la moda española y el ego: ¿quién escucha a los jóvenes diseñadores españoles?

¡Feliz cumpleaños, EGO! Hoy en i-D analizamos la última edición de la pasarela y hacemos un repaso de lo que comenzó siendo una apuesta absolutamente loca, siempre bien organizada y exultantemente necesaria y que se ha convertido en un clásico de la...

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26 Febrero 2016, 12:20pm

El EGO acaba de cumplir 10 años, así que parece el momento ideal para echar brevemente la vista atrás. Esta iniciativa nació con sus desfiles en el centro de Madrid -en Alcalá, 31, a tiro de piedra de la Puerta del Sol-. Por entonces causó sensación por muchos motivos: había novedad -diseñadores de los que muy pocos habían oído hablar antes-, había asistencia de otros diseñadores del fashion system español -que se acercaban por allí para apoyar, curiosear y charlar con prensa y amigos-, acudían medios de comunicación en ese soporte llamado papel (porque entonces casi nadie sabía lo que era un blog) y, sobre todo, había un ambiente lúdico y una sensación de estar cambiando Madrid desde dentro, desde el centro literal y figurado.

Hace algunos años, sin embargo, EGO se mudó a IFEMA para estar más cerca físicamente de la Fashion Week de Madrid. Este movimiento le ha ayudado a crear excelentes noticas: le ha hecho más conocido -cualquier diseñador de moda en España sabe de su existencia-, le ha dado mayor fortaleza a su propuesta -gracias en parte a haber encontrado a patrocinadores como Samsung-, le ha dado tiempo para dar la primera oportunidad a jóvenes diseñadores en España -pensemos en El Delgado Buil, Roberto Piqueras, American Pérez, Pepa Salazar o ManéMané- y, quizá lo más inesperado, le ha dado espacio para albergar el Showroom EGO, una de las mejores iniciativas que han salido desde su organización.

La única manera en la que la industria puede cambiar es gracias a gente nueva: gente joven que venga de fuera y que diga lo que es obvio: 'no tiene sentido hacer esto así, no tiene nada que ver con la realidad de los tiempos y con lo que queremos y es por eso que vamos a hacer algo distinto.

Al contrario de lo que ocurre en otros eventos similares, el showroom no solo sirve a los diseñadores para decir "yo también estuve allí", sino que funciona como efectivo punto de venta y de encuentro. Allí  tienen la oportunidad de mostrar sus últimas colecciones, pero también de conocer personalmente a sus clientes, establecer contactos e, incluso, obtener réditos económicos.

Imagen vía @xavi_reyes

Esto que decimos debería ser una obviedad, pero en absoluto lo es. La de la moda es una industria en la que demasiado a menudo se olvidan los aspectos económicos y empresariales que necesariamente la rodean. Una industria que mueve miles de millones en todo el mundo, que tiene una responsabilidad social colectiva que muy a menudo ignoramos y cuyo impacto socio-económico no podemos dejar de recordar.

A este respecto hay que dejar una cosa clara: para los jóvenes diseñadores de moda en España hacer ropa no es un hobby, sino un proyecto empresarial que dirigen, en muchas ocasiones, con el apoyo de su entorno más cercano. La mayoría de ellos apenas tiene puntos de venta físicos y limitan sus ventas a sus plataformas de e-commerce

Es por eso por lo que el showroom resulta tan importante. Desde la organización, además, se ha hecho un excelente trabajo en materia de selección de diseñadores: hay 'aforo limitado' y no puede exponer cualquiera, lo que hace las cosas más fáciles para un cliente que siente que detrás de cada uno de ellos hay una historia, una forma de hacer las cosas y, en casi todos los casos también, un made in Spain que cada vez más tiene más importancia. 

Imagen vía @44store_madrid

En cada edición, en el EGO se premia a la mejor colección. La recompensa consiste en desfilar con esa misma colección en la siguiente temporada en otra de las ciudades donde Mercedes Benz -patrocinador de la Fashion Week- alberga otras semanas de la moda. Un premio que, si bien tiene su aquél, da la sensación de quedarse en lo anecdótico: lo que los jóvenes diseñadores necesitan no es -o no solo es- apoyo mediático, sino inyecciones financieras, consultorías profesionales y asistencia en la producción de sus colecciones. 

En un mundo ideal el premio podría recoger todos estos aspectos: viajar a otra capital, conseguir dinero para crear la próxima colección, facilitar la relación con compradores que pusieran algunas piezas de la colección en tiendas de todo el mundo... En un mundo ideal, también, la asociación entre los diseñadores 'oficiales' (es decir, los de la Fashion Week de Madrid) y los 'novatos' fuera real y el apoyo fuera mutuo: en realidad los jóvenes necesitan a los mayores y los mayores a los jóvenes. Pensar de otro modo es ignorar la realidad de una revolución generacional y tecnológica que, además, afecta a disciplinas que van más mucho allá de la moda.

