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10 películas brasileñas para disfrutar de esta temporada olímpica

De los dramas en las favelas a los carnavales tecnicolor, estas cintas captan los sueños y realidades de Brasil.

por Colin Crummy
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10 Agosto 2016, 10:45am

Still from City of God

1. Estación central (1998)
Walter Salles, el hijo más famoso del cine brasileño gracias a películas comoDiarios de una motocicleta yOn the Road, recibió el reconocimiento internacional y dos nominaciones al Óscar por su película de 1998, que trata sobre un chaval que va en busca de su padre en compañía de una jubilada fría y solitaria. El tráiler darnos la idea equivocada de queEstación central es sensiblería pura pero la película, que cuenta con la impresionante actuación de Fernanda Montenegro (conocida como la Meryl Streep brasileña), es tan cruda e intransigente como su personaje, que hace todo lo posible para librarse de la responsabilidad del chico. Una búsqueda por todo el país que refleja también un sentido evocador del país.

2. O Quatrilho (1995)
El director Fábio Barreto desencadenó un periodo lleno de dramas en el cine brasileño con O Quatrilho, que se convirtió en la primera película de producción local nominada a un Óscar como mejor película en lengua extranjera en más de 30 años. O Quatrilho toma su nombre de un juego de cartas en el que tienes que traicionar a un compañero para ganar, y la película sigue a la desastrosa pareja formada por Teresa y Angelo, que emigran a Brasil a principios del siglo XX con otra pareja igual de incompatible formada por Massimo y Pierina. Cuando Teresa y Massimo se enamoran el uno del otro, se arriesgan a ganarse la ira de la comunidad conservadora.

3. Ciudad de Dios (2002)
La película que acabará con tu morbo de seguir cualquier ruta turística por las favelas.Ciudad de Diosofrece un triste retrato de la vida en los barrios pobres de Río, donde los niveles de criminalidad son tan altos que la esperanza de vida alcanza un máximo de veinte años. En medio de una guerra entre dos grupos, la ambición de un joven muchacho por convertirse en un buen fotógrafo le lleva a documentar la parte más vulnerable y violenta de la vida en la playa de Río de Janeiro. El director Fernando Meirelles presenta la historia como de thriller de mafiosos con escenas llenas de color y un casting de actores nóveles sacados de la calle que añaden energía y frescura a cada escena.

4. Pixote, la ley del más débil (1981)
Filmada al estilo documental en Río y Sao Paulo, Pixote es una mirada sin tapujos hacia el abuso de los niños de la calle de Brasil por parte de la policía corrupta y los carteles de la droga. El director Héctor Babenco nos habla de la tortura que sufre el niño que da título a la película a causa de los abusos en prisión, el tráfico de drogas y la prostitución. Pero el drama no se quedó en la película, pues protagonista de Pixote, Fernando Ramos da Silva, murió a tiros de la policía de Sao Paulo con diecinueve años. Unos 35 años después, Pixote sigue vigente y tanto Harmony Korine como Spike Lee citan a la película como una fuerte influencia en su trabajo. Babenco murió en su Brasil natal hace poco más de un mes. 

5. Una segunda madre (2015)
Alejándose del drama criminal brasileño, Una segunda madre nos demuestra que el cine local puede mezclar la luz y la sombra en esta conmovedora y humorística visión de la vida de una empleada doméstica en el hogar de una familia acomodada de Sao Paulo. Val ha renunciado a su propia vida para ganar dinero para mantener a su familia, pero las tensiones surgen cuando su hija de dieciocho años se va a vivir con ella. La escritora y directora Anna Muylert explora las diferencias de clase y los choques generacionales entre madre e hija en esta diestra mirada a la sociedad brasileña contemporánea.

6. Senna (2010)
No es exactamente una película brasileña, sino el trabajo del documentalista británico Asif Kapadia, el mismo que más tarde hizo Amy. Pero Senna es tanto un retrato como una introducción al popular deportivo brasileño. Mezclando imágenes de archivo con videos caseros, Kapadia traza la historia de la vida del campeón de Fórmula Uno y su muerte en un contexto de fervor religioso e idolatría por ser considerado héroe nacional.

7. Orfeo negro (1959)
El director francés Marcel Camus ganó la Palma de Oro en Cannes por adaptar el mito de Orfeo y Eurídice a la maravilla tecnicolor del Carnaval en una película que se convirtió en un éxito internacional. También fue pionera por su representación de personajes brasileños principalmente negros, aunque desde entonces ese avance ya ha sido objeto de una reevaluación. En sus memorias, Barack Obama -que vio por primera vez Orfeo negro con su madre- criticó la representación simplista e infantil que la película hace de los personajes negros y morenos.

8. Madame Satã (2002)
La cultura bohemia de Río cobra vida en esta extraordinaria historia basada en hechos reales. Madame Satã, una popular artista drag, estrella del capoeira y exconvicta, que luchó contra los estigmas relacionados con la raza, la clase social y la sexualidad. Debido a ello se convirtió en un icono para los marginados de la sociedad brasileña, eso sin olvidar el mítico estilo de pelea callejero que solía utilizar contra las autoridades.

9. Only When I Dance (2009)
Only When I Dance pretende documentar a los jóvenes talentos que superan la adversidad durante la competición. La cinta sigue a dos jóvenes bailarines de ballet de escasos recursos durante sus audiciones para conseguir una plaza en las compañías de danza clásica. Aunque la simbología de la vida real nos resulte familiar, la tenacidad y el talento de Irlan e Isabela son un triunfo para la película.

10. A primera vista (2014)
Felicitaciones al director Daniel Ribeiro por haber logrado sacar el cine juvenil brasileño de las favelas con su ópera prima, una historia dulce y sensible acerca de la sexualidad adolescente y la llegada a la edad adulta. Leonardo es un adolescente ciego que crece en Sao Paulo y que se siente atraído por el nuevo chico de la escuela, situación que se complica aún más debido a su mejor amiga. La banda sonora corre a cargo de Belle and Sebastian y el ambiente parece más salido de Sundance que de São Paulo.

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Texto Colin Crummy