conoce a la directora de arte de 'el gran hotel budapest'

La diseñadora gráfica Annie Atkins es una de las más reclamadas de la industria cinematográfica gracias a las cajitas rosas de los dulces Mendl’s para 'El Gran Budapest Hotel'.

|
abr. 17 2015, 2:05pm

Annie Atkins trabajaba para una agencia de publicidad mientras estudiaba Comunicación Visual y Producción Cinematográfica en Islandia. Al graduarse en la escuela de cine, consiguió su primer trabajo en el rodaje de la tercera temporada de Los Tudor diseñando vidrieras y pergaminos medievales, pero su máximo reconocimiento le ha llegado gracias a la participación en su primer largometraje bajo las órdenes de Wes Anderson. Atkins es la responsable del azucado universo de El Gran Hotel Budapest: desde el mapa de M. Gustave a las cajitas rosas de los pasteles de Mendl's (una de sus creaciones más preciadas), esta artista alemana cuida hasta el mínimo detalle de todos sus diseños.

¿Cómo fue pasar del mundo de la publicidad al cine?
Cuando salí de la publicidad creía que el diseño se había acabado para mí -un mundo del que estuve enamorada durante años-. Pensé en dedicarme a la redacción o a la fotografía, pero cuando llegué a la escuela de cine me reencontré de nuevo con el mundo creativo.

¿Cómo ha cambiado tu vida desde que empezaste a trabajar para Wes Anderson?
¡Ha cambiado por completo! Llevo haciendo piezas gráficas para espectáculos desde hace años, pero nadie ha mostrado nunca mucho interés en mí. Ahora, de repente, a todo el mundo le gusta mi obra. La manera en la que Wes trata el diseño gráfico de sus películas ayuda al espectador a valorar todo el trabajo que detrás. Desde el estreno del film, recibo invitaciones constantemente para dar charlas por todo el mundo. ¡Es una locura!

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con Wes Anderson?
Fantástica. Pasé todo un invierno viviendo con el elenco de actores: la experiencia en sí era como estar dentro de una de sus películas. Trasladó a todo el equipo a Gorlitz, un pequeño pueblo de la frontera germano-polaca. Estábamos -literalmente- a un paso de Polonia.

Trabajar en un mundo ficticio como el de El Gran Hotel Budapest requiere contruirlo todo desde cero: desde los billetes a los sellos y los pasaportes. ¿Te dieron libertad creativa?
Es un mundo totalmente ficticio y lo cierto es que fue muy divertido construirlo, pero en realidad la gráfica parte de referentes reales de la época. Los billetes son un buen ejemplo de la parte más real de la película. Recuerdo la vez que trabajé en un drama de televisión ambientado en el siglo XIX: los billetes eran como tres veces más grandes que los actuales y el director los desechó porque resultaban demasiado cómicos, pero lo cierto es que, históricamente, eran exactos. Wes Anderson, en cambio, sí que se mostró abierto a estas diferencias. Construímos las cosas a partir de la realidad de la época. Cuando trabajas en este tipo de proyectos, la gente cree que todo se reduce a un simple filtro en tono sepia, pero en el siglo pasado había mucho color y El Gran Hotel Budapest lo refleja a la perfección.

¿Fue una dificultad estar aislada en un pueblo tan pequeño para trabajar?
Es cierto que Gorlitz está bastante aislado, pero contaba con la ayuda de muchos artesanos locales que nos apoyaron en el proceso creativo. Se involucraron desde el encuadernador local al pintor de cristal y los dueños de la tienda del sellos de goma.

¿Te has encontrado alguna vez con una pieza única que hayas tenido que rechazar porque no quedaba bien en pantalla?
Con el paso de los años, he aprendido trucos para que las cosas se vean más bonitas en pantalla. Tiendo a usar colores como el blanco y papeles en color crema para evitar los reflejos. La parte más difícil es que todo funcione cuando el actor lo tiene en las manos: que las cosas se abran y se cierren de la forma que deberían o disponer de varias copias de un objeto por si se rompe en alguna toma. En cuanto a las tipografías, tiendo a utilizar las que son más fáciles de leer. Se trata de una cuestión de experiencia.

¿Algún fallo grave que hayas cometido a lo largo de tu carrera?
Cometo errores todo el tiempo. Cometí un error ortográfico garrafal en la caja de Mendl's y lo tuvimos que corregir en posproducción. Fue vergonzoso. A nivel personal, llevo mucho tiempo sin vida social. Me gustaría ver pronto a mi familia.

¿Cuál es tu época histórica favorita?
El Londres victoriano es probablemente mi periodo favorito.

Hay muchos elementos que ayudan a los actores a meterse en el personaje, ¿te molesta muchos no se aprecien del todo en la pantalla?
Estamos creando un mundo para que los actores y el director puedan hacer su trabajo. Creo que solo el 10% de todo lo que hago se ve claramente en la cámara.

¿Qué pieza te ha costado más diseñar?
Hacer el periódico nacional de Zubrowka fue todo un desafío. El Trans-Alpine Yodel tiene un estilo muy propio de los años 60. 

¿Cuál es tu propuesta favorita y por qué?
Me encanta la caja de Mendl´'s. Me envían muchos correos pidiéndome si quiero vender algunas cajas pero lo cierto es que no tengo muchas. Es la pieza más preciada de mi colección. Puedes comprar imitaciones baratas en el mercado negro, pero sé que son falsas por un motivo muy sencillo: no tienen ese error de ortografía.

¿En qué nuevos proyectos estás trabajando?
Ahora estoy trabajando en el nuevo thriller de Steven Spielberg (Bridge of Spies) que se estrenará en octubre de este año. Además, también me estoy encargando de algunas piezas para la nueva película de Ang Lee, Billy Lynn's Long Halftime Walk, y para un juego de PlayStation 4. 

No te pierdas:
*Todas las canciones de las películas de Wes Anderson están en esta playlist
*Las mejores películas de Wes Anderson
*20 formas de convertir tu vida en una película de Wes Anderson

annieatkins.com

Recomendados


Texto Rebecca Boyd-Wallis
Imágenes cortesía de Annie Atkins