser conocido solo por una cosa.

“Algunos artistas encuentran su fórmula y la reproducen para el mercado, esa es una manera de tener éxito", afirma. "Esa cualidad repetible es lo que desea todo coleccionista. Pero yo intento hacer algo diferente cada vez”.

Como resultado, sus fotos a menudo resultan misteriosas incluso para su creador. Rødland no empieza a comprender sus imágenes, que son como de otro mundo, hasta la mañana siguiente después de haberlas tomado. “Dejo que pase la noche y pienso en cómo las veo con mi ojo interior cuando me levanto por la mañana", explica. "Cuando hago una foto y la cuelgo en la pared, me gusta intentar descifrarla”.

Rollo de canela, Torbjørn Rødland, 2015

Tras más de una década en Oslo, Rødland lleva los últimos siete años residiendo en Los Ángeles. La mayoría de las fotografías que se muestran en esta exposición fueron tomadas en L.A. y se ve un claro cambio con respecto a su obra anterior, que a menudo parece poseer cierta frialdad noruega.

“En Los Ángeles todo gira en torno a ocultarse”, dice Rødland. “Todos nos aislamos para que las celebridades se sientan normales ocultándose. Pasamos la mayor parte del día metidos en coches o en nuestras casas". Pero su obra actual también posee cierta cualidad soleada y a veces presenta una playa de fondo. La imagen Después del Edén N.º 2 captura a una modelo en un jardín de L.A. salpicado de sol. Zapatos de cumpleaños brilla con la suave luz de su antiguo estudio de West Hollywood, antes de que se trasladara a Burbank.

No obstante, Rødland no ha andado tras las celebrities. "Rechazo muchos retratos de figuras famosas porque eso no me interesa", explica. "Me distrae de mi objetivo". Sin embargo, una vez fotografió a Paris Hilton para la revista Purple. Pidió a Hilton que no llevara maquillaje a la sesión de fotos, cosa a la que ella no estaba acostumbrada. "Exigió muchas más cosas para continuar", recuerda.

Zapatos de cumpleaños, Torbjørn Rødland, 2016

Por una extraña coincidencia, Rødland vive ahora en el antiguo apartamento de Hilton. Fue el primer lugar al que se mudó la heredera tras dejar la casa de sus padres a los 20 años y se convirtió en telón de fondo durante sus años como incipiente estrella del reality The Simple Life.

De forma muy acertada, las imágenes incluidas en la exposición de Rødland en Berlín también capturan momentos imperfectos del proceso de crecer y el espíritu rebelde de la cultura de la juventud. “En lo referente a los jóvenes adultos, se trata de un período repleto de simbología y posibilidades", indica. “Es un proceso evolutivo que muestra cómo las personas cambian y se convierten en personajes más empáticos y complejos, con múltiples capas. Con la fotografía, puedo mostrar el inicio de ese proceso, o mostrar a alguien que ha fracasado en él. Parece haber una concepción más positiva de la juventud que de la madurez”.

Back in Touch” se exhibirá en el Museo de Fotografía C/O Berlin desde el 9 de diciembre de 2017 hasta el 11 de marzo de 2018.

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