5 increíbles mujeres de buenos aires que debes conocer

El fotógrafo Franco Dupuy capta a artistas, cantantes y activistas que han estado y siguen luchando por la voz y los derechos de las mujeres en la capital de Argentina.

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mar. 23 2018, 2:14am

Señorita Bimbo, comediante, host y activista

¿Qué haces? Hago radio todos los días junto a Malena Pichot y Martin Rechimuzzi en Futurock.fm, la primera radio online profesional del país, una radio feminista e independiente que se sostiene porque los oyentes contribuyen mensualmente, todxs cobramos sueldos, no se venden espacios, no hay pauta de empresas ni marcas que condicionen nuestro discurso. A diferencia de la radios hegemónicas del país donde hay muy pocas mujeres al aire, en esta es al revés, somos muchas mujeres conduciendo, en columnas y produciendo. También hago stand up desde hace ocho años y estoy de gira por el país y países aledaños junto a Noelia Custodio con quien compartimos show. Hago junto a varixs amigxs la fiesta #AmorONada tres veces al año. Estoy escribiendo un libro que saldrá este año en Random House.

En cuanto a la representación femenina, para ti ¿cuál ha sido el cambio más significativo que ha sucedido en Argentina? Creo que finalmente estamos despertando, y el movimiento feminista de mujeres, lesbianas, trans, y travestis de Argentina está mas fuerte y activo que nunca.
Hace 33 años que sucede el Encuentro Nacional de mujeres, donde cientos de miles de mujeres de todas las clases sociales y mundos, se auto-convocan, se encuentran y marchan por cada ciudad del país. Lo que revolucionó fue que después de que en el año 2015 nos conmoviera que en Argentina se produce un feminicidio cada 28 horas, esto revolucionó y se creó el movimiento 'Ni una menos'. Las mujeres comenzaron a hablar de sus abusos y situaciones de violencia, mujeres reconocidas y muchas otras en sus redes, utilizando la manifestación como herramienta de defensa frente a la ausencia de justicia, políticas publicas y presupuestos para erradicar las violencias contra las mujeres.

¿Quién te inspira hoy en día? ¡Todo! Mis amigas y compañeras, mis amigxs comediantes, las chicas que nos escriben y vienen a vernos, el encuentro en las calles con compañerxs, el amor, mis gatxs, la marihuana, los cambios que ya empiezan a palparse, la corriente feminista que se siente en todo el mundo y todas las posibilidades que trae.
@srtabimbo

Melisa Liebenthal, 27 años, cineasta

¿Cómo decidiste de qué iba a tratar tu primer largometraje 'Las Lindas'? Fue algo que se fue dando. Me interesaba trabajar el autorretrato como género cinematográfico y cruzar mi experiencia personal con una lectura sobre el género (no cinematográfico, sino el que nos asigna los roles de mujer y hombre), sobre cómo el género es una construcción y como tal puede ser desarmada para un lado o para el otro. La idea de feminidad siempre me resultó en parte pesada, como una carga, y por eso me interesaba cruzar estos dos relatos, el de mi historia y el del género como una construcción social. Sin embargo, la idea fue siempre mantener la película en un nivel muy personal, a partir de materiales muy particulares y microcósmicos: las conversaciones con mi círculo más íntimo de amigas, mis fotos personales que acumulo desde el día que nací, el relato de mi experiencia singular. En esas conversaciones con mis amigas quería indagar en cómo cada una había sido moldeada en mujer, cómo cada una atravesó la adolescencia/pubertad, qué pequeños momentos, anécdotas, que aparecen casualmente, sin ningún anuncio o reparo, revelan todo un universo.

Muchas veces las propias mujeres caemos en prácticas sexistas de las cuáles no somos conscientes, ¿te has dado cuenta de alguna que tú hacías al rodar 'Las Lindas'? Sí, claro. Gran parte de 'descubrir' el feminismo cuando tenía 22 años fue darme cuenta de muchas actitudes o pensamientos coercitivos que tenía, respecto de mí misma y de lxs otrxs. Cuando tenía unos 12 años fui parte de la voz colectiva en mi colegio que señalaba a ciertas chicas y hablaba mal de ellas por ser 'putas'. ¿Qué me importaba a mí lo que hicieran ellas? Y, en todo caso, ¿por qué señalar, buscar humillar, 'bullyar' a alguien, en general, y en este caso en particular, por 'ser putas'? ¿Qué quiere decir 'ser puta' en ese contexto y por qué lo decíamos con una carga negativa, insultante? 'No hay que ser puta, no hay que ser fácil'. Mi juicio hacia ellas no me pertenecía, era algo heredado de todo un imaginario cultural que consumí pasivamente.

