¡únete a las pussy riot!

Las Pussy Riot no son un grupo de música: son un movimiento social. Tres años después de haber sido arrestadas tras una performance punk en una iglesia de Moscú, Nadya y Masha vuelven a la carga denunciando los casos de injusticia en Rusia y en todo el...

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25 marzo 2015, 5:30pm

"¡Parezco la maldita Cenicienta!", exclama Masha cuando se le cae el zapato en medio de una playa de Miami durante la sesión de fotos. Masha y Nadya viajaron hasta Florida para dar una charla en la Fundación Clinton. Puede que no se trate de un cuento de hadas, pero hay algo extraordinario en estas dos mujeres que las ha llevado de hacer huelgas de hambre a sacarse selfies con Bill Clinton. Nadya y Masha acaban las frases de la otra y ya han dejado atrás a los intérpretes: ahora se defienden solas con su -particular pero efectivo- inglés. Hace ya tres años que cantaron sus "rezos punk" en aquella iglesia de Moscú y, desde entonces, el séquito de las revolucionarias ha aumentado (pero no mucho).

Suponemos que a estas alturas conocerás de qué trata la historia -o sino, deberías-: Nadya (Nadezhda Tolokonnikova) y Masha (Maria Alyokhina) -junto a la tercera integrante de Pussy Riot, Yekaterina Samutsevich- fueron detenidas por vandalismo por una performance en contra de Putin en una catedral de Moscú en 2012. Desde que se hicieran mundialmente conocidas por cantar Shit, shit, the Lord's shit enfundadas en pasamontañas de colores, Nadya y Masha han cumplido una condena de 21 meses en la cárcel, han recorrido el mundo defendiendo los derechos de los presos y han recibido latigazos por cosacos en los Juegos Olímpicos de Sochi. Ahora son iconos del feminismo contemporáneo y cuentan con el apoyo de personajes de la talla de Madonna, Kathleen Hanna y toda una nueva generación de 'riot grrrls'. A pesar de todo Nadya dice que "ellas no son estrellas".

Y han hecho todo esto con veintipocos años. Aunque la repercusión mediática se ha desinflado un poco, los verdaderos logros de Pussy Riot todavía están por llegar. El clima político en Rusia no podría ser más tenso, con los conflictos en Ucrania y la ley que prohibe la "propaganda" gay como temas sociales más candentes. Pero a pesar de la situación, Pussy Riot -que ahora lo forma un grupo de 15 a 20 personas- se ha convertido en toda una institución cada vez más internacional que lucha contra injusticias políticas de todo tipo. La semana que las conocimos, la banda acababa de lanzar I Can't Breathe: su primer single en inglés en honor a Eric Garner, el ciudadano afroamericano que murió en 2014 en manos de la policía de Staten Island.

El tema se grabó el pasado diciembre en Nueva York y cuenta con la colaboración de Nick Zinner y la leyenda del punk Richard Hell. En el vídeo podemos ver a Nadya y Masha enterradas en vida con el uniforme de la policía antidisturbios rusa -en referencia a la opresión entre Rusia y Estados Unidos-. El dúo se encontraba en Nueva York para grabar una canción en contra de la guerra de Ucrania, pero cambió de opinión tras asistir a varias protestas en contra del veredicto del caso Garner. "En Rusia el gobierno acaba con todas las manifestaciones, así que los americanos nos sirvieron de gran inspiración. Decidimos que I Can't Breathe [No puedo respirar] era un eslogan que nos representaba muy bien porque realmente así es cómo nos sentimos cuando estamos en nuestro país", asegura Masha.

Nadya y Masha sienten una gran empatía con las nuevas generaciones de artistas (tanto rusas como estadounidenses). "Hay mucha gente que no ve la conexión entre su trabajo y la reivindicación política. Nos resulta muy extraño que muchos de nuestros seguidores no estén involucrados en acciones políticas en sus propios países o ciudades", nos cuenta Nadya. Una de las cosas que más les sorprendió fue la falta de apoyo a Zephyr Teachout -la candidata demócrata a la alcaldía de Nueva York-, a la que admiran por su magnífica labor en contra de la corrupción. "En Rusia pasa lo mismo: la gente no quiere que la relacionen directamente con el ámbito político porque creen que está demasiado contaminado", afirma Nadya.

