este artista brasileño crea pelucas para hacer de barbie una muñeca más diversa

Hablamos con Rafinha Silva, cuyo trabajo lucha por alejarse del estereotipo que gira en torno a la clásica mujer blanca y rubia.

por George Douglas-Davies
|
30 Abril 2018, 9:50am

Desde que experimentaron su punto álgido en el siglo XVIII, las pelucas nunca habían estado tan de moda entre las mujeres. Como Nicki Minaj sabiamente dijo en 2012, "todas las mujeres en esta industria usan pelucas". Hasta Keira Knightley confesó haber llevado una en secreto durante cinco años. Sia es en realidad más peluca que cara y Cardi B debe tener un almacén para albergar toda su colección. Incluso yo tengo una peluca, pero esa es otra historia.

Si hay un grande en esta escena ese es Rafinha Silva, un estilista brasileño que lanzó su empresa de pelucas después de luchar por encontrar un trabajo en los medios de comunicación. Sin embargo, sus clientas son un tanto diferente a las divas del pop, las supermodelos y las 'drag queens' a las que está acostumbrada la industria, aunque seguro que has oído hablar de ellas. Silva fabrica pelucas para Barbie, la muñeca favorita de toda una generación. Sin embargo, ninguno de sus peinados se acercan a la rubia de manual a la que nos tiene acostumbrados Mattel; él crea looks inspirados por mujeres reales.

"Cuando creo una muñeca, no estoy idealizando a la mujer perfecta", le cuenta a i-D. "Estoy tratando de crear una belleza realista. Eso significa que puede tener cualquier tipo de pelo". Al igual que si fuera para un ser humano, la fabricación de pelucas para muñecas conlleva mucho tiempo. "El proceso de hacer una peluca comienza con la elección del modelo de pelo", dice Rafinha. "Luego encuentro la fibra adecuada para el tipo de corte elegido, ya sea rizado, corto o liso. Después de haber quitado todos los mechones originales de la muñeca, mido su cabeza para asegurarme de que la peluca encaje a la perfección".

Rafinha también maquilla, aunque no se considera maquillador sino más "artista plástico". Las sustituciones de rasgos que realiza en las muñecas tienden a ser de más bajo perfil, debido a las exageradas características de las caras provenientes de fábrica. "Cuando pienso en belleza, pienso en la diversidad. Una textura del cabello distinta, otro color de los ojos, características faciales únicas y expresiones diferentes que realmente resalten la belleza de cada muñeca".

Inspirado por su madre, que durante su infancia cambiaba constantemente su corte y su color de pelo, Rafinha se dio cuenta de que la belleza recae en la individualidad, algo que se refleja en su trabajo. "El maquillaje varía enormemente según los deseos del dueño de la muñeca", dice. "A veces elimino toda la pintura original de fábrica; a veces el cliente solo pide que cambie el lápiz de labios o las cejas, o simplemente que le aplique pestañas".

Con los años, Barbie ha sido criticada por promover estándares poco realistas de belleza e imagen corporal. Además está el factor de la diversidad —o más bien la falta de ella—, pero el trabajo de Rafinha es una prueba (no) viviente de que podemos acabar con el limitante molde de Barbie. "No tengo una explicación para lo que hago", dice. "Es parte de mí, y yo soy parte de ello, y estoy muy agradecido".

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

Tagged:
Barbie
rafinha silva