Imagen cortesía de Marvel

'pantera negra' es la distopía racial que el mundo necesitaba

La película de superhéroes de Ryan Coogler inicia un necesario diálogo sobre la representación de África en la pantalla.

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16 Febrero 2018, 10:00am

Imagen cortesía de Marvel

Pantera Negra es una película extraordinaria. Con una cinematografía deslumbrante y un concepto que saca a la luz la historia del colonialismo en África, acompañado de una excelente campaña de marketing que ha desatado un gran revuelo entre las comunidades negras de todo el mundo, es un film que ha trastocado la narrativa de la creación de películas en Hollywood para siempre. Pantera Negra es el primer film de superhéroes que presenta un reparto predominantemente negro, dirigido por el cineasta negro Ryan Coogler y con todo un ejército de colaboradores negros trabajando en el backstage.

África, en la mente de demasiadas personas, es un lugar sinónimo de extrema pobreza y niños escuálidos. La avanzada nación de Wakanda, donde se ambienta la película, es una subversión consciente. Si la idea resulta radical ahora, piensa cómo fue en la década de 1960, cuando el cómic se publicó por primera vez. Es Everett K Ross (Martin Freeman), un prescindible y simbólico personaje blanco, quien inicia la acción cuando resulta herido y es transportado hasta Wakanda para poder salvar su vida gracias a los superiores conocimientos médicos de sus habitantes: "Es un país del tercer mundo", dice acerca de esa nación. "Tejidos, pastores, ropa bonita". Hay demasiadas personas que creen de forma errónea que este es el aspecto que tiene África como continente.

Para la comunidad global de gente de color descendiente de africanos, la satisfacción de ver un país africano ficticio que encarna un sueño "afrofuturista" será inconmensurable y supondrá también un "que te jodan" lanzado a los innumerables racistas que nos han dicho que nos volvamos a nuestra casa, a vivir en nuestras "chozas de barro". Exuberantes escenas que escalan montañas cubiertas de nieve, interminables cataratas y vastas y gloriosas puestas de sol se entremezclan con la presentación al público de la tecnología impulsada por vibranium que ha mantenido a Wakanda segura y fuerte durante tantos años. El vibranium es el metal más resistente de la tierra, nos explican, y Wakanda está asentada sobre una montaña de esa materia. Es el material antibalas con el que se fabrican los trajes de superhéroe.

"La historia de Erik es fascinante. Un hijo ilegítimo de madre afroamericana y padre wakandiano ―el tío de T'Challa―, su papel, dentro del canon del conflicto negro en Norteamérica, es similar al de Malcolm X".

Lo único que empaña la fantasía es la realidad. A principios del siglo XX, gran parte del continente africano había sido colonizado por naciones occidentales, excluyendo Etiopía y Liberia. Los negros llevaban siendo arrancados de los brazos de sus familias desde el siglo XVII como consecuencia del mercado de esclavos y, trágicamente, ninguna nación negra tuvo jamás el poder de detener los engranajes de la racista máquina del capitalismo. Con este contexto, los cineastas calcularon con precisión la simpatía que iban a sentir los espectadores hacia el villano de Pantera Negra, Erik Killmonger (Michael B Jordan), el primo perdido del nuevo rey wakandiano, T’Challa (Chadwick Boseman), que se dispone a usurpar el trono de Wakanda.

La historia de Erik es fascinante. Nacido ilegítimamente de madre afroamericana y padre wakandiano ―el tío de T'Challa―, su papel, dentro del canon del conflicto negro en Norteamérica, es similar al de Malcolm X. Su predisposición a la violencia es moralista y se siente furioso con los wakandianos por dejar que los afroamericanos sufrieran a través de la esclavitud y sus perdurables efectos, cuando en realidad podrían haber intervenido. Finalmente, después de vencer a su primo T’Challa en singular combate, se erige a sí mismo en cabecilla de esa intervención y decide combatir el fuego con fuego. Su motivación y su ira por haber sido abandonado a su suerte en una sociedad que deja a demasiadas familias negras sin sus hijos son bastante comprensibles. Y en otra película (o quizá también en esta), sería considerado como un héroe activista negro.

“¿Cómo piensas que consiguieron esto tus antepasados?", pregunta a un conservador de museo cuando roba una máscara africana del Museo de Gran Bretaña, en Londres. Este es parte del discurso sarcástico, político y poscolonial que llama "colonizadores" a los blancos en la película. La otra única persona blanca que aparece en el film, aparte del personaje de Freeman, es un malvado sudafricano, por supuesto. La escena final de Erik, interpretada frente a la luz de una puesta de sol de tonos ocres, es una de las más conmovedoras, un angustioso recordatorio de que ser afroamericano casi inevitablemente significa que tus antepasados sobrevivieron a un espeluznante viaje a bordo de un barco de esclavos. Que somos, por la misma naturaleza de nuestra existencia en el mundo occidental, supervivientes de quienes han sido oprimidos hasta el extremo.

"El hecho de que el foco se sitúe en mujeres de piel oscura y cabello natural es reconfortante en una época en la que la discriminación basada en el color a menudo significa que ser negro y tener éxito es sinónimo de tener la piel clara. Afortunadamente, los directores han sabido hacerse eco de los conflictivos debates que se están manteniendo en torno a la belleza negra".