En esta edición la ganadora fue Ela Fildago, estudiante de moda de 22 años del IED de Madrid. Ela presentó una colección con claras influencias japos -piensa en Comme des Garçons, en Yohji Yamamoto- y cuyo éxito radica en haber sido capaz de crear una propuesta con alma, con un punto perfecto de teatralidad, "anti comercial" para muchos, y que en sus mejores looks nos recordaba que la moda es industria, pero que también está compuesta de sueños -que son la razón por la que muchos de nosotros estamos por aquí-.

Desfile Ela Fidalgo

A muchos nos pilló por sorpresa, ya que es la primera vez en mucho tiempo en la que se premiaba una colección que -en principio- está en las Antípodas de lo que suele triunfar en EGO. Pero en cada premio hay muchas cosas que no se ven. En este caso, no solo el talento y la capacidad de trabajo, detalle y conceptualización de la diseñadora, sino también su poder para comunicar su historia.

Ela Fidalgo ha sabido transmitir todo eso y, sobre todo, ha sabido rodearse de gente que le ha apoyado tanto en la confección como en la financiación de una colección que ha sido -en sus palabras- "como una especie de crowdfunding".

Se dice muchas veces que el dinero es el único motor en la moda, y es verdad que es importante para comprar telas, producir, etc. Sin embargo, no se habla tanto de la capacidad que un diseñador tiene de rodearse de talento. Porque un diseñador debe ser ante todo un líder (y hay muchos tipos de líderes: piensa en Rei Kawabuko, Jonathan Anderson o Miuccia Prada).

Ganar, pues, es conseguir que más de 20 personas crean en tu proyecto de forma activa; saber que no es un oficio solitario y que, en la moda -aunque de cara a la galería solo se vea a los grandes directores creativos- lo que al final importa es el trabajo de un equipo: dirigirlo, coordinarlo y conseguir lo mejor de cada uno de sus componentes.

Desfile Ela Fidalgo

Pero no solo de Ela vivió el EGO. Estos días fuimos testigos del magistral trabajo de Sheila Pazos -estudiante de ESDEMGA en Pontevedra- que presentó una colección marca de la casa llena de color, referencias pop y una maravillosa riqueza de tejidos. También destacó la muy positiva evolución de 44 Studio, que presentó una colección con tres colores básicos (rojo, negro y blanco) con un mensaje "A NEW RELIGION" muy bien hilvanado y comunicado, y con ganas de vender absolutamente todo en su tienda propia en el Barrio de Malasaña en Madrid.

Desfile de Sheila Pazos

Desfile 44 Studio

Y más: Xavi Reyes, ganador de la anterior edición de EGO, se consolidó como una de las marcas que mejor está entendiendo que los géneros están para ignorarlos -y, si no, al tiempo- y que su carrera tanto dentro como fuera de las pasarelas va haciéndose cada vez más y más impresionante. Rubén Galarreta demostró también que uno puede ser fiel a sí mismo y pasar de las tendencias más obvias para así desarrollar una personalidad propia;  Virginia Vallejo propuso irse a una tecnológica playa con cristales Swarovski y, en sus mejores momentos, Antonio Sicilia hizo que quisiéramos meternos en una nave espacial por y para siempre. 

Desfile de Xavi Reyes

Desfile de Rubén Galarreta

Virginia Vallejo

Antonio Sicilia

También hubo espacio para propuestas más sobrias y que demostraron que en España hay diseñadores jóvenes para todos los públicos: con unas prendas que podrían estar colgando de las perchas de varias tiendas desde ya, tanto Mikel Colás como Natalia Rivera hicieron que muchos de los asistentes de última hora se acercaran a su showroom o, al menos, se arrepintieran de no haberlo hecho antes.

Mikel Colás

Natalia Rivera

El EGO de esta edición nos ha dejado con ganas de escuchar y de saber más sobre lo que los jóvenes diseñadores españoles tienen que decir. En nuestro primer número del año de i-D (el que ahora mismo está en los kioscos) Sarah Mower -embajadora de talentos emergentes del British Fashion Council- dice algo que debería hacernos reflexionar a todos: "La única manera en la que la industria puede cambiar es gracias a gente nueva: gente joven que venga de fuera y que diga lo que es obvio: 'no tiene sentido hacer esto así, no tiene nada que ver con la realidad de los tiempos y con lo que queremos y es por eso que vamos a hacer algo distinto".

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Texto Vicente Ferrer
Collage Álvaro Piñero