Para ti, ¿cuál sería el primer paso para evitar ser tan influenciadas por cómo la sociedad percibe a la mujer? Desde mi lugar, creo que habría que educarnos, desde la infancia, para ser personas seguras de nosotras mismas. Siento que algo muy negativo que recae particularmente sobre el género femenino es la inseguridad, el sentirse inseguras: respecto a lo que deseamos, a las decisiones que queremos tomar, a quiénes queremos ser… La inseguridad es lo que te hace estar pendiente de la mirada externa. Creo que si hay algo en tu interior, grande o pequeño, que puede mantenerse erigido por fuerza y deseo propios, serás menos influenciada por factores externos, o esos factores externos dejarán de ocupar tanto lugar en tu cabeza.
@melisaliebenthal

Natacha Voliakovsky, 29 años, artista

¿Por qué luchas hoy en día? Quizás la pregunta debería ser por qué cosas no lucho. No son uno, dos o tres los temas que vulneran el rol de lxs féminas en la sociedad hoy en día, son miles. A gran escala, podría decir que desde mi trabajo como artista busco sacar a la luz temas comprometidos. El arte te permite hablar de muchas cosas que la sociedad (la política, la religión, etc) consideran tabú. El arte es ese lugar desde dónde reclamo, dónde muestro en mi cuerpo y en mi vida cosas que me pasan a mí, pero también a muchas otras mujeres. Realicé acciones en varias marchas de Ni Una Menos y este año también el 8 de marzo. Mi lucha también es evidenciar algo que pasa desde la propia corporalidad, desde mis múltiples cirugías busco reclamar esa autonomía, a través de la manipulación de mi cuerpo, sobre nosotrxs mismxs. De todas formas, creo que lo más importante es el del día a día. A nivel global las mujeres ganamos menos dinero que los hombres, nuestro trabajo está menos remunerado; el arte no es una excepción. Yo no podía sustentarme a partir del trabajo artístico, entonces monté mi propia empresa de diseño y comunicación, hace ya tres años, gracias a mi formación y mi experiencia. Empecé trabajando en bares y teniendo reuniones donde podía, hasta que alquilé mi propio estudio. Ahora tengo un equipo con el que trabajamos juntxs, compuesto enteramente por mujeres. Apunto al trabajo colaborativo y al intercambio, a entender que la gran lucha es ayudarnos entre nosotras.

¿Qué aprendiste en 2017 que no volverías a hacer en 2018? Aprendí que no estamos solas. Tenemos esa falsa idea de que cuando nos pasa algo, “me pasa solo a mi”. Sigo intentando desterrar la culpa en mis actos, en mi obra y en mi trabajo. Cargamos el peso de una larga historia, pero entendí que estamos juntas en esto y juntas nos alivianamos el camino.
@natachavoliakovsky

Ibiza Pareo, Ani Castoldi y Marina La Grasta, músicas

¿Cómo comenzaron a hacer música?
Ani: En el 2008 empecé a tocar la batería con las Blue Cherrys, fue mi primer Banda, un trío post punk hermoso y al poco tiempo empecé a organizar junto a un amigo las fiestas Dengue Dancing, y desde ahí me empecé a interesar por el mundo de los sonidos y la producción.
Marina: Mi mamá y papá escuchaban vinilos y mi tío tocaba la guitarra. Comencé en la escuela con amigas a jugar con la música y luego de adolescente tuve mi primera banda llamada Señorita Polyester un pop punk bastante divertido. Luego inicie mi proyecto solista llamado Yilet inspirada por la naturaleza y el Amor. Este se transformó en banda y allí conocí a Ani que se unió al grupo en baterías.

En cuanto a la representación femenina, para ustedes ¿cuál ha sido el cambio más significativo que ha sucedido en Argentina? La visibilización. A todo nivel, desde las problemáticas sociales, las distintas realidades o también las aproximaciones a la música o al arte. Hay más de todo o de todas dando vueltas y eso es muy bueno.

Muchas veces las propias mujeres caemos en prácticas machistas de las cuáles no somos conscientes, ¿se han dado cuenta de alguna recientemente? Mmmm… es difícil, tenemos todo por desaprender. (Ani) Me acuerdo una vez que tarde en entender que la sonidista era una chica.

