fotografías que reflejan los altibajos de ser una chica adolescente

En un nuevo libro de fotografía titulado 'Becoming the Woman You'd Want Me to Be', la fotógrafa Jheyda McGarrell documenta sus años adolescentes. A punto de cumplir 20 años, nos ofrece una guía para pasar a la edad adulta.

por Jheyda McGarrell; traducido por Eva Cañada
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13 Diciembre 2017, 8:16am

Este artículo fue publicado originalmente en i-D UK.

“Siempre me he enfrentado al deseo de vivir una vida occidentalizada y experimentar las diversas etapas de la femineidad según la línea temporal que la sociedad occidental considera como normal. Pero dentro de mi herencia afro-caribeña y mexicana existen unos estándares muy estrictos en lo que respecta a cómo deben actuar, vestir y pensar las mujeres.

Como mujer negra, he descubierto que la condición de mujer está compuesta de conflictos constantes en torno a la identidad y de batallas con los estándares eurocéntricos de belleza. Sin embargo, también existe una plenitud cultural, un modelo de belleza negra y un gran apoyo entre nuestra comunidad. He encontrado un profundo significado en las experiencias de las mujeres negras y mexicanas que me han criado y en el modo en que han encontrado la fortaleza suficiente para expresarse de forma auténtica.

Becoming the Woman You'd Want Me to Be es una declaración llena de rebeldía acerca de cómo fue mi propia experiencia personal de convertirme en mujer dentro del contexto de varias expectativas culturales. Quería documentar mi vida y capturar la belleza de mi comunidad, para poder empoderar a otras personas jóvenes de color y animarlas a que compartan sus propias historias, representando de ese modo la complejidad de nuestras vidas y los diversos objetos que nos influyen día a día. Aquí muestro algunas de las cosas que he aprendido por el camino".

Está bien sentirse confundida.
No tienes que saber quién eres, qué es lo que te gusta, qué quieres hacer ni nada de eso. Cada fase que he atravesado ha dado forma a quien soy y a la persona en que me convertiré.

Limítate a vivir de acuerdo con tus propias expectativas.
Tu vida te pertenece y eres maravillosa.

La sensación de autoconocimiento y plenitud interior es más importante de lo que piensas.
Si no te amas a ti misma, ¿cómo se supone que vas a crecer?

Preocuparse no tiene sentido.
Las personas hacen lo que quieren independientemente de cómo tú te sientas, déjales hacerlo y aprende a que no te afecte. Permítete sentir tus emociones y después aléjalas de ti. Deja que las malas experiencias te sirvan de aprendizaje, pero no permitas que te amarguen.

Empatiza con los demás y humanízales.
Todo el mundo está experimentando su propio viaje, es tan duro ser los demás como ser tú. Tal y como escribió el dramaturgo de la Antigua Roma Terencio: “Soy un ser humano, nada que sea humano me puede ser ajeno”. Se dice que uno de mis principales modelos a seguir, la escritora Maya Angelou, dijo en cierta ocasión: “Si puedes interiorizar al menos una parte de ello, nunca podrás decir sobre un acto criminal, 'Oh, yo sería incapaz de hacer eso', por muy monstruoso que sea el crimen. Si un ser humano lo cometió, debes decirte, 'tengo dentro de mí todos los componentes que hay en esa persona, mi meta es utilizar mi energía de forma constructiva y no destructiva. Si eres capaz de hacer algo así usando lo negativo, imagina lo que podrías lograr empleando lo positivo’”.

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