la artista claudia maté nos habla de avatares, internet y surrealismo digital

Hablar a estas alturas de nuevo arte, nuevo público y nueva mirada saca los colores. Pero, todavía, medio planeta sigue con la obsesión de que el arte surgido del píxel es menos arte que, por decir algo al vuelo, una tortilla de patatas en estado...

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23 Abril 2015, 7:50am

imagen cortesía de claudia maté

El avatar de Claudia, bella máscara virtual que nos guiña amigablemente un ojo, invita a reflexionar acerca del poder de las imágenes, y nos desliza, además, de forma amable -y confusa- por un universo de cloacas virtuales donde no se desecha nada. ¡A la felicidad por los GIFs! 

Y así Claudia Maté, nacida en Madrid en 1985, cuando el Tetris aun olía a computación soviética y Mario Bros se independizaba, es hoy una artista digital reconocida que expone en medio mundo (Nueva York, Madrid, París, Berlín, Chile, Lima, Londres…), y que trabaja con mil y un formatos que no entienden de fronteras. Esto sí que es arte contemporáneo.

Claudia, ¿cómo estás? ¿Estás en Londres? Creo que es tu base de operaciones en estos momentos…
Ahora mismo estoy en Kuala Lumpur, he venido a pasar una temporada. He pasado los últimos dos años trabajando en Londres, pero en Asia se vive mucho mejor sin duda; creo que solo volveré a UK de visita.

Me llamó la atención que firmases tus emails con tu avatar. ¿Te reconoces más en ese conjunto de píxeles que delante de un espejo?
[Risas]. En realidad no, delante del espejo soy una persona muy real y me gusta serlo.

¿Querías ser artista desde pequeña? Como niña de los 80 te imagino con ceras, lápices de colores y jugando con el Spectrum.
De pequeña quería ser trapecista, médico, arquitecto y abogada... La verdad es que nunca me planteé ser artista, aunque me encantaba dibujar.

¿Te acuerdas de tu primer contacto con Internet? Tenía un aura casi mágica...
Internet me flipaba. Sobre todo recuerdo la época de Netscape, cuando te llamaban por teléfono y se cortaba la conexión. Siempre esperaba que mis padres se fueran a dormir para poder ir al ordenador y conectarme. El concepto de información instantánea me parecía algo de otro mundo. 

Hoy en día expones en medio mundo, tu trabajo no tiene fronteras, hasta en el MoMA tienes en la actualidad una pieza sobre Björk. Pero pese a todo esto, ¿no crees que si usaras óleos y otros viejos ungüentos tus propuestas artísticas tendrían más repercusión? 
No lo sé, la verdad. A veces creo que si usase métodos más clásicos la gente tomaría mi trabajo más en serio, pero por ahora no me interesa: con internet puedo llegar en segundos a cualquier esquina del mundo y eso me encanta. Los viejos ungüentos como el óleo tardan mucho en secar y yo necesito alta velocidad.

Junto a Carlos Sáez lanzaste la galería de arte digital Cloaque.org: un proyecto siempre a reivindicar y con un nombre muy acertado. Por cierto, ¿sabías que la surrealista Maruja Mallo, otra valiente vanguardista española, también buceó allá por los años veinte en esto de la basura? 
No lo sabía, pero supongo que todos nosotros hemos jugado al cadáver exquisito alguna vez. Siempre ha sido muy divertido.

¿Todo el mundo puede comprender el arte digital?
Internet está al alcance de todos, por lo que el net art también. Si a ti te interesa la pintura te vas a ver cuadros a un museo, y si no te interesa no vas… En cambio todo el mundo se acaba cruzando con el net art de vez en cuando. Mucha gente aún sigue pensando -y sobre todo en España- que el net art es una estética o un movimiento en lugar de un medio o disciplina. He escuchado a mucha gente decir que el net art es Tumblr, y eso es como decir que la pintura es rococó.

¿Y el net art debe ser conservado para la posteridad o aquí ya entran otros parámetros?
Mientras siga existiendo internet existirá el net art. No hace falta conservarlo, simplemente seguirá ahí.

