Fotos de Dilia Oviedo

las mujeres que inspiran a la fotógrafa dilia oviedo

La creativa de República Dominicana explora la dualidad hablando con dos mujeres que trabajan con la palabra.

por dilia oviedo y Presented by Cartier
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08 Noviembre 2019, 6:06pm

Fotos de Dilia Oviedo

Para esta serie hecha en colaboración con Cartier le pedimos a una artista que entreviste a otras mujeres que la inspiran, para explorar diferentes manifestaciones sobre la dualidad y el balance. La fotógrafa de República Dominicana Dilia Oviedo, conocida por sus retratos femeninos capturó y habló con la cantante y compositora Nikola Santiago y la poeta Yaissa, también dominicanas.

Presentado por Cartier

“La música de Nikola Santiago, esa seductora mezcla de sonidos dominicanos con el reggae y el dub, es parte de mi día a día en República Dominicana, y no quise dejar pasar la oportunidad de retratarla una vez más. A Yaissa Jiménez, poeta y guionista, no la conocía, pero hace tiempo que admiro sus versos; a mí, como a muchas mujeres, nos marcó su libro Ritual Papaya.

Las apasionadas letras de Nikola y Yaissa alimentan mi imaginario; para mí, el trabajo de ambas compone una dualidad que se complementa: en canción o en poema, sus personajes, historias y paisajes me invitan a hacer una nueva exploración. Cuando me invitaron a elegir a dos mujeres que me inspiran no tuve que pensarlo mucho.

De ellas admiro esa actitud emprendedora que las mantiene no solo activas y multifacéticas en sus trincheras, sino innovando. Tienen un flow como de “no me importa lo que pienses” que envidio y que me motiva. Es por eso que platiqué con ellas sobre cómo trabajan con sus propias dualidades, y qué es lo que las mueve a ellas”.

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Nikola Santiago

¿Es difícil la dualidad 'madre/artista' en el contexto dominicano?
Ser madre muy joven y mujer no, pero cuando le añades el ingrediente 'artista', ahí sí. Por un lado necesitas estar emocionalmente para tu hija y cubrir todas sus necesidades básicas, quisieras poder estar en su mundo un poco más para crear, y por otro lado el trabajo de un artista normalmente no es bien pagado en países subdesarrollados, lo que complica más las cosas. Pero la verdad siempre pueden más las ganas y la pasión. Todo es posible.

En un país con tradiciones musicales tan arraigadas, hacer pop y cantar en español puede ser un contraste transgresor en sí mismo, ¿te gusta romper esquemas?
Canto en ambos idiomas, inglés y español. Me siento igual de cómodas en ambos y hago música fusión. Me gusta, siempre, dentro de cualquier género que experimente añadir ritmos afroantillanos, ya sea de la manera más sutil.

La música es para todo el mundo, los géneros no están hechos para un solo grupo de personas en un país. En todas partes del mundo hay latinos y no anglosajones cantando en inglés. Tuve una educación bilingüe y mientras crecía consumía mucha música anglo, a eso le sumas toda la globalización que vive esta generación y todo el mestizaje que tiene un dominicano y no hay un esquema para nosotros, podemos hacer de todo.

¿Qué otras mujeres te han inspirado?
Musicalmente, desde Amy Winehouse hasta Rosalía; ambas con propuestas muy originales y con un alcance popular enorme, sin tener que hacer su música tan comercial: hacen la música que les gusta, no lo que al otro le pudiese gustar. En el día a día, me inspira mi mamá, mi hermana, mis amigas. Todas mujeres fuertes con un propósito y metas que me inspiran a cumplir las mías.

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¿Qué es lo que te gustaría que las personas vieran de ti en las fotos que, por ejemplo, yo tomé de ti?
Espero que les den ganas de escuchar mi música, ahí verán mucho más. Que se sigan conociendo todas las voces y arte caribeño, tan universal a la vez.

¿Cómo te ves en unos años?
Cada día más flow más sabia, y con algunas canas, ¡Estar viva! Creando más música, más videos. Emprendiendo nuevos proyectos. Siempre en constante crecimiento.

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Yaissa Jiménez

¿Quién te enseñó a contar historias?
Un convoy de consecuencias:
Mi región es famosa por grandes apagones eléctricos y en mi antiguo barrio, ese era el pan de cada día. Sentarse a contar historias era lo propio y lo mágico, y lo increíble, y creo la única consecuencia bella de todo el caos eléctrico de mi país.

