analizamos el atemporal estilo de 'el talento de mr. ripley'

Los looks tipo crucero de la película siguen funcionando 20 años después de su lanzamiento.

por Kristen Yoonsoo Kim
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17 Diciembre 2019, 11:47am

En una película canonizada por el mundo de la moda que trata sobre un fraude, resulta más que apropiado que El talento de Mr. Ripley de comienzo con un look que representa falso prestigio. El Tom Ripley de Matt Damon aparece por primera vez llevando una chaqueta con el escudo de Princeton, mientras se mimetiza fácilmente con la alta sociedad y finge ser el pianista propietario de la chaqueta. En este 'thriller' sobre robos de identidad de Anthony Minghella, que cumple 20 años esta Navidad, el símbolo de la Ivy League desencadena un dominó repleto de situaciones complejas. En primer lugar, une al magnate Herbert Greenleaf con Tom, a quien contrata para sacar a su aventurero hijo y joven Princetoniano, Dickie (Jude Law), de una vida de ocio italiano. Tom acepta, se pone su característica americana de pana y se dirige a la ciudad costera ficticia de Mongibello, como un turista fuera de lugar. Dickie, con una piel bellamente bronceada por el sol, y su superrubia novia Marge Sherwood (Gwyneth Paltrow), por otro lado, se tiran toda la película contoneándose por la pantalla como si hubiesen salido del desfile de una colección crucero.

Ninguna película inspira envidia vacacional como El talento de Mr. Ripley, con su estilo veraniego burgués y desenfadadamente perfecto. Todo el mundo sabe que vestirse cuando hace calor es, en gran medida, una de esas situaciones de "expectativa versus realidad": cuando sales por la puerta, cada prenda que llevas puesta encima termina completamente empapada de sudor. Dickie y Marge pertenecen a esa clase de personas cuya ropa siempre está impoluta, hasta contra viento y marea, incluso cuando van en traje. Una camisa de vestir ondea románticamente con la brisa del mar; se desabrochan siempre la cantidad correcta de botones, y luego se atan un nudo que no está ni demasiado apretado ni demasiado flojo; todo está hecho a la perfección y, si algo está hecho jirones, queda aventurero, desgastado con amor. Incluso la coleta de Marge parece mantener siempre una forma de cruasán perfecta y delicada debajo de la bufanda.

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Sin embargo, Ripley no es solo una película con ropa bonita como resultado de que sus personajes son ricos. La ropa aquí es esencial para la narrativa. Las diseñadoras de vestuario Ann Roth y Gary Jones fueron las responsables de las piezas cuidadosamente seleccionadas para representar la clase y el gusto. Tom se viste con un presupuesto ajustado; va casi en uniforme (chaqueta, camisa, gafas), mientras que el estilo de Dickie es una mezcla personalizada de lujo y casual —de polos de punto formales e informales con pantalones cortos con estampados juguetones— inclinada hacia la extravagancia gracias a los accesorios (le gustan especialmente los sombreros y los anillos para el meñique).

Sus diferencias estilísticas se muestran de una manera más obvia en la dura escena del barco en la que Tom va vestido con un polo azul marino y un pantalón marrón, mientras que Dickie presenta la versión mejorada del mismo look: una camisa negra semitransparente con unos pantalones blancos de corte similar. Un look que denota mucha confianza en uno mismo. El vestuario de la película también representa el turismo de clase: cuando Tom intenta convertirse en Dickie, su vestuario es lo que realmente le delata porque intenta disfrazarse de clase alta. Esto lleva al descarado amigo de Dickie, Freddie (Philip Seymour Hoffman), a darle una lección a Tom sobre el síndrome del impostor con un: "Lo único que se parece a Dickie eres tú".

El armario de Dickie también sugiere que tiene buenos ingresos, pero que vive con lo mínimo; con lo que ha escogido específicamente para un estilo de vida repleto de idas y venidas. Tiene sus pocos productos básicos favoritos, sin duda; europeos y hechos a medida. A pesar de que no vemos el alcance completo de su vestuario, Gary Jones dijo en una entrevista: "Queríamos crear la sensación de que Dickie era alguien al que le quedaba bien cualquier cosa que se pusiera". Aunque los estilistas querían mantener un "aura anticuada", si volvemos a ver esto 20 años después, nos damos cuenta de que algunas de estas piezas vuelven a estar realmente en boga debido al constante reciclaje de la moda. Por ejemplo: el jersey verde de Dickie por el que muchos se matarían ahora; sus mocasines de Gucci, que, si somos justos, nunca pasan de moda. Por otra parte, uno de los puntos fuertes del estilo de Marge son sus cintas para el pelo (¿y qué está más de moda ahora que las cintas para el pelo?).

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Mientras tanto, Cate Blanchett, que interpreta a la socialite estadounidense Meredith Logue, se lleva el premio a la mejor vestida de la película, con sus boinas de peluche y chaquetas de cintura ceñida. En su momento "visón", nos recuerda a una versión más joven del personaje que ha interpretado en otra adaptación de una novela de Patricia Highsmith (Carol, basada en El precio de la sal, lanzada tres años antes del libro del mismo nombre en la que está basada El talento de Mr. Ripley). La presencia de Meredith, elegante pero muy estresante, en lo que antes era solo un ménage à trois entre Tom, Dickie y Marge, saca de la escena a Tom, llevándolo a inventarse nuevas excusas mientras trata de enterrar las pruebas que le delatan. Finalmente, Tom se pone la chaqueta de Dickie, sintiéndose aceptado sin preocuparse de nada a través de su ropa.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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