10 series de culto que deberían volver a nuestras vidas

Desde una segunda temporada de 'Freaks and Geeks' hasta la versión contemporánea de 'Daria', os presentamos los proyectos televisivos del pasado que necesitamos que vuelvan reinventados.

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06 Julio 2017, 7:30am

still from 'my so-called life'

Este artículo fue originalmente publicado en i-D US.

Gracias a una combinación de nostalgia, la intensidad de los fans en Internet y una aparente sequía de ideas nuevas por parte de los ejecutivos de Hollywood, los últimos años han presenciado el regreso de algunas de nuestras series favoritas de los 80 y los 90. Desde Padres forzosos y Las chicas Gilmore hasta Twin Peaks y Expediente X, muchas series parecen estar teniendo una segunda oportunidad en la vida. Sin embargo, aunque hemos visto volver varios de los clásicos más queridos de aquella época, sigue habiendo unas cuantas series más que merecen un regreso.

Strangers with Candy
Strangers with Candy es por desgracia una de las comedias más infravaloradas que jamás hayan llegado a la pequeña pantalla. A pesar de que solo se emitió durante tres temporadas, la serie se convirtió al instante en un clásico de culto en Estados Unidos. Estaba protagonizada por Amy Sedaris como la "borracha, perdedora y manipuladora" Jerri Blank, una exprostituta de 46 años que regresa al instituto para retomar sus estudios, junto con Stephen Colbert y Paul Dinello, que interpretaban a dos profesores gais todavía en el armario que mantenían una relación amorosa entre ambos. La serie parodiaba expertamente los especiales para adolescentes que se hacían en los 70 y los 80, mientras marcaba el camino del nivel de crudeza y rareza de los personajes que Comedy Central lanzaría en sus series en el futuro.

Dinosaurios
Esta es una de esas series que debes ver en orden para comprenderla. Creada por Jim Henson Productions, la serie era como un viaje psicodélico a través de la Era Mesozoica, filmada enteramente usando innovadoras marionetas animatrónicas de cuerpo entero. Enfocada como una parodia de las comedias norteamericanas modernas y ambientada en el año 60.000.003 a. C., Dinosaurios estaba protagonizada por los Sinclair, una familia de dinosaurios que viven vidas muy similares a la nuestra. El bebé dinosaurio también fue responsable él solito de algunas de las frases pegadizas más populares y absurdas de los 90.

Daria
Con su visión nihilista de la humanidad, su voz monótona y su afición por las gafas de montura gruesa y las botas militares,Daria ayudó a definir la esencia de los 90 desde una perspectiva tanto sartorial como ideológica. La serie dio voz a la sensación de angustia adolescente que prevalecía en esa época, reflejando tanto la profundidad intelectual como la estupidez que a menudo conlleva dicha angustia. Aunque este clásico de la MTV pertenece decididamente a una época muy concreta, parece que seguimos necesitando las interpretaciones cáusticas de esta adolescente de dibujos animados sobre el estado de nuestro Mundo Triste y Enfermo tanto como siempre.

Es mi vida
Es mi vida fue el antídoto para los dramas tradicionales sobre los institutos americanos como Dawson Crece y Sensación de vivir. Aunque tenía también la misma trama dramática, los mismos cotilleos y las mismas citas con compañeros que las series tradicionales para adolescentes, también lanzaba una mirada seria a muchos problemas adultos de la vida real como la homofobia, el alcoholismo y el consumo de drogas. Por no mencionar que también está protagonizada por una joven Claire Danes como la protagonista, Angela, una estudiante de segundo año luchando por encontrarse a sí misma y Jared Leto como el chico malo y analfabeto del lugar, Jordan Catalano. Y lo mejor es que, considerando que parece que ninguno de los dos actores haya envejecido ni un ápice desde el último año de instituto, la serie podría volver y retomarse exactamente donde se quedó.

