lo más importante de 'élite', de netflix, es su potente carga queer

Este artículo puede contener 'spoilers', pero es que a estas alturas ya deberías saber quién mató a Marina.

por Álvaro Piñero
|
17 Octubre 2018, 9:16am

¡Sexo! ¡Dinero! ¡Drogas! ¡Sangre! ¡Chantaje! Pobres niños ricos, agotados de cargar siempre con su pesada mochila (de Chanel, como Lu) llena de envidias y comentarios hirientes... Su mayor dilema en la vida es el de decidir si rendirse a las decisiones de sus hostiles padres o rebelarse contra ellos. ¿Os suena? Seguro que habéis oído comentarios similares cada vez que se estrena una serie adolescente centrada en las acomodadas vidas de los "hijos de" repletas de familias desestructuradas, carencias afectivas y catástrofes sentimentales.

Hace un par de semanas, Netflix lanzó Élite: la apuesta de la plataforma de streaming por cubrir un vacío generacional para los nacidos a partir del año 2000 que necesitan regocijarse con la vida de los adinerados y la de los humildes que tratan de irrumpir en la alta sociedad. Sin embargo, y como personalmente esperaba después de meses ansioso por su estreno, también ha llegado a otras franjas de edad y a los no fans del género. Y eso no lo decimos nosotros: la serie permanece en el primer puesto del ranking de audiencias de Netflix por segunda semana consecutiva desde su estreno el pasado 5 de octubre.

Yo me obsesioné con las vidas de Blair Waldorf, Seth Cohen, Marissa Cooper y hasta con la emblemática y repetitiva crisis existencial de Ruth en Física o Química, pero ¿a quién recordará con ternura la generación Z cuando empiece a pagar facturas de autónomos y a enfrentarse a los problemas de un planeta con temperaturas cada vez más inexplicables? Es probable que a Marina, Samuel, Nano, Lu o Guzmán, pero a quienes deberían recordar sobre todo es a Ander y Omar.

Por fin una producción española que no reduce el argumento gay a un simple token para cubrir el cupo de diversidad sexual de la serie, sino que lo convierte en la historia de amor más bonita de toda la temporada. ¿Habría sido así sin las directrices de Netflix o si hubiese sido realizada por un canal convencional de televisión? Eso no lo podemos saber con certeza, pero lo importante es que todo el mundo ha caído rendido al embrujo de Omander.

La historia es simple: chico pijo quiere pillar maría; chico pobre se la vende; chico pijo queda debajo de un puente con desconocido sin foto de perfil a través de un "Grindr" de marca blanca (esto no lo hagáis nunca, por favor); desconocido resulta ser chico pobre, y lo que sigue ya lo descubriréis si todavía no la habéis visto. El encanto que envuelve esta relación recae en sus intentos de superar las adversidades a las que se enfrentan, centradas sobre todo en la situación familiar de Omar —que es musulmán y cuyos padres parecen no estar preparados para aceptar su condición sexual—.

ander omar elite netflix

A diferencia del resto de tramas amorosas de la serie, contaminadas por apuestas tipo "Crueles intenciones", infidelidades y mentiras varias, la de Ander y Omar se posiciona como la más honesta porque el amor que sienten el uno por el otro es verdaderamente desinteresado e incondicional. El triunfo de su relación es prácticamente imposible mientras Omar siga viviendo con sus padres, y es esta clásica fórmula "Capuleto + Montesco" la que ha conseguido enloquecer a los fans en Internet.

Que ambos actores sean increíblemente guapos también ayuda a que se hayan convertido en una de las parejas más populares en redes sociales, pero preferimos pensar que la relevancia que ha adquirido esta historia viene propiciada por un cambio de mentalidad entre los espectadores, que están hambrientos por consumir un contenido que realmente les represente (como ha pasado, por ejemplo, con Crazy Rich Asians, que con un casting íntegramente asiático ha conseguido batir récords en taquilla en Estados Unidos).

