Izquierda y derecha. Imágenes ambas vía Instagram.

analizamos el fenómeno de las parejas surcoreanas que visten igual

¿Cuándo y cómo se convirtió esto en una tendencia? ¿Y qué nos dice esto sobre las normas de género que dictan la forma de vestir de los jóvenes coreanos?.

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abr. 11 2018, 8:57am

Izquierda y derecha. Imágenes ambas vía Instagram.

Viajar a la semana de la moda de Seúl ya vale la pena solo por el espectáculo diario de streetstyle que se monta en la ciudad. Llega la estrella del K-pop, acompañada por un coro de gritos sin aliento y una tormenta luminosa de flashes de cámaras dignas de una alfombra roja de los Oscar. Pero la locura más ineludible es el fenómeno del "twinning" [del inglés twin, que significa gemelo], algo que puedes ver tanto fuera de un desfile de moda como un día cualquiera en las bulliciosas calles del barrio universitario de Hongdae.

Esta tendencia se conoce localmente como el "look de pareja", o "similar look". Nadie está seguro de dónde nació —hay quien dice que la inspiración provino de populares dramas coreanos como Herederos y Jardín Secreto—, pero desde que se implantó en 2012, se ha visto un ascenso meteórico en gran parte gracias a Instagram (como revela un vistazo rápido al hashtag #couplelook). De hecho, hay incluso ropa interior a juego para aquellos que buscan llevar las cosas al siguiente nivel.

“Cada 100 días, se suele celebrar una especie de aniversario con regalos y anillos de compromiso incluidos, y hay un equivalente al Día de San Valentín todos los meses”.

Ninguna otra cultura está tan obsesionada con las citas y el romance como Corea del Sur. Los hitos de las relaciones se suelen celebrar cada 100 días con regalos y anillos de promesa, y hay un equivalente al Día de San Valentín todos los meses. Aún más revelador es el Black Day de abril, donde los solteros van vestidos de negro de pies a cabeza y están obligados a comer jjajangmyun, un plato de fideos con pasta de frijoles negros; todo esto es una referencia muy sutil a sus corazones oscuros y sin amor, al parecer.

El "couple look" podría entenderse como otro síntoma más de la obsesión surcoreana con la imagen: no hace falta decir que Seúl es una capital referente de estilo internacional, pero también tiene la tasa más alta de operaciones de cirugía plástica per cápita a nivel mundial. En una sociedad con uniformes escolares obligatorios y dos años de servicio militar obligatorio para todos los varones jóvenes, se habla además de una fijación cultural con los uniformes como recurso de vestimenta y de la uniformidad en general.

Luego está la historia de una generación más joven que trata de encontrar un margen de maniobra dentro de la dinámica familiar conservadora de la sociedad coreana tradicional. Crystal Tai, un periodista chino-canadiense asentado en Seúl, señala la dificultad que enfrentan muchos surcoreanos jóvenes para experimentar su intimidad, tanto emocional como sexualmente. "Si nos fijamos en las máquinas expendedoras ubicadas junto a los baños dentro de las estaciones de metro, a menudo venden condones y otros suministros relacionados con el sexo. No quiero ser demasiado explícito pero, ¿dónde pretenden que suceda la magia? ¡Me encantan los hoteles! Estoy convencido de que, además de la alta tasa de infidelidades matrimoniales debido a los tabúes que rodean al divorcio, las parejas más jóvenes infunden nueva vida a la economía del 'love hotel' porque todavía viven en casa con sus familias".

“"El único lugar donde pueden estar es en público, y creo que eso contribuye a que las relaciones se vuelvan tan basadas en la apariencia. No hay Netflix, peli y manta en Corea".

Joie Reinstein, experta en tendencias y antropóloga cultural coreana, considera que la tendencia está relacionada con la necesidad de que las parejas forjen su propio espacio. "Recuerdo que un amigo coreano señaló que los extranjeros a menudo piensan, '¿por qué todas estas parejas van vestidas a conjunto y tienen toda esta cantidad de citas en público?' Es porque no tienen otro lugar adonde ir. El único lugar donde pueden estar es en público, y creo que eso contribuye a que las relaciones se vuelvan tan basadas en la apariencia. No hay Netflix, peli y manta en Corea".

Lo que también influye mucho son las normas de género que dictan cómo se visten los jóvenes coreanos. Para el ojo occidental, los chicos del K-pop pueden parecen muy femeninos, con su piel brillante y el pelo corto y teñido, pero para los jóvenes fans coreanos, representan un paradigma de masculinidad. En el distrito comercial de Myeong-dong, me llamó la atención la cantidad de tiendas con grandes franjas de espacio dedicadas a la ropa unisex. Puede que esta aparente fluidez de género no sea más que otra manifestación de la tendencia coreana hacia la uniformidad.

"Ser abiertamente homosexual en Corea del Sur es exponerte a los prejuicios y la discriminación", dice la coreano-americana Monica Kim, editora de noticias de moda en la edición americana de Vogue y experta en la cultura juvenil de Seúl. "No es de naturaleza violenta, como puedes ver en otros países, pero sí hay discriminación". Eso no quiere decir que las cosas no cambien. "Están comenzando a moverse hacia una dirección positiva. Hace dos años fui a un desfile del Orgullo, y vi a madres y abuelas saliendo en apoyo. Eso habría sido imposible hace una década", señala.

“Cuando las parejas LGBT+ se sientan completamente libres de salir en público, estar juntas, expresarse, cogerse de la mano, y sí, vestirse con looks a juego si así lo desean, eso será un avance de verdad”.

Para las parejas LGBT+, la visibilidad se ve obstaculizada no solo por la androginia generalmente aceptada de una generación más joven (Reinstein observa a una amiga lesbiana cuyo estilo homosexual fue visto inocentemente por los habitantes de Seúl simplemente como una declaración de moda), sino por la normalidad del contacto físico entre personas. En la ciudad, ves a muchos hombres y mujeres de todas las edades cogidos de la mano con amigos o familiares del mismo sexo.

"Es una espada de doble filo", dice Reinstein. "Puedes usar eso para tu ventaja como pareja LGBT+. Puedes salir con tu pareja y cogerle de la mano, y nadie va a parpadear, pero es muy poco probable que lo hagas cerca de sus padres o hermanos. En la superficie, debido a esa inocencia coreana (o la negación de la realidad) nadie sospechará nada, pero por dentro tienen que mantenerlo en secreto, cosa que puede ser bastante frustrante y triste. Muchas de estas personas mantienen dobles vidas".

Mi última noche en Seúl, terminamos en el barrio homosexual Homo Hill para ver un espectáculo de 'drag'. Las 'drag queens' bailaron en el escenario y se mezclaron entre la multitud con gente de mente abierta y, en las calles, grupos de amigos bailaban y bailaban al ritmo de pop occidental. La escena tiene presencia en Seúl: ¿podría llegar el día en un futuro cercano en que el orgullo de aparecer visiblemente como pareja en Corea del Sur se extienda a la comunidad LGBT+?

"Una de las cosas más bellas que he visto en Seúl es la escena de clubes gay en Itaewon", dice Kim. "Ver a los hombres y mujeres gays sentirse libres de ser ellos mismos, encontrar un espacio donde estar cómodos y juntos con total libertad, me muestra lo lejos que ha llegado el país. Sin embargo, al mismo tiempo, pienso en cuánto camino falta por recorrer. Cuando las parejas LGBT+ se sientan completamente libres de salir en público, estar juntas, expresarse, cogerse de las manos, y sí, vestirse con trajes a juego (si así lo desean) eso será todo un avance".

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.