Fotografía Mitchell Sam

¿por qué se ha vuelto la moda tan sobria y puritana?

De Balenciaga a Burberry, las firmas de lujo se han alejado del 'streetwear' en favor de algo un poco más conservador. Quizás nuestras madres tengan algo que ver con eso...

por Mahoro Seward
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22 Mayo 2019, 5:29pm

Fotografía Mitchell Sam

"¡Inés, por favor!”, gruñe una mamá de peinado inmaculado, manifestando su horror al fruncir su muy estirada frente. “¡Ya quítate esos horribles ‘tenis’!”. "Pero mamá, ¿no te gustan? Son Balencia…”. “¡QUÍTATELOS YA!”, grita con firmeza la madre. Un inexorable silencio se extiende por toda la terraza, el cual solo se ve penetrado por la mirada fulminante de la señora. Demasiado consciente de la inutilidad de su resistencia, Inés pronto cede y se cambia sus nuevos Triple Ss por las ballerinas Chanel de dos tonos que lleva consigo para ocasiones como esta. Es extraño pensar que hace tan solo unas pocas temporadas este tipo de escenas eran bastante comunes en los cafés de los distritos más adinerados de París: las madres librando abiertamente una guerra de poder contra sus hijas, debido a su temor de que el guardarropa Sonia Rykiel en el que invirtieron para crear sus perfectas vidas, un día termine en manos de alguien que tiene una predilección mucho mayor por la ropa "casual" de lujo.

Si nos guiamos por los últimos desfiles de moda, al parecer la guerra ha sido ganada. ¿El veredicto previsible? Las madres siempre se salen con la suya. Después de amenazar con cortar el acceso a las tarjetas de crédito de sus hijas, y con ello el 60% de los ingresos de la mayoría de las casas de moda francesas, los equipos de diseño de todo París han hecho a un lado el streetwear en un intento por apaciguar a quien controla el flujo de dinero.

balenciaga

Balenciaga
Sin duda, entre las casas que tienen que compensar más se encuentra Balenciaga, mejor conocida entre las madres de la ciudad como la casa de Alta Costura, antes muy respetada, que a últimas fechas se ha dedicado a venderles a sus jóvenes e ingenuas hijas copias de los tenis para correr de sus maridos. Además, para agravar la situación, lo han estado haciendo descaradamente desde su base en la Rue de Sèvres en la distinguida Rive gauche de París. Como una sutil manera de reconocer los pecados por los que debe arrepentirse, la oferta de Demna Gvasalia para la temporada otoño/invierno 2019 estuvo repleta de outerwear refinado, mucho más en línea con el carácter de esta parte de la ciudad, como este número con patrón de pata de gallo o el suntuoso modelo imitación piel ceñido a la cintura de manera desenfadada. ¿Y para Inés? Bueno, aún no podemos esperar que se apasione por una paleta tan sobria, pero las piezas de transición, como el vestido de día con graffiti en color rosa neón y un encantador moño en el cuello, ofrecieron una satisfactoria introducción a una silueta más sobria.

chloe

Chloé
Sólo superada por Isabel Marant, Natacha Ramsay-Levi es la chica favorita de cualquier mamá: en solo unas pocas temporadas al mando de la super French-Girl™ Chloé, la nativa de la rive gauche ha logrado satisfacer las duras demandas de una clientela aferrada al apogeo de los años 70 del barrio, dándole un toque de modernidad, color, humor e ingenio al estilo coqueto de la casa de moda. Su trabajo representa la ligereza y feminidad natural que cualquier madre arcaicamente francesa desearía para su hija, complementadas con un efecto de ojos smoky. A diferencia del caso de Balenciaga, la casa en la que Ramsay-Levi pasó incidentalmente 15 años como mano derecha de Nicolas Ghesquière, la querida Chloé tiene poco que expiar. Las madres te aprueban, Natacha, las madres te aprueban.

celine

Celine
El premio al mejor cambio de rumbo, por supuesto, es para Celine. Y no, calma, no me refiero a la ‘vieja Céline’ -> ‘la nueva Celine’, sino al cambio estético de 180º de Hedi Slimane en los seis meses entre sus colecciones primavera/verano 19 y otoño/invierno 19. En la presentación de la primera, las madres estaban furiosas: las colecciones de Phoebe eran perfectas para esos días en que uno estudia detenidamente a Proust y deambula por las galerías de la ciudad. Esos escandalosos vestidos no hicieron más que incitar a sus impresionables hijas a salir de fiesta por una de las áreas más turísticas de París, Pigalle. “¡Qué desagradable!”, decían. Sin embargo, después de la segunda colección womenswear de Hedi, quienes salieron a las calles exigiendo el regreso de la ‘vieja Céline’ obtuvieron más de lo que esperaban. Al estudiar los archivos de la casa, en lugar de los de su propia carrera, pasó por alto la era de Philo para presentar una oda a los alegres y distinguidos atuendos de la era de Vipiana

en Celine (sin acento): chaquetas de tweed y faldas plisadas, vestidos largos y amplios culottes de cuero, ceñidos con recato a la cintura con discretos cinturones de hebilla. Para las madres, fue un verdadero viaje por el camino de la nostalgia, una bocanada del refinado estilo que lucían en su propia juventud.

Sin embargo, esos días no siempre fueron tan sobrios, como lo implicaron descaradamente piezas como un vestido largo de cuero color canela. Como sabrá cualquiera que haya visto Belle de Jour o Jeune et Jolie, la burguesía francesa, por muy pulida que parezca, tiene un cinismo con el que la clase alta británica solo podría soñar…

burberry

Burberry
Los diseñadores, en este caso, no se apresuraron tanto a recurrir a nuestras clases altas en busca de inspiración, no es que eso haya evitado que ciertas marcas lo intentaran: para su colección de segundo año en Burberry, Riccardo Tisci ofreció una variedad ecléctica de looks para los ravers, los amantes de la ropa deportiva, y la aristocracia rural británica por igual. Dicho lo cual, no estoy seguro de cuántos de estos últimos querrían estas piezas: derrochar tanto dinero en gabardinas nuevas no es realmente una opción cuando apenas te alcanza para volver a enyesar las paredes de tu casa de campo casi en ruinas. Sin embargo, hubo algunos looks que sugirieron que el gigante de la moda británica estaba flirteando con las carteras de nuestras tercas mamás al otra lado del canal. Desde los finos jerseys de cachemira, adornados con herrajes dorados de muy buen gusto, hasta las faldas envueltas o plisadas con cuero color canela, o incluso los pañuelos de seda impresos con el monograma "TB" de la casa, diseñado por Peter Saville, ni una sola pieza se vería fuera de lugar en cualquier exhibidor de Rykiel.

This article originally appeared on i-D UK.