10 alucinantes desfiles de chanel que nunca olvidaremos

"En Chanel, podemos jugar con todo y hacer lo que queramos; nadie nos dice qué tenemos que hacer", aseguraba Karl.

por Osman Ahmed
|
06 Marzo 2019, 7:54pm

De los innumerables roles que Karl Lagerfeld tuvo que ejercer a lo largo de su impresionante carrera, ninguno fue más icónico que el darle nueva vida a Chanel. Lagerfeld se unió a la entonces inactiva casa de moda en 1983, siendo el primer diseñador en hacerlo desde la muerte de Coco Chanel. Fue una época en la que revivir una marca no era algo habitual. "La gente tiende a olvidar", recordó el diseñador, "que antes Chanel tan solo era una marca anticuada. Solo las esposas de los médicos parisinos llevaban su ropa. Nadie la quería, no había esperanza…".

En Chanel, desarrolló un vocabulario de “Cocoismos”, muchos de los cuales exageró y amplificó a motivos instantáneamente reconocibles: camelias, trajes de tweed, bolsos y tacones de piel, collares de de perlas, cadenas de oro, gorros de baño y mucha joyería. Muchos de esos arquetipos de Chanel nunca estuvieron realmente en el léxico de la fundadora, pero Lagerfeld hizo creer al mundo que eran símbolos históricos de su iconografía. Quizás lo más importante es que convirtió el logotipo de la doble C cruzada en el equivalente sartorial del esperanto —reconocible en todo el mundo y en todos los idiomas— y lo aplicó a casi todo, desde tablas de surf hasta boomerangs y alpargatas.

Además de ser el último modisto que aprendió el oficio en los años 50 de quienes lo aprendieron en los años 20, Lagerfeld fue también uno de los primeros diseñadores verdaderamente modernos en inaugurar un nuevo sistema de moda y modelo de negocios. En los primeros años, era un diseñador camaleónico sin una etiqueta propia, convirtiéndose rápidamente en el director creativo por excelencia de Chanel, Fendi y Chloé.

Después del cambio de milenio, Chanel aumentó el número de sus desfiles. Las colecciones de crucero comenzaron a hacerse globales: el Grand Central de Nueva York, el aeropuerto de Santa Mónica, el Lido en Venecia, la Arboleda de las Tres Fuentes en Versalles, Dempsey Hill en Singapur y The World en Dubai. También ha habido exhibiciones itinerantes a propósito del métiers d'art de la casa, que son exhibiciones espectaculares del arte de los talleres como Lesage (bordado), Lemarié (plumas y flores), Maison Michel (sombrerería), Causse (guantes), Goossens (joyería a la medida) y Massaro (espectáculos), todos ellos comprados por Chanel en 2002 con el objetivo de preservar la artesanía tradicional francesa.

Sin embargo, los shows de ready-to-wear y Alta Costura se han llevado a cabo en un lugar singular durante las últimas dos décadas: el Grand Palais de techo de cristal en París. Aquí es donde se crean los mundos efímeros, donde se puede construir Roma en un día.

Primavera/verano 1983
A las 3:00 pm del 25 de enero de 1983, un puñado de invitados se reunieron en el elegante entorno del 31 rue Cambon, el mismo edificio donde Mademoiselle Chanel se colocaba en la parte superior de la escalera de espejos y supervisaba sus íntimos desfiles de Alta Costura. Estuvieron allí para el debut de Karl Lagerfeld para Chanel, que puso al diseñador con gafas de sol en el centro de atención. "Es como hacer una reinterpretación de una obra de teatro vieja", dijo Lagerfeld a Suzy Menkes en ese momento. “Tienes que tratar de ver con los ojos de la primera audiencia, pero no debes hacer demasiada reverencia. Es importante que los jóvenes aprecien su estilo original, pero debe ser divertido". El look clave fue el traje con bordes trenzados en azul, blanco y rojo, pero las proporciones de Coco se modificaron sutilmente: los hombros fueron ampliados, la cintura acentuada y la longitud de la falda ajustada.

Primavera/verano 1991
Las chaquetas con botones dorados se usaron con pantalones cortos de ciclista, leotardos y mallas, y Lagerfeld apodó al look "city surfer, porque es perfecto para bucear en la vida nocturna de París a Roma y de Londres a Nueva York". Esto marcó un punto de partida para el diseñador hacia una interpretación más lúdica de Chanel, que definiría los primeros años 90. Linda Evangelista salió con una tabla de surf de la marca Chanel, que Lagerfeld dijo era para agregar humor e ingenio al espectáculo. También afirmaba cuán deseable era el motivo de la doble C para una generación de logomaníacos.