T’Challa, el Pantera Negra titular interpretado por el actor de 41 años Chadwick Boseman (menciono su edad aquí porque este hombre debe de estar tomando algún tipo de brebaje mágico, ¡parece que tenga veintipocos!) causa una impresión menos impactante. “Para un hombre bueno, es difícil ser rey", le dice su padre durante una escena. Esa es la impresión general que deja: bueno hasta la médula y quizá no suficientemente fiero para ser pantera. Mientras tanto, las mujeres de Wakanda son tías duras inteligentes y majestuosas, que llevan el cabello trenzado y recogido en moños, al natural o ―en el caso de las guardaespaldas personales de Pantera Negra, las Dora Milaje― simplemente rapado al cero.

El hecho de que el foco se sitúe en mujeres de piel oscura y cabello natural es reconfortante en una época en la que la discriminación basada en el color a menudo significa que ser negro y tener éxito es sinónimo de tener la piel clara. Afortunadamente, los directores han sabido hacerse eco de los conflictivos debates que se están manteniendo en torno a la belleza negra. Más allá de eso, la mujer de la que está enamorado T’Challa, la agente secreto Nakia (Lupita Nyong'o) es un retrato feminista lleno de matices, mientras que la líder de las Dora Milaje, Okoye (Danai Gurira), protagoniza dos de las mejores escenas de la película: cuando se quita y arroja con rabia una peluca lisa que lleva a modo de disfraz (llamándola "deshonra") mientras está en una misión y hacia el final de la película, cuando su amado es obligado a arrodillarse a sus pies. La hermana de T'Challa, Shuri (interpretada por la actriz británica Letitia Wright), es una alegre genio de la tecnología que está forzando las capacidades del vibranium hasta el límite.

Como sucede en la vida real, donde las mujeres negras son superheroínas sin capa (o disfraz), las mujeres de Pantera Negra son la columna vertebral de la comunidad en que habitan, poderosas y vulnerables.

En una era de "primeras veces", una de las discusiones que a menudo han estado surgiendo entre mis amigos creativos negros es si este es o no el momento de difundir la obra que está siendo creada por nuestros contemporáneos. Yo creo que podemos y debemos exigir más. Pantera Negra parecía la película de superhéroes perfecta para los fans de los superhéroes: impetuosa, ruidosa y atrevida, con bellas escenas de lucha enmarcadas por una de las altísimas cataratas, con el agua salpicando en torno a los pies de los luchadores.

Pero, para mí, algunos de los personajes y narrativas dan una sensación bastante bidimensional. Me pareció especialmente desafortunado que el film estuviera específicamente dirigido al público norteamericano, lo que hace que acabe por reflejar un irritante y en ocasiones condescendiente panafricanismo. También hay una torpe referencia a Boko Haram en una de las primeras escenas (una causa defendida por Michelle Obama, por supuesto), en la que se ve a Nakia liberando a mujeres musulmanas negras que llevan la cabeza cubierta. Y el hecho de que ningún actor nacido en África (aparte de Lupita) forme parte del reparto principal también es decepcionante.

Esta película no ayudará a acabar con la tendencia occidental de homogeneizar África. A pesar de estar hecha con muy buen gusto, la creación ficticia de Wakanda implica una mezcla de culturas y estilos de diferentes países, es decir, una interpretación norteamericana de lo que podría ser un país africano. Probablemente será masivamente celebrada por los africanos gracias a la inmensa influencia que tiene la cultura afroamericana en las culturas negras de todo el mundo (una vez más, ¡hola, colonialismo!). Pero este es un punto controvertido. Retomando las palabras de Erik Killmonger, quizá no esté mal que los afroamericanos tenga una interpretación única y mezclada de África siempre y cuando sea respetuosa, teniendo en cuenta que jamás conocerán sus auténticas raíces.

"Esta película no ayudará a acabar con la tendencia occidental de homogeneizar África. A pesar de estar hecha con muy buen gusto, la creación ficticia de Wakanda implica una mezcla de culturas y estilos de diferentes países, es decir, una interpretación norteamericana de lo que podría ser un país africano".

En el período previo a su estreno, la película Pantera Negra a menudo ha parecido ser casi secundaria con respecto al movimiento de los Panteras Negras. Disney ―una corporación que, no lo olvidemos, ha sido acusada de racismo a lo largo de toda su historia― ha logrado con éxito recabar populares apoyos para el film. El #BlackPantherChallenge, por ejemplo, ha recaudado más de 300.000 dólares (unos 240.000 euros) para enviar a niños negros a ver la película en los cines. Todos conocemos el poder de la representación, y créeme cuando te digo que esta película cambiará la vida de unos cuantos niños negros.

Pero debido al historial de Disney y a su estatus de conglomerado propiedad de hombres blancos, parece adecuado crear una petición para que los estudios inviertan el 25 por ciento de sus ganancias en comunidades negras. “Mientras las comunidades negras de todo Estados Unidos continúen enfrentándose a problemas como la gentrificación, la brutalidad policial y las condiciones de vida por debajo del estándar, no podemos continuar apoyando imprudentemente a estos conglomerados y permitiendo que saquen provecho a nuestra costa sin exigir a cambio algo más que tan solo sus productos", puede leerse en la petición.

No es probable que Disney tenga en cuenta la petición, pero bajo mi punto de vista es brillante que se estén iniciando estas conversaciones. Y desde luego no podríamos mantenerlas sin la existencia de Pantera Negra.

Pantera Negra, de Marvel Studios, se estrenará en los cines de España el 16 de febrero de 2018