¿Quién las inspira hoy en día? Estar vivas.
@ibizapareo

Georgina Orellano, 31 años, activista

¿Qué haces? Soy trabajadora sexual e integrante de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina AMMAR-CTA.

¿Cuál fue el momento decisivo por el que decidiste alzar la voz para llevar a cabo la lucha a favor de los derechos de las trabajadoras sexuales? Fue a partir de un problema con la junta de vecinos de la zona donde ejercía el trabajo sexual. Ellos estaba juntando firmas para echarnos del lugar porque sostenían que por la presencia de trabajadoras sexuales en la vía pública, había mucha más inseguridad en el barrio, entonces frente a esa problemática y al miedo de perder nuestra fuente de trabajo y no saber qué iba a pasar, si podíamos continuar o cada una tenía que buscar otro lugar, buscamos ayuda y ahí conocimos a la Organización. En muy poco tiempo y con una estrategia para cuidarnos a nosotras y garantizar que nuestros derechos no siguieran siendo vulnerados AMMAR nos defendió, nos dio una respuesta certera y concreta y pudimos volver a trabajar y relacionarnos con los vecinos desde un lugar con mucha más empatía.

En ese momento la gran mayoría de nosotras no nos reconocíamos como trabajadoras sexuales y ocultábamos nuestro trabajo a nuestras familias, entonces no queríamos ir a denunciar a ninguna entidad estatal por el miedo a que nos juzgaran, nos cuestionaran y también por el miedo a decir a qué nos dedicábamos. Acercarnos a la Organización nos permitió solucionar el problema y saber qué derechos teníamos para que la policía no siguiera abusando de nosotras, pues pensábamos que nuestro trabajo era un delito cuando en realidad no implicaba delito alguno. Sí había normativas, pero la policía jugaba muchísimo con nuestro desconocimiento y nosotras a la vez naturalizábamos el rol que cumplían la policía o las fuerzas de seguridad en nuestra vida. Para romper con todo eso: el estigma, la violencia institucional, la discriminación por parte de un sector de la sociedad sentimos que lo mejor era unirnos, en este caso a una organización que luchaba de manera colectiva por nuestros derechos.

¿Qué haces ahora que antes no hacías? No callar más. Antes vivía una vida clandestina en la que ocultaba mi trabajo no solo en mi entorno familiar sino en todos los ámbitos en los que transitaba a diario: el barrio donde vivía, el colegio de mi hijo, en la universidad donde estudiaba y con todas mis amistades. Si hay algo que dejé de hacer es ocultarme y estar silenciada, hoy por hoy reivindico mi trabajo, lo defiendo orgullosamente, todo el tiempo trato de sensibilizar en torno a nuestra actividad, la lucha de las Trabajadoras Sexuales. Me reconozco ahora como trabajadora sexual, antes lo vivía con muchísima culpa y vergüenza, y hoy, luego de sacarme esa mochila de culpas y de empoderarme, lo vivo de otra manera, no con tanto peso y ya no me importa el cuestionamiento y la mirada prejuiciosa que tiene una parte de la sociedad sino que entiendo que parte de ese estigma y de ese imaginario social que hay en torno a la trabajadora sexual tiene que ver con que nosotras estuvimos silenciadas y clandestinizadas durante mucho tiempo y para cambiar eso es importante que seamos cada vez más visibles.

Para ti, ¿cuál sería el primer paso para evitar ser tan influenciadas por cómo la sociedad percibe a la mujer? Una de las herramientas poderosas que tenemos para liberarnos de los mandatos machistas y patriarcales que recaen sobre nuestros cuerpos es dejar de tener culpa por las decisiones que tomamos sobre nuestras propias vidas. Entender que las situaciones por las cuales atravesamos no son cuestiones personales sino que tienen que ver con la sociedad en la que vivimos y que todas las mujeres y los cuerpos femeninos atravesamos las mismas problemáticas por vivir en esta sociedad machista y patriarcal tan desigual. Que así como nosotras decimos que los problemas que tenemos las putas, no es por ser putas, sino por haber nacido en un cuerpo de mujer, que todas las mujeres podemos comprender la complejidad a la que nos enfrentamos en una sociedad que siempre te va a condenar.
@geororellano

Créditos


Fotografía Franco Dupuy

Estilismo Cristian Lobos
Maquillaje y peinado Eli Bressan
Dirección de Arte Lucia Lalor

Vestuario Keak Vintange Boutique Nickie