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el año en imágenes, por olivia bee

PorOlivia Beeyi-D Staff

Una imagen vale mil palabras, o eso dicen. Por ello, hemos invitado a algunos de nuestros fotógrafos favoritos a que nos envíen 12 imágenes que resuman su propio año: desde instantáneas personales a momentos íntimos, pasando por paisajes increíbles y...

Olivia Bee se convirtió en una prodigio de la fotografía cuando hizo su primera campaña para Converse a los 15 años. Ahora, a los 22, ha construido un portafolio impresionante documentando los mejores momentos de su adolescencia a lo largo de los últimos siete años. Excesivamente emocional, irracionalmente melodramática e inconscientemente bonita, la adolescencia siempre ha sido la etapa que la mayoría de personas odian y a la que todos quieren volver. Jóvenes besándose bajo el agua, haciendo skate, saltando desde trenes... Olivia tiene documentados todos estos momentos imprudentes, felices y emocionantes. Este es su precioso año en fotos.

Enero
Empezamos el año nuevo en Portland con una maquinilla de afeitar y unos besos. Montan una fiesta en una de las casas a las que solía ir cuando tenía quince años, cuando aún vivía en Oregón. Estoy segura que ya he pasado Año Nuevo aquí antes —¿a los 15? ¿16?—. Nuestro grupo de siempre entra a la fiesta, navegando por el río de chicos que se despliegan por toda la 39th Avenue. Este sótano no ha cambiado mucho —incluso la cerveza es la misma—. Vemos las bandas de metal que marcaron mi experiencia durante el instituto. Hablo de una reunión de varias personas, pero con algunas caras nuevas y todos están emocionados. ¿Tienen 15 años? ¿16?. Me emociona.

Febrero
Llevo a mi madre a Islandia. Fui el año pasado durante el invierno después de una ruptura difícil y me ayudó a curarme. Islandia te hace sentir muy humano porque es muy extraterrestre y salvaje. Hacemos un viaje por carretera hasta Vestfirðir. Me gusta ver de nuevo algo que te marcó con alguien que amas. La imagen de la cascada fue vendida después para recaudar fondos para el Oceti Sakowin Camp en Standing Rock. El agua es vida.

Marzo
Empiezo a pasar más tiempo en California. Me dispongo a tener muchísimo sexo en el desierto.

Abril
Cumplo 22 años. Un montón de amigos se vienen conmigo a una cabaña en Nueva York. No hay jacuzzi... Así que nos montamos el nuestro propio.

Mayo
Visito Portland muy a menudo en primavera. Mi hermano acaba de cumplir diecisiete y me veo reflejada en él. Encontró a un gato en la calle y se lo quedó. Cada vez hay más animales —mi pobre madre nunca quiso un perro y ahora tiene tres—. Lo tienen que castrar… Mi padre está enfadado por tener que pagar la factura del hospital. Mi madre no le deja tener animales en su casa, por lo que los tiene en casa de su novia. A veces me cuesta trabajo saber si hay cobijas o perros en su cama.

Junio
El verano siempre es una época en la que estoy ocupada. Empiezo a trabajar demasiado, pero sé que puedo hacerlo y después puedo descansar y volver a mis pasatiempos de nuevo. A veces pierdo el contacto conmigo misma en estos momentos de trabajo intenso, pero necesito un tiempo sola. Estoy muy cansada y sigo viajando ida y vuelta entre Nueva York y Los Ángeles para después conducir por el desierto hasta el trabajo, y todo se vuelve a repetir. Empiezo a olvidar mis llaves, mis cepillos de pelo y mis cámaras en otros estados y países. Me siento agradecida por tener estos calendarios tan agresivos porque son una experiencia; siempre estoy agradecida por tener trabajo, y también lo estoy por el tiempo de soledad y auto reflexión. Encuentro la paz cuando me paro a mirar amaneceres y atardeceres.

Julio
Me embarco en un viaje por carretera terriblemente hermoso para realizar un proyecto propio. Estamos trabajando; trabajando duro, pero es puro amor. Dormimos en moteles en Utah y en cabañas más hacia el norte. Creo que hice mi mejor serie que hasta el momento. Comimos en un pórtico con vistas al valle. Subimos una montaña en la oscuridad sin haber dormido. Conducimos hasta muy lejos y demasiado rápido. Todo es demasiado bueno.

Agosto
Dakota y yo nos encontramos al sur de Oregón. Nos quitamos la ropa, que está a 40 grados, y caminamos por el agua fría (en Oregón, siempre es así) a través de un túnel para encontrar un lugar secreto para nadar rodeado por arbustos de zarzamoras.

Septiembre
Aún hace mucho calor en Nueva York. Vamos a la playa. London trata de enseñarme cómo hacer volteretas. Es tan guay que a veces me dan ganas de vomitar; es algo genial, pero sigo sin poder hacer volteretas.

Octubre
En Oregón, vamos de paseo por el campo. Algo que ha sido una tradición familiar durante más de una década. Dormimos en un granero con un barracón en la parte superior. Cantamos y comemos y escribimos y jugamos y nadamos y cantamos y cantamos. Las estrellas son enormes.

Noviembre
Me encuentro en la Montana rural y Donald Trump gana las elecciones.

Diciembre
Vuelvo a Portland para reflexionar. Está lloviendo, por lo que estoy tranquila. Hiberno y leo mucho, y salgo para ver a unos cuantos amigos, pero en su mayoría veo a mi familia y la naturaleza. Mi padre y yo visitamos las cascadas. Pienso en el flujo del universo y en cómo las lágrimas y el agua son sensuales. Guardo esperanza para 2017.

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Texto y fotografía Olivia Bee