Fotografía Justin French. Estilismo Carlos Nazario. Todos los modelos llevan ropa Louis Vuitton

virgil abloh nos habla del momento más importante de su carrera hasta la fecha

La historia del ascenso del 'streetwear' hasta lo más alto de la moda.

por Osman Ahmed
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18 Marzo 2019, 9:21am

Fotografía Justin French. Estilismo Carlos Nazario. Todos los modelos llevan ropa Louis Vuitton

"Yo hago cosas y dejo que otros definan lo que es", afirma Virgil Abloh, levantando la vista de su iPhone en la sede de Louis Vuitton en París. "Hay muchas formas de describir lo que hago: arquitecto, artista, diseñador gráfico, diseñador de ropa, director creativo, director de arte, estilista, cineasta, fotógrafo, DJ... No estoy interesado en centrarme en una cosa".

Decir que a sus 39 años de edad Virgil es simplemente un diseñador de moda sería como definir Louis Vuitton como un fabricante de maletas. Es algo mucho más grande y simbólico que eso. Ambos nombres representan una cultura más amplia; un sentido de comunidad; una ideología y un estilo de vida. Si su desfile de debut en Louis Vuitton el pasado junio dejó algo en claro, es que el cambio de dirección que ha introducido el diseñador han aportado una nueva energía a la industria de la moda.

Ubicados en los jardines del Palais-Royal de París, los 2.000 invitados (600 de los cuales eran estudiantes de las universidades de moda, arte, diseño y arquitectura de todo el mundo) observaron cómo 56 modelos de una variedad de culturas verdaderamente distintas descendían por un arcoiris de 200 metros. Era una tarde brillante y soleada con música de jazz de la banda instrumental de Toronto BadBadNotGood. Muchos de los modelos eran caras conocidas: Playboi Carti, Blondey McCoy, Octavian, Steve Lacy, A$AP Nast, Dev Hynes y Kid Cudi. El desfile llevaba por nombre We Are The World, en homenaje al momento en el que Michael Jackson y Lionel Richie participaron en 1985 en la lucha contra el hambre en Etiopía. Kanye West estaba allí y él y Virgil compartieron un abrazo emocional después de la reverencia de Virgil. A pesar de ese momento épico, lo cierto es que todo fue bastante familiar.

"Esto ya no es Kansas. Ahora estamos en un lugar nuevo donde el mundo es diferente", dice Virgil, reflexionando sobre los dos conceptos principales de la colección: una luz blanca que golpea un prisma y se refracta en todo el espectro de colores, y el clásico de 1939 El Mago de Oz. Ambas son metáforas bastante literales para definir el viaje de Virgil por el camino de baldosas amarillas, y el significado de su nombramiento como el primer director creativo afroamericano de Louis Vuitton —y el segundo director creativo negro en una firma del grupo LVMH (el diseñador británico-ghanés Ozwald Boateng se unió a Givenchy en 2003)—.

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"La idea de modernidad habla de mis creencias sobre ser abiertos y respetuosos con personas de todos los ámbitos de la vida", dice Virgil. "Eso es lo que persigo con mi trabajo. En este puesto, en esta marca, hay una responsabilidad de representar lo que la sociedad podría ser".

Los diseños que se presentaron por la pasarela ese día fueron solo la mitad de la historia. Esta colección brillante e hipersaturada introdujo conceptos sartoriales que invitan a la reflexión, como los trajes holgados con capas tipo Zoot, los híbridos entre accesorios y prendas de vestir apodados “accessomorphis”, las sudaderas con efecto 'tie-dye' y el PVC con monogramas con la LV. Sin embargo, la colección estaba impregnada de un sentimiento de euforia debido a lo que significaba para una generación de 'millennials' comprometidos. Ahora son parte del establishment de la moda; su cultura por fin es aceptada por el high fashion.

"Se trata de un diálogo, realmente", explica Virgil. "Quería que ese primer desfile fuese recordado como una nueva base y que se dejara como un libro abierto". En cuanto a la ropa de lujo asociada con una marca como Louis Vuitton, quería hacer algo diferente; algo que no se esperase de ella. Se centró principalmente en los arneses de lujo, que resultaron ser todo un éxito en la alfombra roja. "Estoy interesado en agregar romanticismo a la moda masculina. Un toque femenino. El lujo puede tener muchas caras, pero estoy tratando de hacer cosas que la gente codicie y desee".

Entonces, ¿cómo logró Virgil Abloh llegar a Ciudad Esmeralda? En 2002, completó su licenciatura en Ingeniería Civil y se licenció en Arquitectura en Illinois. Recién salido de la universidad, organizó una reunión con el entonces manager de Kanye West, John Monopoly, que lo contrató en el acto. Con el tiempo, Kanye y Virgil se embarcaron en una misión para adentrarse en la industria de la moda, haciendo prácticas en Fendi en 2009. Al año siguiente, West nombró a Abloh director creativo de Donda, su agencia creativa.

El primer amor de Virgil es la música, y su experiencia como DJ, que se remonta a su adolescencia, es un síntoma de su enfoque en la moda: resucitar clásicos y moverse entre géneros para crear algo completamente diferente al original. "Ser DJ es como ir al gimnasio y llevar la equipación de los Juegos Olímpicos", explica. "Cuando haces de DJ, utilizas la misma parte del cerebro que cuando diseñas una prenda: quieres que todo el público sienta lo mismo y disfrute contigo".

