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casey calvert: estrella del porno, intelectual y feminista

Hablamos con Casey Calvert -feminista y estrella del porno- tras su última colaboración con Herself.com: la nueva plataforma de la actriz australiana Caitlin Stasey.

por Tish Weinstock
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04 Febrero 2015, 3:30pm

Casey Calvert tiene 24 años y es estrella del porno y una feminista de lo más comprometida. De pequeña era una chica como otra cualquiera: insegura tanto por su cuerpo como por su sexualidad -ya que el sadomasoquismo es una de sus prácticas predilectas-. A día de hoy, Casey trabaja en la industria pornográfica y lo hace para expresar su sexualidad libremente y reivindicar sus derechos como mujer porque para ella el porno no codifica a las mujeres: le otorga poder al hombre y -desgraciadamente para algunos- supone una fuente de financiación para su adicción a las drogas. Casey ejerce su derecho de decidir lo que quiere hacer con su cuerpo y no es algo común en una industria que no se preocupa por la violencia en contra de las mujeres, la explotación de las actrices ni la transmisión de enfermedades. A pesar de que Casey deja que los actores la dominen no significa que tengan ningún tipo de control sobre ella. "Solo dejo que me objetiven cuando yo quiero" declara la americana en una época en la que todavía se roban las fotos eróticas de los móviles de las famosas. Recientemente ha sido fotografiada para Herself.com -la plataforma feminista online de la actriz australiana Caitlin Stasey- y en i-D hemos hablado con ella sobre sexo, feminismo y su experiencia en el porno.

Cuéntanos un poco sobre ti y de dónde vienes.
Crecí en Gainesville (Florida) en una familia de clase media-alta. De niña era muy tímida y tenía muy pocos amigos. No era nada popular: era la típica rata de biblioteca que vestía como un chico y sigo siéndolo. Tengo una relación muy cercana con mis padres y lo cierto es que no cambiaría nada de mi infancia.

¿A qué te dedicas y por qué?
Vivo la vida como quiero y porque puedo.

¿Cómo te adentraste en el mundo del porno?
En mi primer año de universidad empecé a trabajar como modelo para artistas y fetichistas. No fue algo buscado: conocí a la gente adecuada en un momento de mi vida en el que estaba explorando mis fantasías personales y me dijeron que podía ser modelo. Al principio pensé que estaban locos pero lo probé y me acabó encantando. Tras graduarme decidí avanzar en mi carrera como modelo y hacerlo bien. Como ya había fotos mías desnuda por Internet, la industria pornográfica no tardó en ponerse en contacto conmigo. Hablé con mis padres y busqué información de todo tipo antes de lanzarme y mudarme a Los Ángeles.

¿Qué te aporta el porno -además de lo que todos sabemos-?
¿Y qué es lo que todo el mundo sabe? ¿El sexo? De todas formas, me llevo dos cosas muy importantes del porno: la oportunidad de explorar mi sexualidad y de vivir como me da la gana -gracias a la libertad económica que me proporciona-.

Pareces una mujer con mucha confianza. ¿Alguna vez te has sentido avergonzada por tu cuerpo o tu sexualidad?
Desde luego. Cuando era pequeña era muy insegura: sabía que tenia un cuerpo sano pero en ningún momento pensé que era sexy, ni siquiera bonito: yo era la chica lista, no la guapa. En cuanto a mi sexualidad, no me avergonzaba hasta que empecé a explorarla.

¿Alguna vez te has sentido discriminada por tu profesión?
Por supuesto. A la gente le encanta juzgar a alguien que se dedica a la pornografía pero no me lo tomo enserio. Todos esos juicios morales cargados de frustración no van conmigo.

¿Te consideras una mujer feminista?
Sin lugar a dudas.

¿Y qué es el feminismo para ti?
Para mí el feminismo es el derecho de toda mujer a elegir.

¿Qué le dirías a todos aquellos que dicen que el porno objetiva a las mujeres y que solo se centra en la supremacía masculina?
Que yo soy el ejemplo de que eso no es cierto del todo. Estoy de acuerdo en que en mis películas puede parecer que estoy siendo sometida pero en realidad soy yo la que lo ha consentido. Solo me dejo someter cuando yo quiero.

¿Te molesta toda esta negatividad?
La verdad es que sí. En mi mundo ideal, la gente que se dedica a esto es tratada por igual pero en nuestra sociedad todavía hay muchos tabúes alrededor del sexo y todavía queda mucho tiempo para que desaparezca esa actitud.

¿Te sientes identificada con el concepto "estrella del porno"?
No del todo. Soy una chica de 24 años con una familia normal que se dedica al porno.

¿Qué errores comete la gente cuando se habla de actrices porno?
La gente cree que tenemos problemas de algún tipo y que no nos dedicaríamos a esto si fuésemos "normales". Se dice que todas lo hacemos para sacar adelante a nuestros hijos, por un problema de drogadicción o porque nuestros padres nos violaron de pequeñas pero -a pesar de que algunas si que han pasado por ello- muchas estamos porque queremos.

Dedicas parte de tu tiempo a las obras benéficas. ¿Crees es que es importante usar tu popularidad para una buena causa?
Soy muy afortunada y tengo muchísimos seguidores en Twitter. Si puedo aprovecharme de ello para hacer algo bueno, lo voy a hacer sin duda alguna.

¿Qué puede aportar el porno a los derechos de las mujeres?
El porno me ha dado algo que nada ni nadie me podría haber dado: el control de mi sexualidad. Las mujeres se pasan la vida investigando, aceptando y usando su sexualidad pero este no es mi caso. Mi sexualidad me pertenece y no hay mucha gente que pueda decir eso. El porno me ha dado fuerza y se la da a muchas otras que lo conciben de la misma forma.

¿Qué le dirías a las mujeres que tienen miedo a expresar su sexualidad?
Que no hay nada que temer.

Recientemente has posado desnuda para el blog de Caitlin Stacey. ¿Fue muy distinto a cuando lo haces en el porno?
Ya había trabajado antes con Jennifer Toole para un catálogo y lo cierto es que fue genial posar para ella en un ambiente mucho mas relajado. Nos pasamos el mismo tiempo hablando que haciendo las fotos. Así que respondiendo a tu pregunta: sí, fue una experiencia completamente distinta.

¿Dónde te ves en 10 años?
Trabajado en la industria cinematográfica: no importa si es para adultos, comercial o en ambas. Seguiré haciendo lo que realmente me gusta.

Descríbete en tres palabras.
Fuerte, única e independiente.

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Texto Tish Weinstock
Fotografía Jennifer Toole

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