cómo convertirse en crítico de moda, por anders christian madsen

Nuestro director de contenido de moda nos explica por qué ser sociable y conocer a gente es tan importante como haber recibido una buena educación.

|
sep. 14 2016, 9:35am

En las bodas y en los entierros, me gusta decirle a la gente que escribo sobre "vestidos violeta, el largo de los calcetines y ese tipo de cosas". Es mucho más sencillo que tener que defender el social y político hecho de que siempre he creído en la moda por naturaleza y que eso es de lo que escribo. "Crítico" es un gran título y, en una era en la que la moda está repleta de anunciantes y no se puede criticar sin tener en cuenta ciertas normas, lo cierto es que raramente escribo de las colecciones basándome en términos como "bueno" o "malo". 

Cuando soy crítico, lo soy teniendo es cuenta el contexto: por qué el diseñador ha hecho eso, qué nos dice de la sociedad en la que vivimos, cómo es de relevante... Nunca le pregunto a los diseñadores sobre el proceso de fabricación o su técnica. No hay nada peor que escribir sobre ropa a excepción de, quizás, leer sobre ello. No me convertí en escritor de moda para escribir únicamente sobre ella y aunque estudié Periodismo de Moda en la London College of Fashion, nunca me he considerado "escritor de moda".

Yo soy solo un escritor; un periodista que —espero— es capaz de cubrir un desastre natural (aunque nunca me he encontrado en uno) aunque solo vaya a desfiles. Hace 10 años, mi amiga Susie Babchick me dijo: "Guarda siempre una tarjeta de visita en blanco. Pon solo tu nombre y tu email, sin profesión. Así puedes hacer lo que te dé la gana". A día de hoy, sigo usando tarjetas en blanco, aunque parezcan de asesino en serie (ya lo sé). No vivo ni respiro moda constantemente, ni me dedico a escribir sobre moda porque sintiese una especie de llamada. A mí lo que realmente me gusta es la historia: reyes, reinas y conquistas. Con su importancia y su extravagancia, la moda me parece la perfecta representación de la historia. La reina de Dinamarca dijo una vez: "Algunos cuentan quilates; nosotros contamos siglos". Se revería a su amplia colección de joyería, que pasó de generación en generación dentro de la monarquía como punto de partida histórica perfecto.

Yo soy solo escritor; un periodista que —espero— es capaz de cubrir un desastre natural (aunque nunca me he encontrado en uno) aunque solo vaya a desfiles

Siento un gran respeto por la moda, pero tampoco estoy obsesionado con ella. Cuando tengo un día libre, prefiero ver el 'reality' de las Kardashian que un documental sobre moda, aunque gracias a todo lo que tengo que investigar a la hora de escribir, aprendo algo nuevo cada día. Hablando de la reina de Dinamarca, de allí es de donde soy —concretamente, de una pequeña ciudad de la costa llamada Rungsted en el norte de Copenhague, donde pasé los años de instituto vestido como un gótico de Dior Homme y soñando en mudarme a Londres—. 

Pero estoy seguro de que esta no es la primera vez que escuchas esa historia. Entonces, ¿porqué el periodismo de moda? Porque era una forma fácil de escapar. Mi hermana, Susanne Madsen, ya se estaba labrando un nombre ello en Londres y supongo que quise copiarla. De algún modo, siempre supe que sería mi mentora, ya que siempre me aconsejaba sobre lo que tenía que hacer (y también sobre lo que no era adecuado). Después de graduarme, me consiguió un trabajo en Dansk Magazine, donde ella trabaja en aquel momento. La editamos juntos desde nuestro piso compartido en Londres durante casi tres años. Cuando lo dejamos, Susanne se fue a Dazed, y yo a i-D.

En Dansk, me obligué a asistir a todos los desfiles de moda y eventos que pudiese, y así es como conocí a los miembros del equipo de i-D. Ellos me mandaban temas sobre los que hablar y al poco tiempo me presentaron a Holly Shackleton, que es la editora jefa, y a Terry y Tricia Jones —los fundadores de la revista—, que me contrataron. En la moda, lo más importante es saber relacionarte socialmente. Esforzarte en conocer y hablar con gente nueva es lo mejor que puedes hacer por ti mismo, y en el caso de los escritores de moda, eso te ayudará a convertirte en el periodista que quieres ser. No hay nada que me guste más que entrevistar a los diseñadores en sus propios hogares y escuchar sus historias personales. Esas cosas no te las enseñan en la universidad y, aunque estoy seguro que mucha gente se nutrió de los conocimientos impartidos en la carrera, ningún profesor me enseñó a escribir.

Habla con gente mayor que tú que trabaja en lo que te gusta. No tengas miedo de llegar a ellos. Hazles preguntas, escucha sus consejos, lee sus artículos y pídeles que lean los tuyos.

Si aprendí con alguien, fue con la gente que conocí en el mundo real en mi época de estudiante, como con Sarah Mower, a la que le encantaba hablar sobre lo que estaba permitido y lo que no a la hora de escribir. Ahora, me siento afortunado de trabajar con editores como Holly, cuyos consejos me ayudan a mejorar a la hora de escribir y auto-editarme. Y realmente necesito esos consejos cuando me envían a las semanas de la moda de Nueva York, Londres, Milán y París, donde me tengo que levantar antes de que amanezca durante varias semanas para acabar de escribir la cobertura diaria de los desfiles. Siempre digo que cada temporada me quita 5 años de vida, pero las semanas de la moda son como el templo de los periodistas de moda. Cuando no estoy en los desfiles, me paso la mayoría del tiempo transcribiendo entrevistas desde mi casa en West London o desde mi otro hogar en Dinamarca. Solo puedo escribir cuando estoy solo, en silencio absoluto (y digo esto mientras me dirijo a Nueva York en un vuelo repleto de turbulencias).

La última parte de mi breve historia dice: "Todo lo que quería saber entonces, lo sé ahora". Algo que hace que me sienta como un verdadero anciano. Habla con gente mayor que tú que trabaja en lo que te gusta. No tengas miedo de llegar a ellos. La mayoría de ellos dan mucho miedo, pero a todo el mundo le gusta que le pidan consejo. Hazles preguntas, escucha sus consejos, lee sus artículos y pídeles que lean los tuyos. Intentaré que esto no suene a discurso de aceptación de un Oscar, pero si no fuese por los consejos y opiniones de todas las maravillosas y generosas mujeres que me he encontrado a lo largo del camino durante los últimos años, no quiero ni pensar qué clase de ejemplo estaría dando a las futuras generaciones.

Recomendados


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Mitchell Sams