fotografías íntimas de francesca delorenzo con sus citas de craigslist

Tres años después de su prematura muerte, un nuevo proyecto archivístico se está encargando de preservar la obra de esta talentosa fotógrafa.

por Benoit Loiseau
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23 Mayo 2017, 7:00am

Un día del invierno de 2004, Francesca "Frenchie" DeLorenzo, estudiante de fotografía en la Facultad de Artes de la Universidad de California, se sentó frente al ordenador en su apartamento en San Francisco. Abrió un perfil en Craigslist y empezó a escribir el borrador de un post. Decía algo así: "Joven fotógrafa. Busco hombres, para fotografiarles en su casa. Es para un proyecto artístico". Después pasó los tres años siguientes hablando con más de 30 hombres de su localidad, visitando sus casas y orquestando retratos íntimos con ellos, introduciéndose como protagonista femenina de las fotos.

"Hay que tener muchas pelotas para hacer algo así, era muy peligroso", afirma Maria DeLorenzo, que recientemente lanzó un proyecto archivístico para conmemorar la obra de su hermana. "Creo que aquellos hombres estaban realmente emocionados con la idea de aparecer en esas fotos con una mujer joven y bella en ropa interior. Y esa tensión sexual y ese deseo frustrado se muestran en las fotos. Recuerdo que me preocupaba que no estuviera tomando excesivas precauciones. Pero por aquel entonces, ella nunca tenía miedo".

Las imágenes de esta destacada serie, Trompe L'Oeil Love, se encuentran entre los cientos de obras que han resurgido desde que comenzó el proyecto. En estas imágenes, Frenchie aparece con los hombres que reclutó a través de Internet, imitando extrañamente momentos de la vida doméstica, aunque también insinuando una brutal soledad. En ocasiones, la dinámica social de las fotos trae a la mente la cruda obra de la fotógrafa canadiense Alix Cléo Roubaud (que también falleció al inicio de la treintena), aunque los entornos más domésticos evocan la obra del fallecido Larry Sultan (que fue mentor de Frenchie en la Facultad de Artes, junto con el fotógrafo de Magnum Jim Goldberg).

"El proyecto era una exploración de cómo se sentía con respecto a las relaciones y la monogamia. Era una pregunta con final abierto", explica su amigo íntimo y ex pareja Seby Caceres, que está ayudando a archivar la obra de Frenchie. "Asistí a un par de sesiones de fotos con ella. Estábamos en clase y decía algo como, 'Eh, he recibido un email de uno de esos tíos de Craigslist, ¿quieres verlo?'. Llegaba y echaba un vistazo al espacio y al hombre con el que iba a trabajar. Construía narrativas diminutas en torno a la sesión, como: 'Vamos a prepararnos para trabajar. En tu habitación'. Pedía al tipo que interpretara la escena mientras colocaba su cámara de película 6 x 7 en un trípode. Era casi un estudio sobre aquellos tíos y sus comportamientos".

Desde una edad temprana, creciendo en San Diego, Frenchie era percibida como una artista. Empezó a hacer fotografías en el instituto, escribía extensos diarios y realizaba collages con estética punk. "Recuerdo que sus obras siempre eran tristes y sombrías", explica su hermana Maria. "Siempre fue muy cool. Su arte siempre parecía realizado por alguien mucho mayor".

Pero también luchó contra la adicción a las drogas e intentó suicidarse poco después de graduarse en el instituto, saltando con el coche por un acantilado. Cuando llegó al agua, "se dio cuenta de que quería vivir", recuerda Seby. Se las arregló para salir del coche, lo que le dejó una abultada cicatriz que le cruzaba el brazo. "Veía lo absurdo de la vida y aquello era parte de lo que exploraba", recuerda su amigo. "Se sentía profundamente triste por la vida, pero también la encontraba muy graciosa. Se reía por todo".

Aquella intersección de profunda soledad y extrañeza social a menudo cómica es donde la obra de Frenchie impacta de forma tan bella. "Quería acentuar la distancia entre las personas", explica Seby sobre las fotografías que se hizo con desconocidos. "Todo giraba en torno a lo solos que estamos y a cómo nunca llegamos a conocer a la otra persona". También hay un deseo de desafiar y deconstruir la dinámica heterosexual entre hombre y mujer en su obra. Puede verse a Frenchie con hombres de prácticamente todas las edades y procedencias. Colocarse a sí misma en esos escenarios tan absurdamente mundanos a menudo puede interpretarse como un corte de mangas a la banalidad de la vida y de los estándares a los que se supone que debemos aspirar en nuestras relaciones. A veces parece aburrida. A veces parece furiosa, o vulnerable. Entra y sale de esas escenas sin esfuerzo. Como si quisiera convencernos de lo fácil que es, de lo fácil que es la vida en realidad.

"En su obra veo reflejos de fuerza e ira", escribió Marie en el sitio web del proyecto. "El tipo de soledad que sientes cuando estás rodeado por la vida y por otras personas. Su oscura tristeza. Su gesto tan particular. Puedo ver su falta de miedo. Puedo ver el modo en que era ella misma sin disculparse por ello".

Fue en marzo de 2014 ―una década después de iniciar la serie― cuando Seby recibió una llamada telefónica del casero de Frenchie. Para su sorpresa, había puesto su nombre como contacto de emergencia. La fotógrafa, que por entonces tenía 31 años, había muerto de sobredosis. "Ninguno de nosotros sabíamos que seguía consumiendo drogas", cuenta Maria. "Acababa de conseguir un trabajo nuevo y se había comprado un perrito. Está muy claro que fue un acto impulsivo y que su muerte fue accidental".

Poco después de vaciar el apartamento de Frenchie, Maria y Seby decidieron lanzar el proyecto de archivo, para celebrar su obra y volver a mostrarla al mundo. "Estando viva jamás me habría permitido ver sus cosas. De hecho, lo más probable es que nunca hubiera accedido a realizar este proyecto", dice Maria de su hermana, que era muy reservada. La campaña de GoFundMe creada para el archivo ha recaudado hasta ahora 8.000 $ (unos 7.000 €), con donaciones de amigos, familiares y desconocidos. La finalidad principal del proyecto es escanear los negativos de las fotografías de Frenchie para crear archivos digitales y garantizar que se protegan, archivan y compartan.

Conforme continuamos observando con regularidad el trágico fallecimiento de artistas debido a problemas de salud mental y de adicción, la historia de Frenchie merece ser compartida. Su obra también habla por sí misma. Cuenta su propia historia: la de la cruda sensibilidad de Frenchie, su gran visión de los juegos de poder que rigen en el género y su universo tragicómico.

francescadelorenzo.org

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Texto Benoit Loiseau
Fotografía Francesca DeLorenzo

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