En honor a la verdad… Una extraña manía de versionar historias que desarrollé cuando era pequeña. Con la adolescencia supe que esa era en realidad la necesidad de decir cosas que tenía (que siempre tengo) en la cabeza. Ya después me enteré que había un lugar llamado “ficción” en donde todo eso era posible, palpable, comestible y admisible. Extrañamente, el factor absoluto de mi trabajo es la sinceridad del alma, cueste lo que cueste, aunque esté escribiendo ficción, que parece alimentarse de la mentira.

Una madre consciente de que tres niños, estando sin luz en una casa apenas alumbrada por una lámpara de keroseno, necesitaban algo que les alimentara el ocio. Tengo por lo menos 20 versiones de la Caperucita Roja gracias a la imaginación de mi madre. Mi padre es menos imaginativo, pero sí más dramático.

La música. Mi melomanía es determinante para mi trabajo. No temo decir que mis letras no tendrían ni el más mínimo swag si no fuera por la música.

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¿Crees que encontraste tu propia voz entre la dualidad de lo que tú quieres ser y lo que el mundo dice que deberías ser?
Buscaba hace mucho el cómo responder a la pregunta de: ¿Quién eres? Tardé días dándole caco (como decimos aquí “pensar mucho”) y encontré solo una respuesta que me dejó serena. No creo en ser (en su forma estática), creo que vamos siendo (como una espiral). Al margen de encontrar o no mi voz, creo que lo que sí encontré fue mi serenidad y la oportunidad de saber qué hacer para que mi ser me guíe en este trayecto. No es infalible, y se trata de que no lo sea. Ir siendo es inercia pura pero cadente.

Yo como que me he dado cuenta de lo asustados que estamos los seres humanos a la idea de lo impredecible de la existencia, por encontrar o no la voz propia me resulta una idea hermosa si se adhiere a la realidad de que hoy puede ser una cosa y mañana otra(s).

Incluso, creo que la voz propia tiene un poco que ver con el silencio propio. Un momento en que te das cuenta de cómo articular también tus silencios.

¿Cuáles son los obstáculos más grandes que has encontrado en el camino?
El secuestro de la literatura es uno de ellos. Creo que existe una hegemonía en todo lo que los seres hemos articulado. La idea de seres superiores que están a la cabeza, ha permeado cada rincón de nuestro entorno y constantemente tenemos que acudir a la resistencia para lograr hacer frente a los estragos que esta situación deja en la conciencia colectiva.

Esta idea choca con el ser de una forma abismal, ¿imagínate que esto se aplique a las artes, a la literatura? Que la manifestación de libertad más visible del ser humano esté ahorcada por esto también.

La literatura es un ente vivo y me he dado cuenta de esto después de volar una cantidad considerable de cabezas en el proceso. Adoro a mis referentes, le hago una reverencia por sus letras, pero igual esa reverencia me parece propia para las personas que en el camino te maravillan de distintas formas, formas simples, complejas o realmente apenas notables. Esa reverencia es general, no solo asociada a los grandes nombre de la literatura. Y repito, mis referentes siempre contarán con mi agradecimiento, pero nunca con una especie de pleitesía inútil a la hora de evolucionar.

Eres hermosa y tus fotos muestran a una mujer segura, ¿es importante ese contraste para ti?
La verdad he desechado la idea de la seguridad casi por completo, creo que la valentía es el término correcto. Nada es seguro. El universo es entrópico y asumir una especie de seguridad en nosotras mismas es eliminar la realidad de que todo lo que tienes a la mano, incluyéndote, es tan frágil y tan fuerte como la existencia lo decida. La idea de ser valientes y escoger el lado del “me atrevo” aún con el temor diciendo estupideces al oído, me gusta más.

Tengo muchas inquietudes que creo genuinas en relación la estética, ante el concepto de belleza. Hasta ahora tres canciones, dos recientes “La Belleza” de Rozalén y “Las curanderas” de Laura Murcia, y otra un clásico irrefutable “Hallelujah” de mi eterno crush Leonard Cohen, son las que mejor se acercan a lo que sensorialmente entiendo como belleza.

Créditos

Fotografía Dilia Oviedo

Dirección de Arte Ysmel Abrreu

Estilismo Joselo Franjul

Maquillaje Andrew Saldana

Peinado Máximo Pérez

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