¿Un GIF vale más que mil palabras?
Si una imagen vale más que mil palabras, una secuencia de imágenes vale más que millones.

En tu universo digital aparecen muchos bebés bailando. También manos con movimientos de serpientes y multitud de pantallas y de puertas que nunca se sabe a dónde nos llevarán… ¿Tienes un mundo siempre recurrente con una lógica ilógica? 
Suelo basar casi todos mis trabajos en sueños. Una de las cosas que más me gustan en el mundo es dormir, así que supongo que la lógica ilógica describe muy bien lo que hago.

Pero, ¿de dónde surge esa fascinación por poner a bebés algo grotescos bailando? 
Siempre me ha inspirado mucho ver a gente bailar y cuando son bebes aún más.

Hablando de baile y de música. Te pasaste algunos años en las puertas del Nasti, la mítica sesión de Malasaña. ¿Qué recuerdas de aquellas noches? 
La del Nasti fue una época muy divertida: a pesar de pasar las noches trabajando siempre me lo pasaba muy bien, hice un montón de amigos y vi un montón de conciertos geniales. Si tuviese 10 años menos sin duda volvería a ser mi trabajo ideal.

Eres de Madrid. ¿Hay algo puramente net art en esta ciudad? Algún edificio, una esquina casi interfaz que quieras recordar… 
Cuatro Torres Business Area (CTBA): la idea tan loca de mezclar esos cuatro rascacielos tan diferentes juntos parece sacada de un collage.

Si alguna de tus obras pudiese estar expuesta en algún salón-comedor de algún famoso, ¿en casa de quién te gustaría que estuviese? 
Mmm, ¿Hillary Clinton?

Por cierto, el arte digital parece un universo (como todas las vanguardias) dominado por el hombre. ¿Es una impresión general o a la mujer le sigue costando abrirse terreno en estos dominios?
Pues sinceramente pienso todo lo contrario. El mundo de los ordenadores siempre ha estado mas dominado por hombres, hay muy pocas artistas digitales mujeres en comparación, por eso siempre he creído que ser mujer me ha abierto muchas puertas. Cuando la gente descubre que detrás de mi trabajo se esconde una mujer se interesan más.

¿Y se gana dinero con esta disciplina artística?
Afortunadamente yo puedo vivir de lo que hago, pero no es fácil ganar dinero con el arte digital. Hay pocos coleccionistas de arte que inviertan en esta disciplina.

Has colaborado mucho también con SHOWstudio, que es un colectivo que entiende la moda de nuestro tiempo perfectamente. ¿Te gusta el mundo de la moda?
He trabajado en algunos proyectos con ellos -ahora mismo estoy trabajando en otro-. Son geniales: saben tratar la moda de una manera muy abierta y experimental. Un equipo así no es fácil de encontrar.

Y, ¿cómo te imaginas la moda del futuro?
Me la imagino simple, uniformada e inteligente.

Claudia, me podría pasar las horas muertas jugando a la DIV-A Machine. Es perfecto jugar escuchando italodisco. ¿De dónde te surgen este tipo de maquinaciones?
Siempre me ha fascinado el concepto aleatorio, el resultado nunca es el planeado y hay millones de combinaciones posibles dentro de él, por lo que te puedes pasar horas jugando sin que la misma imagen se repita. Esa era mi intención cuando lo creé.

El artista clásico anteponía sus obras a su figura; el artista moderno pensaba que él era su mejor obra... ¿Qué crees que propone el artista digital? 
Eso no creo que tenga que ver con una disciplina digital o no, sino con la persona en sí. Hay artistas que están constantemente auto retratándose, en cambio otros no lo hacen nunca. Yo casi nunca había usado mi propia figura en mi trabajo hasta que creé mi propio avatar 3d: ella es la combinación perfecta entre lo que hago y lo que soy, y por eso es lo que mejor me representa.

Claudia Maté

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Texto Nico Grijalba
Imágenes cortesía de Claudia Maté