Mi cabeza me ata hacia ninguna parte (2019)

gairah praskovia combina sexo, violencia y hórror vacui para ilustrar su personal visión del erotismo

La artista multidisciplinar española asegura que plasmar escenas BDSM le proporciona la paz interior que necesita.

por Raquel Zas
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28 Noviembre 2019, 11:24am

Mi cabeza me ata hacia ninguna parte (2019)

Contemplar la obra de Gairah Praskovia es como ver un edificio desplomándose; una imagen perturbadora que, irremediablemente, consigue que no apartes la vista del dibujo. Con ella, esta artista de 24 años de Ferrol expone las luces y las sombras que conviven en su perspectiva de la relación entre el placer y el dolor bajo un prisma con ápices de surrealismo.

Inspirada en el imaginario de la cultura ukiyo —procedente de Japón, donde vivió una temporada—, Gairah utiliza la ilustración tanto como forma de sanación personal como vía de representación de todas las facetas que forman su ser. Cuando la descubrimos vía Instagram, donde se mueve cómodamente esquivando las normas comunitarias de la red social, quedamos absortos con su impactante trabajo. A continuación, hablamos con ella para conocer mejor el verdadero significado que se esconde tras su retorcido mundo gráfico.

¿En qué momento te acercaste al mundo de la ilustración? De forma profesional, me atrevería a afirmar que el pasado año, en 2018. Sin embargo, ha sido algo que ha estado presente y formado parte de mi vida desde que tengo conciencia.

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'Hedoné' (2018)

¿Cómo definirías tus obras?
Composiciones en las que, mayoritariamente, el hórror vacui reina abrazando a personajes que muestran al espectador escenas de contenido explícito donde priman el sexo y la violencia; en gran parte de estas retratando prácticas que entran en lo categorizado como BDSM (Bondage, Dominación, Sumisión, Masoquismo).

Tu trabajo tiene como pilares la cultura nipona y el erotismo. ¿Cómo te interesaste por ambos mundos? ¿Cuáles son tus referentes?
No es la cultura nipona per se, sino el discurso pictográfico del ukiyo (浮世) o cultura del mundo flotante surgida en el periodo Edo (1603-1868). Este término tiene sus orígenes en el budismo, cuyo significado original no tiene nada que ver con lo que representa (憂き世). A pesar de ser palabras homófonas, para el budismo tenía una connotación pesimista. Así pues, este estilo de vida del mundo flotante era similar al que conocemos por hedonismo y fue incorporado al arte como consecuencia de un nuevo costumbrismo para el momento.

Con respecto al interés hacia el mundo erótico, me atrevería a decir que cuando era adolescente y empezaba a darme cuenta de mi sexualidad, supongo que como la gran mayoría de personas cuando inician el proceso de maduración. Esto lo aplicaba sobre cuadernos en los que abocetaba las ideas que rondaban por mi mente, además de empaparme de obras de artistas plásticos, audiovisuales, literarios y musicales que hacían énfasis en esta temática.

Cabe añadir que el erotismo es un concepto relativo y, por lo tanto, diferente para cada individuo. Bajo mi perspectiva, el dolor es algo intrínseco en el erotismo ya que la fuerza que le otorga la violencia al acto sexual convierte a las imágenes en un mensaje gráfico cargado de fuerza e instinto primitivo. Este mismo discurso pude descubrirlo en los artistas de ero-guro (エログロ), que, a día de hoy, muchos de ellos siguen siendo una gran influencia en mi trabajo: Tina Lugo, Shintaro Kago, Suehiro Maruo, Exotic Cancer o Toshio Saeki.

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'Otorgándonos placer en el bosque de los decapitados' (2019)

En tus ilustraciones, las mujeres suelen ser las protagonistas de dichos escenarios. ¿Qué mensaje quieres transmitirnos con tu obra?
El integrar personajes humanos no es más que una metáfora en la gran mayoría de ocasiones que pretende representar estados por los que pasa la mente humana y que, a priori, no son captados ni se consigue establecer una imagen objetiva de estos; como la disociación, la paranoia, la despersonalización, la euforia… Bajo mi experiencia vital son vividos de una manera tan extremadamente intensa que, a la hora de querer describirlos, no encuentro palabras que encajen con exactitud ante la magnitud emocional que me aborda en ocasiones. La mejor manera que tengo de soltar todo esto es de una manera gráfica. Muchos otros trabajos están inspirados en situaciones de frenesí absoluto con amigos, amantes y antiguos clientes que conocí siendo 'cam girl'.

También eres trabajadora sexual. ¿De qué manera influye eso a tus ilustraciones?
Actualmente, con lo único que me sigo relacionando es con el sector del trabajo sexual que pertenece al ámbito audiovisual. Pero he obtenido muy buenos momentos de inspiración de los shows realizados tras una webcam y desde el salón de mi casa. De esas experiencias saqué Hedoné, un pequeño proyecto en el que ilustraba parte de los shows que dejaron una huella en mi vida, ya que de esta manera pude aprender e interpretar la belleza desde los ojos de otra persona; encontrando armonía y erotismo donde nunca antes lo había encontrado. Pero más que el trabajo sexual en sí mismo, es la sexualidad la que influye y actúa de manera alegórica.

¿Son las mujeres protagonistas de tus obras diferentes versiones de ti misma?
En muchas ocasiones, sí. Desde mi yo más sádica hasta la más dulce.

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'Majo' (2019)

Hablas de tu trabajo como un catalizador de tu ansiedad. ¿De qué manera ayuda tu trabajo a tu salud mental?
Como si de una benzodiacepina se tratase aportando esa disminución de excitación neuronal sobre todo mi cuerpo, me proporciona la paz interior que tantas veces añoro. Llegando a la abstracción, consigo sentirme a mí misma, dejando la mente en blanco para que los pensamientos intrusivos huyan hacia cualquier otra parte. Es mi manera de llorar sin lágrimas.

Te marchaste muy joven a Japón para empaparte de su cultura. ¿Qué fue lo mejor y lo peor de esa experiencia?
Lo mejor fue el poder admirar desde cerca trabajos como los de Kunio Okawara; arquitectura que daba paso a auténticas fantasías en mi mente. ¿Lo peor? Enfrentarme a mí misma tan lejos de lo que yo conocía como hogar.

¿Sientes que tu trabajo está teniendo buena acogida?
Poco a poco se puede apreciar el crecimientos en encargos, colaboraciones… No es algo que pueda aparecer de la noche a la mañana, pero con insistencia y disciplina siento que estoy consiguiendo, al menos, parte de las metas que tengo planteadas.

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'Monte de los decapitados' (2019)

¿Y te has encontrado con gente con ciertos prejuicios hacia tu trabajo?
Sí. Más de cara al mundo laboral, que al final es lo que me importa.

¿Crees que se puede vivir de la ilustración en España?
Sí; al menos desde mi perspectiva, la de una autónoma más. No tengo experiencia laboral con empresas, así que más de lo dicho no podría opinar.

¿Estás implicada en algún otro proyecto además de la ilustración?
Sí. Actualmente estoy trabajando junto con la marca de ropa Lovely Disgraze en una nueva colaboración de una prenda. Saldrá a la vida un proyecto en el que llevo trabajando unos cuantos meses: Plac Straf, donde, junto con Oriol Robert —estilista—, tendremos cosas que en breve serán desveladas.

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'Mi cabeza me ata hacia ninguna parte' (2019)

Créditos


Entrevista Raquel Zas
Introducción Álvaro Piñero
Imágenes cortesía de Gairah Praskovia

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