Primavera/verano 1994
¡Esta fue la temporada en la que el traje de Chanel fue mini! Y fueron llevados con un par de rollerblades noventeros. "La moda de hoy tiene más que ver con la actitud que con el detalle", dijo Lagerfeld en ese momento. Había bikinis con la doble C, 'denim' de Chanel, cinturones con cadena de cuero y tirantes con la marca sosteniendo pantalones cortos holgados.

Otoño/invierno 2005
Alrededor de esta época, a mediados de los años 2000, Lagerfeld realmente se centró en el aspecto monocromático de Chanel. Era la época de los skinnys, la confección andrógina y el pelo super lacio, que Lagerfeld tomó prestado de los años sesenta de Youthquaking (como Penelope Tree). Fue un verdadero momento para la moda. De hecho, las modelos llevan las botas Chanel.

Otoño/invierno 2008
Un carrusel es una analogía apta para la moda, y especialmente para Chanel. Como escribió Sarah Mower, "Fue una metáfora adecuada para el giro atemporal de los clásicos de la casa, y para la imparable máquina en que la moda se ha convertido en estos días". Sin embargo, este carrusel no tenía caballos. En su lugar, tenía los iconos del estilo Chanel: lazos, bolsas capitonadas, sombreros con forma de boater, cadenas de perlas, la chaqueta de Chanel y otros. "La base de Chanel sigue siendo muy francesa, teníamos todos los símbolos típicos de Chanel", explicó Lagerfeld. "Pero en el desfile no había casi nada, solo un bolso pequeño, porque la moda tiene que cambiar".

Otoño/invierno 2010
Tal es el poder monolítico de Chanel que la casa pudo traer un iceberg gigante al Grand Palais. Las modelos enfundadas en "piel de fantasía" (a Karl no le gustó la palabra "falsa") caminaron alrededor de ella. Casi se esperaba que apareciera un oso polar. Tal vez fue un comentario sobre el cambio climático, pero Lagerfeld nunca politizó su trabajo. Sin embargo, fue importante porque presentó la piel sintética en la casa de lujo más grande, y precedió la decisión de Chanel de dejar de usar pieles reales y exóticas el año pasado. "La piel falsa solía ser horrible, pero ha habido un enorme progreso", explicó Lagerfeld. "No hay razón para no usarlo hoy en día".

Otoño/invierno 2014
Quizás el set más grande de Chanel, el supermarché, fue una ingeniosa metáfora sobre la cultura de consumo de la moda, inspirado en las imágenes del Pop Art, 99 Cent de Andreas Gursky y todo lo relacionado con Andy Warhol. "Creo que se necesita un poco de humor", dijo Karl. Así que almacenó más de 500 productos diferentes en los pasillos: Lait de Coco (leche de coco), botellas de agua mineral Eau de Chanel, guantes de goma con camelias unidas, cereales de arroz Coco Choco, ginebra Paris-Londres, arroz basmati Paris-Bomba. La ropa era juvenil y deportiva, y los accesorios divertidos: carros de supermercado adornados con cadenas de Chanel para bolsos con envoltura retráctil cubiertos con calcomanías y botones de "100% cordero" en forma de tapas de hojalata. "En Chanel, podemos jugar con todo y hacer lo que queramos, nadie nos dice qué hacer", declaró Karl.

Primavera/verano 2015
¿Cómo consiguió Karl superar el desfile del supermercado? Con 'Boulevard Chanel', por supuesto. "Tuvimos que volver a la calle", dijo sobre el set que tenía pavimento, andamios y edificios Haussmannianos de 25 metros de altura. Este era un canto a la protesta, con todo y un final con megáfonos y pancartas que exigían igualdad de género, inspirado en el espíritu de París en mayo de 1968. Un cartel decía: "Los derechos de las mujeres son más que correctos".

Otoño/invierno 2015
¿Qué es más francés que una brasserie? 'Brasserie Gabrielle', llamada así por el nombre real de Coco, era un café parisino en pleno funcionamiento al estilo de Maxim's y La Coupole, donde la propia Chanel era parte de la brillante 'café society'. La ropa se inspiró en los arquetipos de la burguesía, así como en los camareros franceses: delantales con cinturones de grosgrain atados alrededor de la cintura, trajes de tres piezas y hasta los bordados se asemejaban a las baldosas de dichos establecimientos.

Otoño/invierno 2017
"Estoy muy con los pies en la Tierra, pero no en esta Tierra", bromeó Karl Lagerfeld. Este desfile pareció demostrarlo, pues el diseñador puso un cohete Chanel a gran escala en el Grand Palais. Y en realidad pareció despegar. Era una analogía apropiada para una de las personalidades más célebres de la moda: ir mucho más allá de las expectativas de cualquiera.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

Tagged:
Chanel
Karl Lagerfeld
pasarelas