el documental 'minding the gap' aborda la salud mental en el skate

Bing Liu habla sobre la ansiedad en la comunidad del skate y rompe con el silencio y el estigma que predomina en la escena.

por Oliver Lunn
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02 Abril 2019, 7:50am

Ojea un poco el Instagram de Bing Liu y te harás una pequeña idea de su historia. Puedes ver vídeos de skate de sus amigos, también lo puedes ver posando con Barack Obama, o con Tony Hawk, o incluso vestido de punta en blanco para la gala de los Oscar. Liu es el creador de Minding the Gap, un documental que Obama incluyó en su lista anual de películas favoritas y que fue nominado a un Oscar, que tiene un 100% de aprobación en Rotten Tomatoes. No está mal para un chaval que ha nacido en un barrio pobre de Illinois. "Fue extraño", me dice Bing, refiriéndose a la noche de los Oscar. "Pero lo de Obama fue más increíble aún. ¡No sabía que tenía una lista de películas favoritas!"

La película de Bing sigue durante una década a un grupo de patinadores en la ciudad de Rockford mientras se adentran a regañadientes en la edad adulta. Keire trabaja como lavaplatos e intenta hacer skate cada minuto que tiene libre. Zack trabaja como techador y está a punto de tener un hijo. El objetivo del film es proporcionar una respuesta a la pregunta de cómo entender la situación y aceptar la vida que te ha tocado. "El skateboarding es más familia para mí que mi propia familia", dice Keire en la película.

A medida que avanza el documental, vamos profundizando más en los sentimientos de los protagonistas. A través de conversaciones con los skaters, surge un patrón: todos crecieron en hogares desestructurados y sufrieron abusos físicos. Bing nos muestra que para ellos, hacer skate es una auténtica liberación, un lugar seguro donde olvidarse de todo lo demás. "Mientras pueda patinar, estaré bien".

Bing, que también aparece en la película, compartiendo su propia historia de abuso, no sabía nada de la situación de Zack y Keire antes de empezar a filmar. No eran amigos tan cercanos, tan solo patinaban juntos. "Descubrí todo sobre sus familias y y su pasado a través del documental", me dice. "Solo sabía que Zack era un buen patinador y Keire era muy carismático, talentoso y abierto".

Cuando se sentó con ellos uno a uno, les preguntó cómo era su hogar, quién les enseñó a querer y a odiar o qué le dirías a tu yo de los 13 años. "La gente no está acostumbrada a reflexionar sobre estas cuestiones", dice. "La primera vez que me senté con Keire para hablar de su padre, rompió a llorar en medio de la escena". ¿Por qué no han compartido sus vidas y emociones con sus colegas del skate? "Porque, muchas veces, el monopatín funciona como una vía escape a todo lo demás", explica Bing, "entonces, ¿por qué traer estos asuntos a un espacio tan positivo?"

"Aunque el problema de reprimir la ansiedad, incluso los traumas, no es algo propio de la escena del skate, hay muchas personas de esta comunidad que hablan de ello y lo comparten", dice Bing.

Cuando hablo con Sammy Recko, un skater de Londres de unos 20 años, afirma que él ha crecido en una pandilla de skaters y nunca quiso compartir sus problemas familiares con ellos. "La diversión estaba por encima de todo y tú no querías ser la persona que rompiese ese buen rollo. Si tenías un problema en casa, ese era el lugar adecuado para olvidarlo".

Para Sammy, el skate también era una vía de escape: de un hogar destrozado, una escuela estatal difícil, viviendas sociales. "Cuando descubrí el skate y esa comunidad me acogió, mi vida se centró en ese lugar donde todo tenía sentido. De repente hubo una razón para volver a casa después de la escuela, los fines de semana se volvieron importantes. Estos niños con los que patinaba no solo se interesaban por mi forma de patinar sino también por mí".

"Aunque el tema de reprimir la ansiedad, incluso el trauma, no es algo propio a la cultura del skate, hay muchas personas que hablan de ello", dijo Bing. En el documental, Bing se abre ante Keire, contando la historia de cómo fue maltratado por su padrastro. Durante todos los años que habían patinado juntos nunca mencionaron esto. "¿Y por qué iba hacerlo? Aquí había un espacio positivo donde podías escapar de esos demonios".

Parte de la razón por la que Bing hizo la película es, precisamente, que no hay muchos espacios donde se hable de estos temas. "Sentí que la versión de 14 años de mí mismo viendo esta película se sentiría mucho más cómoda al hablar de una variedad más amplia de cosas con mis amigos".

Entonces, ¿cuál es el costo de no haber hablado de estas cosas? "En primer lugar, creo que te entiendes menos", dice Bing, que asistió a sesiones de terapia mientras hacía la película. "En segundo lugar, creo que tu capacidad para gestionar las emociones y afrontar los problemas es más limitada, y por lo tanto tu salud mental evoluciona de manera poco saludable".

Hay una escena en la que presenciamos el lado de esta masculinidad contraria al diálogo. Nina, la novia de Zack y madre de su hijo, le dice a Bing que Zack la agredió. Su abuso con el alcohol también se le había ido de las manos. Ella le muestra a Bing las marcas en un lado de su cara. Ese fue el momento en el que Bing se dio cuenta de la gravedad de la situación. "Lo primero que pensé fue, 'mierda, creo que la gente no va a creer a Nina'", dice. "¿Cómo puedo reforzar su lado de la historia?"

¿Cómo se enfrentaría Bing a su amigo acerca de su comportamiento inadecuado? Los dos se sientan juntos en un momento tranquilo junto a un lago. "Fue más duro en el sentido de la ética de los cineastas más que en el sentido de los amigos", dice sobre el momento de la confrontación. "No sentí que estaba traicionando a mi mejor amigo". Al mismo tiempo, esto demuestra que nunca puedes saber realmente cómo son tus amigos y conocidos tras las puertas de sus casas. Bing está de acuerdo. "Crecí en una casa donde vi de primera mano como un tío puede ser de una manera en casa y de otra completamente diferente fuera de ella".

A medida que el documental avanza, profundiza cada vez más en los temas que trata y surgen preguntas más comprometidas. ¿Repetía Zack los errores de su padre? ¿Estaba ahora abusando el abusador? "Es como si, de forma accidental, te hubieses convertido en tu padre, es una locura", dice Bing. "Zack sentía una sensación muy polarizada, por una parte de frustración y enojo sobre cómo le trató su padre, por otra parte sentía culpa y respeto por él".

Hacia el final, Bing le pregunta a Keire qué ha sacado del documental. "Terapia gratis", responde. Pero ¿qué pasa con Bing? ¿Fue el proceso de hacer la película una especie de terapia también? "Me sentí más como si fuera el terapeuta", se ríe.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.