joven, gay, blanco y delgado: ¿qué dice de nosotros la obsesión por el 'twink'?

Si realmente hemos entrado en "la era del 'twink'", debemos entender el dolor que ha sufrido dicho cuerpo y el dolor que ayuda a perpetuar.

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may. 23 2018, 7:13am

La semana pasada, The New York Times informaba que habíamos estrenado una nueva época cultural: la era del 'twink' [término que se utiliza para describir a un hombre gay joven, que apenas ha superado la mayoría de edad, con cuerpo delgado y lampiño]. Citaron muchos ejemplos de hombres blancos, jóvenes y esbeltos que han surgido en la cultura pop este año como evidencia del comienzo de esta nueva corriente, incluidos Timothée Chalamet, Olly Alexander, Troye Sivan y otros.

Lo más curioso es que distinguieron entre 'gay twinks' y otros tipos de 'twink', incluyendo a los actores heterosexuales de la película Dunkirk. Esta dicotomía es ahistórica: el 'twink' es esencialmente gay, tan fundamental para el léxico anglosajón (y ahora el nuestro) como misterioso para la mayoría de las personas heterosexuales. Pero este no es el único revisionismo en la pieza. Su simplicidad oscurece la compleja política del cuerpo 'twink' en el contexto de la homosexualidad, el dolor que ha soportado y, de hecho, el dolor que ayuda a perpetuar.

El origen del término 'twink' se atribuye al típico bizcocho estadounidense dorado por fuera y relleno de crema, una referencia burda al estereotipo de que los hombres gays jóvenes y afeminados son pasivos y, por lo tanto, están rellenos de semen. A pesar de que el lenguaje pudo haber llegado a un entendimiento, el conjunto de relaciones sociales que encapsula es anterior a los Estados Unidos. En la Antigua Grecia, incluso más crucial para la cohesión social que la relación reproductiva entre el hombre y la mujer, era la relación didáctica y sexual entre el hombre y el adolescente.

La pederastia ateniense fue formalmente reconocida e incluso celebrada, pero fue estrictamente vigilada: se esperaba que el hombre se acostase con su hijo, sin realizar la penetración anal. Recibir sexo anal estaba profundamente estigmatizado, y se pensaba que impedía que el chico evolucionara hacia la madurez. Los eromenos adolescentes de Atenas fueron tal vez las primeras encarnaciones del 'twink' en la historia registrada, y aún perduran hoy, inmortalizados en reliquias decorativas.

La dicotomía griega de hombre y niño ha evolucionado, pero al igual que las reliquias, ella y sus estigmas han sobrevivido. No hay que mirar más allá de Grindr, donde puedes seleccionar entre estas dos opciones: ¿'Twink' o 'daddy'?, pregunta. El hecho de que la aplicación gay más popular del planeta espere que te categorices por un conjunto de arquetipos sexualizados desvela mucho. Esta estricta vigilancia social todavía condiciona las vidas de los hombres gay de hoy en día.

"El hecho de que la aplicación gay más popular del planeta espere que te categorices por un conjunto de arquetipos sexualizados desvela mucho. Esta estricta vigilancia social todavía condiciona las vidas de los hombres gay de hoy en día".

Cuando de adolescentes navegamos por primera vez sin rumbo en las turbias aguas de la pornografía en Internet, protegiendo las pantallas de nuestros ordenadores de los indiscretos ojos de nuestros padres, nos sentimos abrumados por esta categorización de cuerpos. Pornhub ofrece categorías que incluyen "Bear" (oso), "Daddy" (papi), "Jock" (deportista) y "Twink". Lo masculino es dominante y lo femenino, sumiso: este mensaje retumba en nuestros cerebros desde el momento en que llega nuestro despertar sexual.

Los jóvenes gays afeminados entienden con todo esto que deben convertirse en objetos sexuales. En Grindr hay una tendencia en crecimiento de hombres homosexuales masculinos que utilizan la abreviatura "Masc4Masc" en sus perfiles para indicar que solo están buscando sexo con hombres "de verdad" —grandes, musculosos, peludos y heteronormativos—. Es común encontrar hombres que se autodenominan orgullosamente "masc tops", como si ser pasivo y femenino fuera grotesco o peyorativo de alguna manera. La antigua humillación de Atenas perdura.

