las protagonistas de 'white girl' nos hablan de los secretos del rodaje de la película

Con motivo del estreno del debut de Elizabeth Wood como directora en los cines de Nueva York, entrevistamos a Morgan Saylor e India Salvor Menuez.

por Emily Manning
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08 Septiembre 2016, 11:45am

Cuando entrevisté a Elizabeth Wood para hablar de su fantástico largometraje de debut en marzo, la directora me aseguró que su protagonista, Morgan Saylor, no se parecía en nada a su personaje. "[Leah] no tiene nada que ver con ella. Se ha especializado en matemáticas en la Universidad de Chicago e interpreta a una monja en su próxima película", dijo Wood de la joven de 21 años, que es también una de las estrella de la serie Homeland

Cuando conocí a Saylor en Soho cinco meses después, ni la reconocí. Llevaba el pelo castaño claro con un largo a la altura de los hombros y cuidadosamente recogido hacia atrás, justo lo opuesto a la melena larga, rizada y rubia oxigenada de su personaje, que brilla bajo la luz del sol que marca el final del verano en Ridgewood y bajo el neón de las luces de las 'raves' en edificios industriales.

Saylor y su coprotagonista en White Girl, la artista y actriz India Salvor Menuez, tienen muchas cosas que las separan de Leah y Katie, las universitarias irresponsables que interpretan en la cinta semiautobiográfica de Wood. Sin embargo, tanto Saylor y Menuez prefieren pararse a pensar en las cosas que tienen en común con sus personajes. Estas similitudes son precisamente lo que da fuerza al atrevido retrato de nihilismo sin trabas de Wood. "Va sobre la gente joven en Nueva York. Es lo que somos nosotras. No de la misma forma que nuestros personajes, pero hay una conexión y algo familiar en esas escenas", dice Menuez.

La película se ha descrito como impactante, feroz, gráfica y polémica, pero, según Menuez, sobre todo "es realista". "La vida es así de loca. Todo lo que sucede [en esta película], sucede en la realidad, a ti, a tus amigos, a algún conocido", asegura.

¿Qué es lo primero que os atrajo de este proyecto?
Morgan Saylor: Cuando leí el guion me asustó. Pensé: "Me muero por ver quién hace esta película, y cuando esté hecha la veré de todos modos. Pero voy a ir a por ella; quiero estar ahí". Eso fue en febrero, hace casi dos años y medio. Yo llegué bastante después, en mayo, y empecé a salir mucho con Elizabeth. En ese momento estaba haciendo una obra de teatro, así que solíamos quedar para comer y hacer el tonto. Empezamos a grabar y a trabajar con el guión, y poco a poco se fue uniendo otra gente al proyecto.
India Salvor Menuez: A mí me molaba porque parecía una historia difícil de contar, pero estaba bien contada. Te hacía pensar en un montón de cosas de forma incómoda.
Morgan Saylor: La mayoría de los guiones que leo para gente joven son sobre chorradas de instituto; mientras que este parecía tratar sobre gente que conocía y parecía contar cosas desagradables que se encuentran presentes en mis conversaciones con amigos. Me pareció que era un guion diferente sobre gente joven.

Vuestros personajes no funcionan como una unidad, pero su compañerismo es importante para la película. ¿Cómo se desarrolló vuestra relación fuera de la pantalla para poder entender esa dinámica?
MS: La primera conversación que tuvimos de verdad fue en la sala de audiciones.
ISM: Y nos dimos cuenta de que teníamos a un montón de conocidos en común.
MS: Habíamos estado en los mismos sitios y en las mismas fiestas.
ISM: Y la actitud de Elizabeth a mostrarse abierta como persona sin ningún tipo de miedo te anima mucho a abrirte tú también. Tuvimos la oportunidad de conocernos de una forma muy auténtica.
MS: El personaje de India es mi único aliado declarado a lo largo de todo el film. Es algo que fui percibiendo y me molaba mucho la idea de tener a otra joven como compañera. Era muy guay tenernos la una a la otra en el plató.
ISM: Me sentía mal cuando no estaba en el plató.
MS: Es verdad, volvías después de que hubieran pasado unos tres días haciendo algo y me preguntabas qué tal había ido.

