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el cine comercial y la industria del sexo

El mundo está obsesionado con el sexo, pero parece que no todos están preparados para hablar abiertamente de temas como el porno o la prostitución. Por eso, en i-D hemos investigado acerca de la relación del cine comercial con la industria erótica y te...

por Álvaro Piñero
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22 Abril 2015, 9:30am

fotograma 'showgirls'

Cada vez más personas ejercen la prostitución y se dedican al porno por voluntad propia en lugar de estar coaccionadas o pasar penurias económicas. La fluidez sexual, la reivindicación del cuerpo femenino y la -cada vez más- falta de tabús respecto al sexo han cambiado la forma en la que la sociedad juzga a los profesionales de la industria. Pero, ¿cómo ha representado la cultura pop este fenómeno erótico? 

Lo más seguro es que muchos todavía recuerden (25 años después) el caso de Pretty Woman: ese "sueño americano" en el que Julia Roberts cambia Hollywood Boulevard por Rodeo Drive cuando Richard Gere la "salva" de la calle, pero el cine comercial también nos ha mostrado algunas de las verdades más crudas y realistas que giran en torno al negocio del sexo. En i-D hemos seleccionado algunos de los mejores ejemplos.

Boogie Nights
Tras liderar su propio grupo de rap y protagonizar algunas de las campañas más emblemáticas de Calvin Klein, Marky Mark se abrió paso en Hollywood gracias a su papel como Dirk Diggler, un joven que consigue hacerse un hueco en el mundo del porno de la mano de un famoso director en los 70. Finalmente, el éxito de Dirk le lleva a una adicción a la cocaína que acaba con su prometedora carrera. La película refleja a la perfección los entresijos de la edad de oro del porno americano y la decadencia de las estrellas de la época.

Showgirls
Enfundada en un mini-vestido de "Versés", Nomi Malone lucha por convertirse en la reina de Las Vegas en la que la crítica considera "una de las peores películas de la historia". Para ello, la actriz Elizabeth Berkley se enfrenta a todo tipo de humillaciones y situaciones imposibles con un único objetivo: abandonar el club de strip-tease en el trabaja y ser la protagonista del espectáculo del Casino Stardust. En una industria tan competitiva, el film de culto se cuestiona si realmente el fin justifica los medios. ¿Hasta donde estarías dispuesto a llegar para alcanzar el éxito?

Mi Idaho privado
Gus Van Sant nos mostró su personal punto de vista sobre la prostitución masculina en 1991 junto a River Phoenix y Keanu Reeves. Un viaje por las calles de Portland en el que dos jóvenes chaperos tratan de solucionar sus problemas sentimentales a través del sexo por dinero. Muchos creen que dedicarse a la prostitución está relacionado con un contexto social conflictivo, pero el director americano va más allá y nos demuestra que los verdaderos motivos son mucho más complejos de lo que puedan parecer.

Lovelace
¿Quién no ha oído hablar alguna vez de Garganta Profunda? Es la película porno más famosa de la historia y su estreno tuvo tal repercusión que hasta el New York Times publicó una crítica sobre el film. Su protagonista era Linda Lovelace y en 2013, los directores Rob Epstein y Jeffrey Freidman decidieron presentarnos la cruda y dura vida de esta joven neoyorquina que entregó su vida al cine para adultos por amor (y dependencia emocional) a su marido. Tras su estreno en el Festival de Sundance, Lovelace se ha convertido en una denuncia del abuso de las mujeres en la industria y la violencia doméstica.

Belle du Jour
Catherine Deneuve es Belle du jour o, en español, una prostituta de día. El siempre surrealista Luis Buñuel nos cuenta la historia de Séverine: una ama de casa vestida de Yves Saint Laurent incapaz de acostarse con su marido que decide satisfacer sus deseos sexuales trabajando en un burdel por las tardes. Hablamos de una mujer que experimenta con su cuerpo y se libera de la vida burguesa a través del sexo (algo bastante revolucionario para la época). Una obra maestra del cine francés cargada del espíritu de Mayo del 68 y que demuestra que el amor y el sexo no siempre van de la mano.

Hustler White
A mediados de los 90, Bruce LaBruce reclutó a un ejército de chaperos liderados por el modelo Tony Ward para que formasen parte del casting de Hustler White, una película sobre la prostitución y la industria del porno gay en California. El rey del cine queer interpreta a un escritor alemán que se obsesiona con Monty, al que paga para que le muestre su sórdido y bizarro día a día. La obra incluye varias escenas de sexo explícito, mucho cuero y una muerte inesperada: toda una joya para los amantes del thriller erótico (y de Tony Ward sin camiseta).

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Texto Álvaro Piñero
Imagen Boogie Nights