El Príncipe de Bel-Air
Aunque Will Smith es ahora un consolidado actor serio en Hollywood, con papeles en películas de acción y thrillers de ciencia-ficción que revientan taquillas, en su día solo era un chico del oeste de Filadelfia que crecía y vivía sin hacer mucho caso a la policía y que, tras un lío en una cancha de baloncesto, fue obligado a mudarse con su tío y con su tía a Bel-Air. A partir de ahí, se produjeron numerosas situaciones muy cómicas; el protagonista nos deleitó con todo tipo de prendas tecnicolor y la serie nos ofreció un montón de nuevos y absurdos movimientos de baile. El balance final es que necesitamos que esta serie vuelva aunque solo sea para obtener finalmente un remix de su tema de cabecera, ya un clásico del hip-hop.

Las aventuras de Pete & Pete
Es probable que los americanos puedan agradecerle a Las aventuras de Pete & Pete que haya jugado un papel crucial en las inclinaciones artísticas de toda una generación. Aunque evidentemente era una serie para adolescentes, una rápida sinopsis deja claro que es más como si Salvador Dalí hiciera una comedia que como cualquier serie estándar para críos de Nickelodeon. En concreto, la serie sigue las surrealistas aventuras de dos hermanos pelirrojos que se llaman ambos Pete Wrigley. Otros personajes importantes incluyen la placa metálica de metal que lleva su madre en la cabeza, el tatuaje que lleva el pequeño Pete en el antebrazo de una bailarina llamada Petunia y un caballero que va vestido con medias llamado Artie, el Hombre Más Fuerte del Mundo.

Instituto McKinley
Así se le llamó en España a Freaks and Geeks. En medio de la creciente popularidad de series como Sensación de vivir y Boston Public, Instituto McKinley optó por un retrato muy diferente de cómo es estar en un instituto americano. Aunque esta serie de finales de los 90 está ambientada en el inicio de los 80, exploró todos los eternos temas de la adolescencia ―el primer amor, la presión de los compañeros y cómo navegar por las traicioneras aguas de la popularidad― sin perder jamás su sarcasmo y su discurso inteligente. Con un reparto estelar de actores y cómicos, incluyendo a Linda Cardellini, James Franco, Seth Rogen, Jason Segel, Martin Starr y Busy Philipps, y con Judd Apatow como productor ejecutivo, si algo fuera a impedir que se produjera esta reunión probablemente sería la imposibilidad de coordinar las agendas de estos actores tan famosos.

La niñera
Fran Drescher, en su emblemático papel como Fran Fine, la cuidadora de los tres hijos de un viudo británico que vive en el Upper East Side, no fue simplemente otra estrella de los 90. Fue un genuino icono de la moda que actualmente posee una popular cuenta de Instagram en la que trata de identificar todas las prendas de su inmenso armario. Si combinas ese armario sin parangón, repleto de prendas de culto, con la tensión sexual que existía entre ella y su jefe Maxwell Sheffield y los fulminantes diálogos de Nigel y C.C., tendrás la fórmula para crear una auténtica joya de la comedia. Como dice la canción de la cabecera, "Tenía estilo, tenía elegancia, estaba ahí. Así es como se convirtió en La Niñera".

El club de medianoche
Esta serie era como Pesadillas, pero para un público ligeramente más avanzado: no tan macabra como la típica película 'gore', pero suficientemente aterradora como para que las historias te atormentaran aunque ya hubieras entrado de sobras en la edad adulta. El club de medianoche siempre empezaba con el mismo grupo de amigos que se reunía para contar historias de miedo en torno a una hoguera. Con argumentos que cubrían todos los ejemplos de historias de fantasmas, desde vampiros y hombres lobo hasta maldiciones mágicas y alienígenas, probablemente los críos no eran los únicos a quienes costaba conciliar el sueño después de ver uno de esos episodios.

Martin
Dada la popularidad de la pegadiza frase "Damn Gina!" por todo Internet, creemos que la vuelta de Martin en el siglo XXI está tardando demasiado. Esta comedia ambientada en Detroit estaba protagonizada por un joven Martin Lawrence, que interpretaba a una locuaz personalidad de la radio y la televisión que se metía en líos con su grupo de amigos y fastidiaba a su novia Gina constantemente. Aunque Martin era un cascarrabias que no paraba de lanzar sus característicos dardos cómicos, su actitud también mostraba un gran corazón, lo que proporcionaba a la comedia un buen rollo fantástico.

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Texto Emily Kirkpatrick
Fotograma de Es mi vida