Desgraciadamente, todavía hay un gran sector de la sociedad repleto de odio hacia la comunidad LGTBQI y, recientemente, ha sido noticia la inteligente y colorida respuesta de Netflix a los comentarios homófobos que ha recibido en su cuenta de Instagram tras subir una foto de la pareja. "Perdona no he podido leer tu comentario porque estoy rodeadx por todos estos bonitos arcoíris", le comentaban desde la plataforma a uno de sus 'trolls'. Por eso, en #20GAYTEEN (el término de Internet que define 2018 como el año de la aceptación), Omander es más necesario que nunca.

Sin embargo, la de Omar y Ander no es la única relación "no convencional" de Élite. Carla y Polo, en un intento de ponerle un toque picante a la clásica relación hetero que empezó en sexto de primaria y "que va a durar toda la vida", se adentran en un triángulo sexual con Christian, uno de chicos que llega becado a Las Encinas.

La pareja lucha contra los prejuicios de sus amigos, como Guzmán, que no entienden que Polo permita que "ese chungo se esté follando a su novia y se la vaya a quitar", o Lu, cuyo clasismo no le deja ver más allá de sus narices. En ciertas situaciones, Carla y Polo consiguen sobreponerse a las opiniones de los demás y dejarse llevar por sus instintos, pero no les resulta nada fácil. Cuando los sentimientos de los tres empiezan a desarrollarse, Polo se decanta por tomar decisiones egoístas y acaba quebrantando una relación que, por otra parte, ya era insostenible desde el principio.

En una entrevista a El Periódico, cuando les preguntaron si sienten responsabilidad por representar a un publico que está pasando por la misma situación que sus personajes, Omar Ayuso y Arón Piper —que interpretan a Omar y Ander respectivamente— responden que "mucha" y que "tienen una tarea social muy grande." Sin embargo, los guionistas no han sabido ofrecerle un espacio representativo a las mujeres queer o a la comunidad trans en la serie.

Aunque es cierto que Carla forma parte de la relación poliamorosa de la serie, el verdadero intríngulis se genera entre Polo y Christian. Por lo general, las dinámicas LGBTQI de Élite se acaban desarrollando solo entre hombres cis y las mujeres quedan reducidas a la mera anécdota de que Polo tenga a dos power lesbians por madres. Esto es algo que esperamos que cambie en la segunda temporada y, de ser así, nos da pie a echar a volar nuestra imaginación. ¿O es que no sería genial que Lu pasase de Guzmán definitivamente y optase por liarse con la madre de Samuel? O que Nadia pase también de Guzmán y se acabe enamorando de un alumno nuevo que no se rija por las normas de género binario.

Los alumnos de Las Encinas no ven ningún problema en las distintas identidades sexuales de sus compañeros de clase; los problemas no vienen de la autoaceptación sino otros de factores externos. De esta manera, la serie trata de lanzar un mensaje claro: con el paso de los años, las sociedades serán más y más abiertamente queer, y son las generaciones anteriores las que tienen que adaptarse a este progreso.

Élite bebe de muchos éxitos televisivos, pero no es "el Gossip Girl español" porque es mucho más consecuente con el contexto social actual que la producción de The CW. Si obviamos las americanas con ribetes en la solapa, la serie refleja problemáticas que se viven en nuestra cotidianidad, como los prejuicios que giran en torno al hiyab, el todavía latente estigma hacia el VIH y la omnipresente corrupción económica que ha pasado a formar parte de la "marca España".

Tras su estreno, la serie ha dejado a muchos con la vista pegada a la pantalla del ordenador durante horas y ha recibido todo tipo de críticas y elogios por parte de medios nacionales e internacionales. Y aunque todavía tiene que acabar de desarrollar ciertos aspectos de su narrativa, Élite ha empezado con muy buen pie. Estamos seguros de que esto solo puede ir a mejor. Que tengan lindo día, queridxs.