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La carrera de Virgil como diseñador de moda independiente comenzó con el lanzamiento de una marca llamada Pyrex 23 —el nombre es una referencia al vidrio utilizado en las tuberías de crack; el 23, por el número en la camiseta de Michael Jordan—. En 2014, lanzó Off-White con la ayuda de Marcelo Burlon del New Guards Group, una especie de miniconglomerado de marcas de 'streetwear' como Heron Preston y Palm Angels. Sus diseños repletos de Helvetica, rayas inclinadas, a menudo con la palabra del elemento entre comillas, parecían dispararse a la par con el auge de la cultura de Instagram. Parte de su estrategia fue colaborar con tantas marcas como fuera posible, accediendo a su base de clientes y reforzando la popularidad de la marca Off-White.

Para ponerlo en perspectiva, veamos con cuánta rapidez escaló Virgil en la industria: en 2015 fue nominado al Premio LVMH para jóvenes diseñadores. Menos de tres años después, se le otorgó el primer puesto en el buque insignia del grupo de lujo más importante del mundo.

Hoy en día, sus colaboradores describen a Virgil como el hombre más ocupado que conocen, y más aún ahora que está al mando de dos marcas, además de realizar innumerables colaboraciones y trabajar en una retrospectiva que abarca toda su carrera profesional titulada "Figures of speech" en el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago y que lanzará a finales de este año. ¿Cómo consigue complementar un trabajo con el otro? "Off-White está dialogando con mi yo de 17 años y Vuitton está dialogando con una marca de 1854: hay una historia y una reverencia a ella", explica. "Pensar en una idea, hacer un par de pantalones y organizar un desfile para cada una de estas marcas son tareas totalmente diferentes porque se basan en fundamentos distintos".

A pesar del ejército de fans que ha caído rendido a sus pies, Virgil también tiene su parte justa de detractores, algo que se toma con calma. "Estoy centrado en articular mis ideas y luego en unirlas con las que he tenido desde que tenía 15 años, cuando comenzó mi carrera y mi viaje creativo", dice. "Pensar en esas cosas no me sirve para nada. Mi práctica está ligada a un diálogo conmigo mismo. Ahí es donde radica todo".

No es exigente cuando se trata de a quién quiere que le hablen sus diseños; él trata de convencer a todo el mundo. "Me gusta hacer cosas que sean relevantes para los chicos que buscan ropa como locos en las tiendas y para los puristas a los que no les gusta nada; no quiero quedarme solo en un estilo".

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Virgil ha dicho muchas veces que su enfoque se centra en el "ready made", un término acuñado por el artista Marcel Duchamp en 1915. Duchamp tomaba objetos, como un orinal de porcelana o una rueda de bicicleta, y los recontextualizaba como obras de arte simplemente al colocarlas en galerías de arte. El efecto es crear algo reconocible pero inesperado. Virgil usa su instinto como DJ para empalmar los géneros sartoriales. "El skate y el hip-hop dictaban lo que pensaba que era genial a medida que iba creciendo", explica. "Ahora todo está más extendido. El hip-hop ha influido en el estilo 'preppy'; el rock 'n' roll se ha mezclado con el hip-hop. Tenemos un crisol de estilos y culturas diferentes".

Es una filosofía que resuena en una generación que creció con la MTV, yuxtaponiendo ropa deportiva con logomanía de lujo. "Lo que más molesta a las personas es lo que no entienden", dice Benji B, el DJ de Radio 1 que ha trabajado con Virgil durante casi 15 años y ahora está colaborando en los desfiles de moda masculina de Louis Vuitton como el director musical oficial de la marca. Anteriormente, trabajó con Phoebe Philo en Céline. "No es algo que se ajuste inmediatamente al modelo imperante. Puedes aplicar este fenómeno a la industria discográfica también. Hay edificios llenos de personas trabajando para mantener estos cánones, pero hoy en día los artistas están más en contacto con el consumidor".

"Además de ser excelente en lo que hace, el éxito de Virgil demuestre a mucha gente de que es posible conseguir esto; puedes conseguirlo si trabajas duro, con determinación y motivación", dijo Naomi Campbell, la supermodelo negra más destacada de las últimas tres décadas, a i-D el verano pasado. "Da esperanza, mucha esperanza". Benji B está de acuerdo. "El impulso es una forma de arte y eso es algo que Virgil ha dominado. Es un faro de positividad con todo lo que hace. Esas dos cosas son irresistibles a la hora de atraer a personas de ideas afines".

"Soy un optimista de corazón", concuerda Virgil. "Quiero representar todo lo que pueda y poner en el escenario lo que otras personas pueden ver en el trabajo". Cualquier conversación acalorada sobre su ascenso es un ruido de fondo para él. Ayuda que su llegada haya sido buena para el negocio: la 'pop-up' que se inauguró a principios de este año en Tokio acumuló un 30 por ciento más de beneficio en sus primeras 48 horas que la colaboración de Louis Vuitton con Supreme el año pasado, según dijo el director ejecutivo de la compañía Michael Burke en una entrevista con WWD.

"En la moda, la gente se obsesiona buscando lo que está por llegar", dice, deteniéndose para reflexionar. "Pero no es demasiado misterioso. Es lo que está pasando fuera del mundo de la moda. En algún momento, la moda ignora eso y se coloca en un pedestal. Pero los tiempos están cambiando y el futuro no es tan lejano si miras en un lugar correcto".

Este artículo apareció originalmente en 'The Homegrown Issue', de i-D.

Créditos


Fotografía Matt Holmes
Estilismo Carlos Nazario
Peluquería Mustafa Yanaz de Art + Commerce
Maquillaje Brittany Whitfield con productos Glossier
Asistente de fotografía Chad Hilliard
Asistente de estilismo Raymond Gee y Ore Zaccheus
Asistente de peluquería Nastya Miliaeva
Casting Midland Agency
Modelos Jeffrey, Mayowa, Ahmad Kanu, Jaden Rodriguez and Juantrice Hartfield
Todos los modelos llevan ropa Louis Vuitton

Este artículo ha aparecido originalmente en i-D UK.