Esta deshumanización y autodesprecio internalizado dentro de la comunidad gay es una sensación de inutilidad promulgada por la sociedad homófoba latente. Los 'twinks' son caracterizados dentro del estereotipo por tener rasgos femeninos, y esta feminidad es un pararrayos para el abuso homofóbo. Los jóvenes femeninos son los objetivos obvios de la violencia: mira a Matthew Shepard. Cuando era niño, a menudo era "blanco de burlas debido a su pequeña estatura y falta de cuerpo atlético". La brutalidad de su tortura y asesinato a manos de matones homófobos es una página horrible en la historia gay.

Personas como Olly Alexander y Troye Sivan, que han celebrado públicamente su feminidad, están haciendo un gran trabajo para tratar de reducir el estigma de feminofobia. El último 'single' de Sivan, "Bloom", ha sido aclamado como un himno para la comunidad gay, y el "Sanctify" de Alexander bromea con el estereotipo de sumisión en las relaciones sexuales. Buen ejemplo es la frase de la canción de Olly, en la que se burla de la etiqueta "Masc4Masc": "No tienes que ser sincero conmigo, veo lo que hay debajo de tu aspecto masculino".

Es cierto que el cuerpo 'twink' ha sido históricamente objeto de opresión de la feminidad y de violencia homófoba, y que actualmente estamos viendo ejemplos maravillosos que comienzan a disipar la feminofobia. No obstante, deja un mal sabor de boca en muchos chicos gay. Aunque reconoce algunos aspectos de la política gay, esta afirmación reduccionista borra una estructura de poder mucho más complicada que yace detrás de todo este concepto: el 'twink' ocupa una posición de poder debajo de ciertos cuerpos, pero también por encima de otros.

El problema va más allá de que los chicos femeninos sean avergonzados a modo de extensión de la misoginia del patriarcado. El problema es que asumimos que los hombres femeninos son débiles en primer lugar. Por eso, muchos hombres sienten la necesidad de que se mantenga esa relación heteronormativa de macho-hembra. Este es un mimetismo del determinismo biológico que dominó el pensamiento académico y ha sido invalidado por la teoría queer. Los roles sexuales no necesitan asociarse con el tipo de cuerpo. ¿Por qué asumimos automáticamente que un joven delgado quiere ser sumiso? La asunción de las propias características sociales de género es positivismo sexual y un absurdo mire por donde se mire. No necesitamos pensar en binario. El 'daddy-twink' no es unidireccional en su opresión.

"Los roles sexuales no necesitan asociarse con el tipo de cuerpo. ¿Por qué asumimos automáticamente que un joven delgado quiere ser sumiso?"

Lo crucial en este asunto es que la existencia de esta diada asume solo dos tipos de cuerpos. El macho flaco, femenino y blanco y el macho blanco musculoso y masculino. Todos los demás tipos de cuerpos se borran por completo del panteón sexual. Muchos usuarios de Twitter se mostraron indignados con esto: "Siempre ha sido la era del 'twink'". Lo que quieren decir es que, a pesar de que el cuerpo 'twink' ha sido oprimido por su feminidad, al menos ha sido reconocido. Existen muchos otros tipos de cuerpos homosexuales que son borrados del panorama: cuerpos gordos, cuerpos negros, cuerpos viejos... Incluso más común que la feminofobia en Grindr lo es el racismo, la gordofobia y el envejecimiento. No se rechaza solo la feminidad, sino también la grasa, los asiáticos y los mayores de 30.

Grindr incluso ofrece opciones para filtrar por origen étnico, peso y tipo de cuerpo. El resultado es que innumerables hombres homosexuales quedan lisiados con sentimientos de inadecuación precisamente porque no son jóvenes, porque no cumplen con el ideal del cuerpo estandarizado. Las consecuencias de esta vergüenza son de gran alcance: basta con observar las tasas de trastornos alimentarios, abuso de sustancias y tendencias suicidas entre los hombres homosexuales. Incluso los hombres homosexuales afeminados que cumplen con el ideal se ven obligados a preguntarse qué va a ocurrir cuando envejezcan: bajo el paradigma del 'twink', los chicos aparentemente tienen fechas de caducidad.

El filósofo Michel Foucault argumentó que la opresión de la sexualidad nunca murió. Aunque parecía evaporarse después de la época victoriana, para ser reemplazada por una cultura altamente sexualizada, esta nueva cultura era de hecho solo una mutación de la misma vieja regulación del cuerpo. La opresión, dijo Foucault, se disfraza. Esto nunca ha sido más evidente que en el supuesto amanecer de Age of the Twink: la glorificación del ideal 'twink' al mismo tiempo oprime a quienes lo encarnan, y a todos los demás que no lo hacen.

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Este artículo apareció originalmente en i-D UK.