¿Podéis contarme sinceramente cómo fue? Todas las escenas de drogas y sexo son falsas, pero psicológicamente la experiencia debe de haber sido un reto.I
SM: Por muy distante que pueda parecer, no había nada que no nos resultara familiar en algún aspecto. Pensábamos: "Lo estamos haciendo", pero porque tenemos que hacerlo.
MS: Saber que todo eso parecía real te hacía querer actuar mejor y conseguir mejorar las escenas. Esta chica alcanza su máximo esplendor haciendo locuras y disfrutando de ellas; lo percibes como una emoción muy humana y quieres ser capaz de representarla.
ISM: Es el cosquilleo de sentir que estás viviendo al límite y esa experiencia es algo que te hace sentir vivo de algún modo. Es una sensación diferente a vivir en casa de tus padres. Siendo de Nueva York, a veces lo puedo ver cuando alguien se muda a Nueva York; creen que están en una peli. Estas chicas se comportan como si pensaran que su vida es una fantasía en la que todo tiene que funcionar.

Estos personajes experimentan cambios de poder muy interesantes; los intercambios sexuales que empiezan con consenso a menudo no suelen acabar del mismo modo, pero en muchas ocasiones estos cambios son sutiles y sobreentendidos. ¿Cómo los abordasteis?
ISM: Creo que estas chicas viven en la fantasía de su realidad postracista. Pero a través de las experiencias que viven se dan cuenta de que están rodeadas de un racismo sistemático y de un patriarcado sistemático que va a acabar con ellas. Por mucho que se sientan libres, vivas y empoderadas por su sexualidad, ese poder también se les puede arrebatar.
MS: Una de las cosas que creo que se ha hecho muy bien en la peli es su ritmo. Es hedonista y sigue, y sigue, y sigue; se pilla una raya de coca o una polla. Hay muchos estímulos. La primera vez que parece estar presente en sus decisiones es después de todo eso. Me han preguntado un par de veces qué era lo que pasaba por su cabeza al final de la película, que qué era lo que se había llevado. Y algo que trata la película sobre este tema y que me parece muy importante es tener esa edad y aprender a ser conscientes. Aunque no haya logrado averiguar todo lo que quiere hacer, está empezando a entender por primera vez cuál es su privilegio.
ISM: Está viendo cuáles son los límites de ese privilegio, al darse cuenta de cuál es su privilegio por ser blanca y luego ver cómo ese privilegio se desvanece por ser mujer.

Cuando entrevisté a Elizabeth, no habían salido muchas críticas de la película, y una de ellas —que estaba firmada por un hombre— sugería que Leah "transformó" a su violador. Ahora que hay más gente que ha visto la película y están respondiendo ante ella, ¿cómo tratáis estas respuestas?
MS:
En la ronda de preguntas y respuestas que hemos hecho antes, después de la proyección de la película, un tipo planteó una pregunta que a nosotras nos pareció una forma muy jodida de hablar sobre la violación.
ISM: Creo que utilizó la palabra "tentador".
MS: Era un tipo blanco más mayor que nosotras y creo que no era capaz de entender que si una mujer está inconsciente y un tipo se la tira, es una violación.
ISM: Es increíble descubrir la cantidad de gente que no sabe cómo definirlo. Cuando las dos partes están intoxicadas, hay una gran zona gris, pero al mismo tiempo a veces está muy claro. Cuando lo ves sobre la pantalla, tienes ese momento para verlo desde fuera y decir: "está claro". Y cuando la gente que observa no lo ve claro, da mucho miedo. Pero creo que mola que se presenten estos puntos de vista, de verdad. Agradezco mucho que la gente pueda revelar su lectura enfermiza de una escena como esa para que podamos tener un debate sobre ello. Siempre espero que la gente salga del cine sintiendo que se ha dado una respuesta, pero de repente les surgen nuevas preguntas. Les han mostrado una perspectiva diferente o una perspectiva que estaban esperando ver.

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Texto Emily Manning
Fotografía Eric Chakeen

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