Imágenes cortesía de Pol Anglada

pol anglada dibuja a los quinquis sacados de tus sueños húmedos más naíf

Conoce al ilustrador y diseñador español asentado en París que utiliza el color para endulzar su sensual imaginario masculino.

por Álvaro Piñero
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20 Septiembre 2019, 6:58am

Imágenes cortesía de Pol Anglada

Si sois de los que nos leen en español desde Londres o habéis pasado por allí este verano huyendo de las temperaturas imposibles y las playas masificadas, es muy probable que os hayáis topado por casualidad (o no) con la obra de Pol Anglada.

El pasado julio, en plenas festividades del Orgullo LGBTQ, JW Anderson anunciaba la próxima apertura de su primera tienda permanente en el número 2 de Brewer Street —la meca de los devotos del 'streetwear'—, donde la firma repartió calcomanías y llaveros que celebraban el amor queer el mismo día del desfile. Allí, en el local que hace esquina con Wardour, podíamos encontrar a una gigantesca pareja de hombres besándose en un lado de la fachada, mientras que en el lado opuesto se veía a un joven enfundado en una falda de tablas levantando a otro chico.

"Te diría introvertido, en cierto modo", asegura Pol por teléfono cuando le pido que describa su universo. "Puedo decir que soy ilustrador, pero de una manera muy introvertida, muy humilde; egoístamente, todo empieza y acaba en mis libretas y tiempo libre". Puede que sea esa humildad que desprende su trabajo la que atrae a las firmas de moda a querer trabajar con él, porque, aunque puede que el encargo de la marca británica haya sido una de sus obras que más han circulado por las redes, el suyo no es del todo un nombre revelación en la industria.

El creativo español ha colaborado también con marcas como Phipps (la firma con sede en París nominada en la última edición del Premio LVMH) o AMI Paris, y con medios como la edición francesa de Vice. Sin embargo, él —que también trabaja como diseñador en Loewe— tiene que claro que lo de ilustrar es su hobby, y que lo hace por diversión. "Termino el trabajo, llego a casa, me siento y, o dibujo según mi 'mood', o hago ejercicios; tipo hacer retratos o espacios exteriores. A menudo, también me pongo retos", confiesa.

Pol Anglada

Pol nació en Manlleu, un pequeño pueblo situado en el interior de la provincia de Barcelona, donde vivió una infancia idílica con unos padres muy permisivos. "He tenido la suerte de crecer en una familia en la que se acepta a todo el mundo tal y como es. Nunca tuve ninguna limitación. Con 5 años, pedí que me disfrazaran de Morticia Adams con unas uñas de travesti que te cagas, y nunca hubo problema", nos cuenta. No es de extrañar, por tanto, que eso favoreciese su desarrollo creativo.

Empezó a dibujar desde muy pequeño de la mano de su padre, que utilizaba el dibujo como una forma de entretenimiento y a la vez de diálogo con sus hijos. Sin embargo, uno de los factores clave que seguramente le empujó a ello fue descubrir su colección de cómics, que contenía a autores como Moebius u otros más picantes como Milo Manara. A medida que fue creciendo, su pasión por la música y el merchandising de las bandas punk que iba a ver a los pueblos de alrededor también influyó en ello: "Vimos a Eskorbuto, Soziedad Alkoholika, Segismundo Toxicómano... Todos los gráficos de las camisetas, el ambiente de los conciertos; de alguna manera, toda esa rabia encuentra camino en mis dibujos".

Pol Anglada

Toda esa agresividad de las 'riot grrrls' y el 'queer punk' entremezclada con el erotismo de los cómics definirán su estilo ilustrativo, pero si hay algo que probablemente acabará de darle forma será su despertar sexual. El mundo visual de Pol bebe de artistas como Harry Bush, Keith Haring, Tom of Finland o Bruce of LA; pioneros de la representación gay que han marcado su forma de entender el desnudo masculino. "Una cosa que a mí siempre me ha flipado es ese momento a principios de los años 70 cuando todo este material gráfico era realmente revolucionario y referencial", asegura.

No obstante, su trabajo es mucho menos explícito que el de sus antecesores. Una de las cosas que diferencia la obra de Pol de las de los anteriormente nombrados es que, a pesar de lo que algunos podrían pensar al ver por encima sus dibujos, en ella no se representan genitales o actos sexuales. Su forma de entender la desnudez y plasmarla en el papel a través del color hacen que su obra consiga pasar el corte de las absurdas normas comunitarias de Instagram, sin renunciar a la potente carga homoerótica que impregna sus ilustraciones. "No es lo mismo ver una foto que ver un dibujo. Un dibujo sabes que no es real y te da un poco más de espacio para encajarlo en tu realidad. Te da la libertad de interpretar lo que quieras", añade.

Pol Anglada

Pero, ¿quiénes son exactamente esos chicos que dibuja? Aquí, la libre interpretación también juega un papel importante. Aunque a veces pueda partir de hombres sacados de publicaciones como Honcho Magazine —la emblemática revista americana de porno gay— o de ese chungo del instituto por el que habrías suspendido todo un curso sin pensarlo, Pol a menudo recurre al collage, donde entremezcla elementos como "las 'orejotas' de no sé quién, las pecas del sol de otro o los ojos de Joe Dallesandro". No obstante, a estos 'mash ups' con cuerpos cincelados no solo puedes encontrarlos en Instagram o entre las páginas de sus 'sketchbooks' personales; también se han colado en Free Time, el fanzine que ha creado junto a sus amigas Helena Kadji y Rocío Ortiz.

La publicación, cuyo primer número incluía retratos de hombres en distintos estados de desnudez en color azul, es otra prueba más de que la verdadera motivación que le empuja a dibujar es la de relajarse, evadirse y divertirse cuando sale del estudio de diseño: "En un mundo repleto de constricciones, normas y tanto protocolo, si el día antes de imprimir decidimos pasar de hacer un libro a un superperiódico, que se pueda. De eso se trata".

Trabajar en una de las firmas de moda más relevantes del mundo, donde las fechas de entrega por las que está regida la industria agotan a cualquiera, debe absorber a veces. Nosotros, por el momento, solo esperamos que Pol no deje nunca de tener tiempo libre.

Pol Anglada
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