miss buenas costumbres nunca miente

Hola, somos Bertie y Charlotte y una vez a la semana vamos a enseñarte una valiosa lección sobre buenas costumbres. Piensa en esta columna como en un viaje semanal a la escuela de refinamiento social a la que nunca fuiste: estamos aquí para cogerte de...

por Adam Fletcher
|
18 Noviembre 2014, 12:21pm

LA MENTIRA: "Sí, este trikini es muy práctico".
LA VERDAD: El problema de ser (una especie de) adulto y de irte de vacaciones con gente con la que no estás emparentada es que te tienes que plantear todas esas ideas de cómo tiene que ser un traje de baño para presumir. Olvidado queda el Speedo de una sola pieza súper chic que has estado llevando para impresionar a tu madre durante los últimos 18 años. Ahora se abren paso las variaciones con lentejuelas y tiras finas, esas que te dejan desnuda tan pronto como saltas al agua y, lo que es peor, la moda de los triquinis. Un triquini es algo que te pondrías en la comodidad de un probador para decidir un look 99% a lo Rihanna y empezar a imaginarte la estupenda imagen que quedaría saliendo de un flotador de goma en Ibiza el mes que viene. Pero la realidad es más bien como si un perro de las Kardashian hubiera sido masticado y escupido. De verdad, las marcas de bronceado arriesgadas serán la menor de tus preocupaciones cuando parezca que acabas de ser atacada por un chihuahua rabioso.

LA MENTIRA: "Necesito estos tejanos blancos sí o sí".
LA VERDAD: Hubo un tiempo en el que estaban bien. Era 2007, Johnny Borrell estaba en la portada de Vogue, llevabas tejanos blancos con una blusa con topos blancos del Topshop y pensabas que te parecías un poco a Vanessa Paradis. Siete años más tarde, en lugar de la princesa francesa taciturna que te habías imaginado ser, pareces más bien Kimora Lee Simmons. Quiero decir, ir a comprar unos tejanos es una tarea ardua de por sí, gastados o no, ajustados o superajustados, desgarrarlos o no desgarrarlos. Déjate llevar por la inercia: ¿Por qué complicarlo más?

LA MENTIRA: "Con este conjunto de lencería caerá en mis brazos otra vez".
LA VERDAD: Todas hemos estado ahí, sudando ligeramente en los probadores de una tienda de lencería cara, intentando convencernos de que gastar la mitad del alquiler de un mes en dos centímetros de tela es absolutamente necesario para salvar nuestra relación. Reconsidéralo. Quiero decir, es bastante obvio que si tus relaciones sexuales son una basura probablemente eso no tenga nada que ver con tus braguitas gastadas del Carrefour.

LA MENTIRA: "¡Dios mío! El largo de esta falda es mi nuevo yo".
LA VERDAD: Si has estado llevando minifaldas de tela escocesa desde hace tanto tiempo que ni lo recuerdas, probablemente sea porque te quedan bien y te gustan y porque son cómodas. No es que no deberías arriesgarte con esa pieza de lana larga hasta las rodillas o con un corte hasta la vagina que queda "súper bien con medias": simplemente párate a pensar seriamente con qué la vas a combinar. Una vez compré por accidente unos tejanos que solo iban bien con las Uggs que llevaba cuando me los probé (no te pongas celosa). Probar nuevos estilos es muy emocionante, pero cuando llegas a casa y compruebas que solo van bien con aproximadamente el 0,5% de tu armario te sentirás fracasada al 100%.

LA MENTIRA: "Comprar nuevas deportivas me hará ir al gimnasio cada día".
LA VERDAD: Aunque lograste ir y apuntarte al gimnasio la semana pasada (oye, enhorabuena, ¡solo han pasado tres meses desde que prometiste que lo harías!), lo más probable es que estés retrasando tu primera sesión con entrenador personal gratuita porque, ¡oh mierda! no tienes nada para ponerte. Deja de engañarte a ti misma para convencerte de que te acordarás de lavar cada noche ese equipo completo de marca y tejido transpirable que compraste para correr. ¡Coge esa camiseta que compraste en Cadbury World y deja de lloriquear!

@themushpit

Recomendados


Texto Bertie Brandes y Charlotte Roberts
Fotografía Benjamin Alexander Huseby
Estilismo Elgar Johnson
Peluquería Tina Outen para Streeters
Maquillaje Kirstin Piggott de Julian Watson Agency para Rimmel London
Asistentes de fotografía Jack Wilson, Dani Bastidas
Asistentes de estilismo Warren Leech, Bojana Lozarevic
Asistente de peluquería Charmaine Cox
Asistente de maquillaje Caroline Sims
Atrezzo Andrea Cellerino
Modelo Lily McMenamy para Next Paris

Tagged:
Paris
Cultură
Read
Bertie Brandes
Charlotte Roberts
elgar johnson
lily mcmenamy
benjamin alexander huseby