Para las Pussy Riot, la política es ineludible. En cuanto a la participación política de los artistas aseguran: "No es un tema cuestionable, debería ser algo obvio: hablamos de la vida real. Si ignoras la política, los políticos pensarán por ti y si lo permites es porque eres uno más de ellos". Creen que el poder del arte puede afectar directamente en la situación política y ponen como ejemplo el trabajo de Ai Weiwei: "Está dibujando una China diferente sin ayuda de nadie".

Las Pussy Riot son conocidas por su particular y arraigado sentido del humor. Al respecto, Masha nos cuenta entre carcajadas: "Si estás involucrado en alguna acción política o social en Rusia necesitas tener sentido del humor, porque si no te vuelves literalmente loco. ¡Tienes que reírte! Allí todo es absurdo… Es hasta gracioso, como Kafka. Si vives con la idea de que todo lo que ves está pasando "de verdad", no haces nada: o te vas a casa a llorar o te tiras en el sofá a ver la tele. Para cambiar las cosas necesitas una motivación extra". En su manual de activismo, reconocen lo absurda que puede llegar a ser la política, por eso nos animan a salir de casa y a hacer las cosas por nosotros mismos.

¿Y qué opinan de la moda? Es un poco lamentable que haya mucha gente joven que se ha mostrado receptiva al discurso de Pussy Riot porque son chicas "con rollo", pero lo cierto es que la imagen del grupo es algo que les ha acompañado desde sus primeras actuaciones. "Nos encantan los vestidos", dice Masha. Nadya añade: "Pasa lo mismo que con las instituciones políticas y las redes sociales: puedes pretender que no te fijas en el vestido, pero si no lo haces el vestido se fijará en ti. Aunque seas un activista de izquierdas que pasa de la tendencias, la ropa que lleves en cada aparición pública también dice algo sobre ti y sobre los que te rodean". Incluso se plantean sacar su propia colección de moda: "Nos gustaría ver más ropa que diga algo sobre nuestro punto de vista político y social", confiesa Masha. "Ya existe ropa 'reivindicativa' pero solo se hace en forma camiseta. Nosotras queremos llevar vestidos, pantalones, sujetadores… ¡Todo!". Diseñadores, tomad nota.

Tanto a Nadya como a Masha les interesa más incitar al cambio en general que en difundir un mensaje en particular. "Todo el mundo puede ser una Pussy Riot", afirma Nadya. "Puedes opinar como nosotras o simplemente usar alguno de nuestros métodos para expresar tus creencias políticas". Sobre sus métodos, Masha nos explica: "Para cambiar las cosas puedes hacer música, grabarte en vídeo… Tampoco tienes porque hacer lo mismo que nosotras. No somos dueñas de las ideas: cada uno puede tener sus propias formas de rebelarse".

La nueva revolución de Pussy Riot no sale por televisión: se tuitea, se postea en Facebook y aparece en los blogs. Estas chicas graban sus manifestaciones y las difunden con la ayuda de las redes sociales para que lleguen a un máximo de gente lo antes posible. "Es parte de nuestra estrategia para dominar el contexto político", nos cuenta Nadya. Masha añade: "Dado que ahora todo se mueve en Internet, nosotras no podíamos ser menos. Sobre todo en el último año: Rusia ha clausurado todos los medios de comunicación independientes y ahora Facebook y Twitter son las principales fuentes de información en nuestro país".

Por tanto, ¿cuál es su verdadero sueño? Masha responde: "Queremos que nuestros hijos puedan vivir en una Rusia distinta; una con libertad de expresión y acceso a la educación. No pedimos milagros, solo queremos lo que hemos visto que tienen otros países. Tratamos de construir una Rusia mejor, pero no podemos hacerlo solas, por eso tratamos de…", y mientras Masha trata de encontrar las palabras adecuadas, Nadya la interrumpe con un "¡NO PODEMOS HACERLO SOLAS!".

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Texto Rory Satran
Fotografía Bruce Weber
Asistentes de fotografía Chris Domurat, Ryan Brinkmann, Jeff Tautrim.
Producción Little Bear Inc.
Asistente de producción Reynaldo Herrera.
Localización Golden Beach, Florida.